¡Feliz cumpleaños!

Aprende cómo decorar tu casa para recibir por sorpresa a un cumpleañero y causarle una magnífica impresión. Detalle a detalle.

Cumpleaños

Hay personas que lo celebran emocionadas y hay otras que prefieren no celebrarlo ni recordar su edad, pero lo que es seguro es que a todos nos encanta que nos preparen una fiesta sorpresa por el día de nuestro cumpleaños. Se nos plantea un reto importante: decorar la casa para la ocasión y crear un ambiente festivo lo suficientemente bueno para que el cumpleañero se lleve un buen recuerdo de su gran día. Existen miles de formas diferentes de sorprender a alguien en una fiesta sorpresa, pero hay algunos detalles que nunca pueden faltar y son los que voy a resumir aquí.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que no podemos comparar un cumpleaños infantil con una fiesta pensada para un adolescente, o con una sorpresa para un adulto. Para empezar, hablemos de la compañía. Normalmente, los niños lo celebrarán en grande con sus amigos y familiares. Los adolescentes preferirán la compañía exclusiva de sus mejores amistades, y en cuanto a los adultos lo que más ilusión les hará es la presencia de sus parientes más cercanos. Claro que, según la persona y según el momento, todo esto puede encontrar sus matices y excepciones.

La decoración de la casa también depende de la edad del cumpleañero, pero si hay algo que nunca falla sean 10, 20 o 60 los años que se vayan a cumplir eso son los globos. Pero como es una tradición muy vista, podemos emplear este recurso de manera especial. Por ejemplo, podemos optar por una decoración de globos únicamente en los colores blanco y negro, con motivo de alguna fiesta temática. Para los más peques, podemos celebrarlo comprando pom poms o esos globos enormes, en lugar de los tradicionales, y que luego podrán utilizar para realizar carreras botando encima de ellos. Y para los que sean más originales y atrevidos, pueden incluso esconder pistas en el interior de los globos y obligar al cumpleañero a ir pinchándolos hasta resolver el juego que le hayamos creado especialmente para él.

Tampoco puede faltar un enorme panel o cartel que rece el típico: “¡Feliz cumpleaños!” en lo alto del techo, de pared a pared. Podemos adquirirlo en cualquier tienda del todo a cien o, lo que siempre es más barato y aconsejable, es hacerlo nosotros mismos con unas cuantas hojas de papel y rotuladores. Ya sabéis que la diferencia entre comprar algo y hacerlo personalmente, es el valor que tiene y que demuestra el cariño de todos los participantes. Pero a falta de tiempo o de material, todo vale.

Las fotos son otro elemento decorativo que despiertan emoción y nunca fallan. Fotos que revelen la evolución del cumpleañero y sus mejores momentos con sus seres queridos. Esto lo podemos llevar a cabo de diferentes maneras también: podemos hacer una pequeña exposición y utilizar un gran corcho o incluso una pared de la casa para rellenarla con todas estas instantáneas de su vida. Los más manitas, también pueden hacer un montaje fotográfico y proyectar más tarde el vídeo en la televisión.

¿Qué hay de la mesa? ¿Cómo la organizamos? Si el cumpleaños es para un niño pequeño o para un adolescente, bastarán unos cuantos platos y vasos de plástico. Ni unos ni otros valorarán este detalle, ya que unos tienen peligro de romper la vajilla de porcelana y los otros estarán centrados más en la bebida que en otra cosa. Los que sí que pueden ser más pejilgueros en este asunto son los adultos. Para su caso, vale la pena arriesgarse y colocar nuestras mejores galas porque contribuirá notablemente a engrandecer la sorpresa y que todo resulte mucho más bonito. Esto que parecen tonterías, detalle a detalle, si los tenemos en cuenta, acaban haciendo del momento una verdadera sorpresa o un día cualquiera. Pensadlo: ¿platos de plástico en un cumpleaños para una señora que cumple sus geniales 80 años? No…

Respecto a la comida, la exigencia de los alimentos sigue la misma línea que la vajilla y la cubertería. Empezaremos con un nivel bajo para los cumpleaños infantiles, donde bastarán sándwiches, bocadillitos y papas. Los más mayores ya necesitarán algún decorado más, lo que normalmente se traduce en sustituir los típicos bocadillos de fiambre por otros más elaborados de tortilla de patata, blanco y negro… etc. En cambio, las celebraciones para un adulto, por informal que sean, siempre nos exigirá una mayor elaboración tanto en el picoteo como en los entrantes.

Después siempre podemos seguir engrandeciendo la decoración del hogar para estos momentos tan especiales: decorando ventanas, añadiendo manteles personalizados o adecuados al aniversario, colocando una piñata para los más peques, poniendo música de ambiente -a ser posible la favorita del cumpleañero-, adornando temáticamente la fiesta en plan hawaiano, rollo los años 50… contratar a un mago, preparar unos cuantos chistes divertidos y cómo no, nunca os olvidéis del champán. Ah, y eso sí, encargaros por encima de todo de pasarlo genial. ¡Chin, chin!

Foto: Wikipedia

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