El lavabo invisible

El cristal se fusiona con el mármol y su transparencia crea la falsa ilusión de estar ante un lavabo hueco, donde el agua cae con una majestuosidad propia únicamente de un diseño minimalista y glamouroso como éste.

Lavabo invisible

Hay lavabos que son una maravilla, una obra de arte, un producto de la imaginación convertido en diseño, aun cuando ese diseño supone un desafío a la realidad. El lavabo que os traigo hoy es una propuesta de Victor Vasilev. Lo he calificado de invisible porque cuando uno observa la primera imagen apenas alcanza a ver el cristal que compone sus cuatro paredes. Sí, se trata de un cuadrado de cristal totalmente cerrado, aun cuando parece estar abierto por un costado… y supongo que esa falsa ilusión de inexistencia puede percibirse desde muchas perspectivas diferentes.

Como el estilo invisible no existe en interiorismo, no me queda otra que etiquetarlo dentro de la corriente minimalista más radical. El diseño está muy cuidado, sigue las líneas rectas y puras tan buscadas en este tipo de estilo decorativo. El lavabo está construido íntegramente de cristal e incrustado en una pieza de mármol de forma cúbica. Sorprende la integración armoniosa entre el mármol y el cristal, la fragilidad de ambos y sus líneas pronunciadas forman un conjunto espectacular, un todo, que al mismo tiempo que pasa desapercibido, puede llegar a captar la atención de una forma asombrosa.

Es un tipo de lavabo lujoso que podemos incorporar en cuartos de baño con mucho glamour o una decoración moderna, pero también muy apropiado para baños pequeños que necesiten echar manos de trucos para ampliar el espacio o conseguir dar una sensación de amplitud. Un lavabo invisible como éste se convertirá en una pieza discreta y realzará muchísimo el valor del baño. El sistema de grifería hace justicia al resto del diseño, con una formas minimalistas muy acentuadas que aportan algo de curvatura y sensualidad al conjunto. En la segunda imagen podemos observar que los vértices del cristal están marcados en negro, generando la sensación de que nos hallamos ante un cubo en 3D, transparente o dibujado a mano alzada.

Lavabo invisible2

Tan bonito resulta que da pena ensuciarlo… y ahí es donde veo un pequeño inconveniente, ya que los lavabos de cristal cuestan más de mantener impolutos que los de cerámica. Pero bueno, tampoco me importaría limpiarlo más a menudo si pudiera disponer de este diseño espectacular en mi cuarto de baño. Ya dicen que el que algo quiere, algo le cuesta. Si queréis conocer más información acerca de este diseñador, podéis visitar su página web y ver algunos de sus proyectos más destacados. Como siempre os diré que merece la pena hacerlo.

Fuente: Victor Vasilev

Fotos: Pinterest

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