Estilo Wabe-sabi

El Wabe-sabi es algo que va mucho más allá de un simple estilo decorativo. Se trata de una filosofía de vida, de un estilo de vida, de una forma de ver las cosas que suceden en el día a día y, a partir de ella, trasladarla a la decoración de un espacio.

De estilos decorativos hemos hablado en infinidad de veces. Rustico, clásico, minimalista, country, contemporáneo, mediterráneo, en fin, la opciones son muchas. Incluso, en alguna oportunidad, hemos jugado con la idea de mezclar varios de ellos en la decoración de un espacio, en nuestra búsqueda constante de originalidad.

Estilo Wabe-sabi

Estilo Wabe-sabi

Pero esta vez es algo distinto. Distinto porque si bien es un estilo decorativo, el Wabe-sabi es algo que va mucho más allá de eso. Se trata de una filosofía de vida, de un estilo de vida, de una forma de ver las cosas que suceden en el día a día y, a partir de ella, trasladarla a la decoración de un espacio.

Es por eso que intentaré ser lo más sencillo posible para que todo quede claro ya que, a diferencia de lo que sucede con otros estilos decorativos, con el Wabe-sabi no podemos simplemente decir que tipos de colores caracterizan esta forma de decoración, que materiales o tipos de colores tienen preferencia. Al contrario, el Wabi-sabi es una estética japonesa, centrada en la aceptación de transitoriedad. Fueron los budistas quienes describieron este estilo como la belleza de lo imperfecto, impermanente e incompleto.

De esta forma, al momento de reunir algunas de sus características podríamos decir que el wabi-sabi aprecia la asimetría, irregularidad, simplicidad, intimidad, austeridad y la integración de los objetos y procesos naturales.

A partir de eso, si queremos decorar alguno de los ambientes con este estilo, es importante intentar evitar abrumar el lugar con muchos objetos, dado que este estilo busca, entre otras cosas, silencio. Otra cosa que debemos intentar evitar son las piezas completamente nuevas o en acabados modernos. Este estilo prefiere materiales naturales, un tanto rústicos que conserven la imperfección equilibrada de la naturaleza: las vetas de la madera no tratada, por ejemplo.

Este estilo es ideal para aprovechar esas piezas antiguas de mobiliario que vienen pasando de generación en generación y que el tiempo ha dejado su huella sobre ellas.

En fin, como dijeron los budistas: la belleza de lo imperfecto, impermanente e incompleto. Si bien es cierto que existe una belleza implícita en todos los objetos que son perfectos, debemos animarnos y apreciar ese dejo de historia e imperfección que nos ofrecen este estilo para conseguir un espacio de serenidad y paz.

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