Feng Shui, convierte el cuarto de los niños en un lugar de concentración y descanso

Más allá de aplicar técnicas decorativas, la cultura China ofrece un arte con el que se puede conseguir la energía correcta en las habitaciones infantiles. Chicos más relajados y aplicados en los estudios son parte de los resultados que promete esta práctica

Fuente: Pinterest

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Optimizar las condiciones de los ambientes para que fluya la energía y reine la armonía, es parte de la premisa del arte chino llamado Feng Shui. Con la práctica de esta doctrina milenaria podemos adecuar cualquier espacio de la casa. Incluso, es posible lograr que el cuarto de los niños sea un lugar de concentración y descanso.

Con el Feng Shui se pueden crear espacios saludables que favorezcan el desarrollo de los chicos, dotándoles de seguridad y buenas vibras. Premisas como el orden, la limpieza y la calidad del aire figuran en sus “reglas”. Igualmente, hacer un correcto uso del color y coordinar adecuadamente la disposición de los muebles y demás elementos, es fundamental.

¿Cómo aplicar el feng shui en el dormitorio infantil?

Asear a menudo el dormitorio de los chicos no solo es necesario para mantener la higiene, también contribuye a que fluya la positividad. Esta limpieza debe ir estrechamente relacionada con el orden. Aunque parezca imposible que los niños sean ordenados, se puede lograr si se organiza metódicamente la distribución de los objetos.

Con ayuda de cajas organizadoras o estantes, se pueden mantener separados (dar un lugar específico) los juguetes, libros de estudio, ropa y accesorios. De esta forma, los pequeños sabrán dónde colocar lo que usaron al terminar de jugar, estudiar o vestirse. Dividir el armario en secciones es otra alternativa

En cuanto a los televisores, ordenadores, tabletas u otros dispositivos, lo conveniente es que no se dispongan dentro de la habitación. El descanso debería ser la premisa del área. Pero si las dimensiones de la vivienda no permiten tener los aparatos en un salón común, al menos hay que asegurarse de que éstos queden ocultos tras su uso. Es decir, que se empotren o se guarden.

Respirar aire fresco

La ventilación es muy importante para el Feng Shui. Por ello hay que airear la habitación de manera regular. Abrir las ventanas, dejar que entre la brisa, sacudir los muebles y el colchón… Todo eso ayuda. De hecho, se pueden colocar plantas para purificar el aire. Entre las opciones destacan la palmera china, hiedra inglesa, cinta, tronco de Brasil, potos y la palmera de bambú.

Los aromas también juegan un papel esencial en la cultura oriental. Valerse de velas y esencias para perfumar el dormitorio es otra gran idea. Por ejemplo, si los chicos están muy alterados o inquietos unas gotas de aceite de manzanilla o lavanda les calmará. Si están convalecientes se puede emplear el eucalipto, la hierbabuena o la menta.

En cuanto a la decoración, prefiere los cuadros de paisajes o fotografías de momentos junto a la naturaleza. Evita el mobiliario excesivo o muchos adornos. Mientras más simple mejor. El color de las alfombras, paredes y ropa de cama debe estar en armonía. Opta por los claros y pasteles. Evita el negro (tristeza y pesadez) y el violeta (autoridad, misterio).

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