La personalidad de un cuarto infantil

¿Tienes criaturitas pululando por tu casa o las esperas? Preparar su cuarto puede convertirse en una de las experiencias más agradables y creativas que te puedas imaginar.

La magia de los cuartos infantiles

El cuarto de los niños en una vivienda, es de los que más cambia a lo largo del tiempo. Por la edad de sus habitantes, por el número de los mismos, por sus sucesivas necesidades… Pero, de entrada, una idea general sí te puedes hacer de lo preciso y conveniente para que un cuarto pueda identificarse como una estancia infantil y no cualquier otra cosa. Con todo, permítete acotar un poco la edad.

Piensa que cuando son bebés poco van a poder hacer (estar en la cuna o en tus brazos, o gatear de aquí para allá y no precisamente en su cuarto). Y poco van a poder decir (a parte de mamá, papá, pis, mejor no sigo) sobre cómo desean que sea su cuarto o lo que quieren tener en él. Por ello, céntrate en esa edad en la que empiezan a tener autonomía propia y danzan a sus anchas (a partir de los tres, cuatro años) y la edad en la que dejan o quieren dejar de ser pequeños (pongamos los once, doce años).

Mobiliario necesario en el cuarto infantil

No es lo mismo disponer de un cuarto para dormitorio y otro para trabajo y recreo, que tener una única habitación para todo, pero lo que necesitas viene a ser lo mismo, lo coloques junto o separado. Ya sabes que la estancia debe crecer a su compás, tiene que servir para relajarles y estimularles, ayudarles a descansar y a estudiar. En ella no sólo duermen, también sueñan a todas horas, juegan, celebran las mejores fiestas y se crean universos mágicos.

El mueble básico es la cama. Procura que sea capaz de adaptarse a las diferentes necesidades de descanso del niño, siguiendo su crecimiento. Hay camas evolutivas que pueden servir al menos 10 años: primero son una cuna que luego se transforma en cama junior y, después, en sofá auxiliar para zona de juegos. Son más caras pero compensan. La cama deberá combinar más adelante con el resto del mobiliario, así que no elijas un diseño demasiado infantil, mejor un modelo de líneas rectas y realizado en madera, en color blanco o madera natural.

Junto al espacio de descanso que ocupa la cama, podríamos distribuir en la habitación otros tres, que irán cambiando también con el tiempo: el de almacenaje, el de juego y el de estudio.

Espacio de almacenaje, juego y estudio

Cuando son más pequeños, el almacenaje requerirá más cajas y arcones, de fácil acceso para sus juguetes, que armarios o cómodas para su ropa. A medida que vayan creciendo en edad y estatura van a necesitar más cajones, estantes y departamentos.

El espacio de juego será más amplio y centrado en el suelo, cuanto más pequeños sean, de ahí la importancia de la moqueta o las alfombras, las de base de látex evitan que se muevan cuando corren o juegan encima; aunque, desde el primer momento deberán contar con una mesa y una silla o banqueta adaptada a su estatura, sobre las que puedan pintar y leer sus primeros cuentos. Con el tiempo la mesa se irá convirtiendo en lugar de estudio y ocupará parte del espacio de juego.

Se tratará ya de una mesa de dimensiones mayores, como mínimo 1,20 m. de largo x 60 cm. de ancho, y disponer de algún cajón para guardar sus lápices, y estantes para sus libros y objetos personales (puede ser un mueble a medida, un diseño modular o un par de baldas sobre el escritorio).

La silla elígela con una altura proporcional a la de la mesa y ambas adecuadas a la altura del niño; en adelante siempre con respaldo alto (con ruedas no antes de los ocho o diez años).

Es importante que se acostumbren a trabajar siempre en el mismo sitio y que sea un lugar cómodo y agradable. El orden en la habitación les ayudará a estudiar, por eso es necesario que los juegos y juguetes estén guardados y fuera de su vista a la hora de concentrarse en los deberes, por lo tanto, no ha llegado el momento todavía de retirar el baúl o las cajas donde recogerlos.

La imaginación al poder en el cuarto de los niños

El mobiliario básico es bastante sencillo, pero la imaginación puede convertirlo en un mundo totalmente mágico, empezando por la iluminación natural, matizada por cortinas o estores decorados que les suelen resultar más atractivos. Y siguiendo por la artificial, general y suave para los juegos, más concentrada y puntual en la mesa de estudio pero de manera que no dañe la vista. En cuanto a los diseños de aparatos de luz, los puedes encontrar de todas las formas y colores, desde globulares, con las letras del abecedario, hasta helicópteros o aviones supersónicos.

Los colores son también muy importantes para los pequeños. Los edredones, las sábanas, las alfombras, los cojines… Todo puede llenarse de calidez y calidad. Sus estampados se pueden convertir en un mundo de juego y fantasía. Pero tampoco hay que pasarse, las paredes trabájalas en tonos pastel, con algún toque puntual más intenso. El verde y el azul se llevan muy bien y aportan un aire de frescura al cuarto, combinados con el pistacho, el amarillo verdoso y algún toque mostaza. También la conjunción del azul turquesa con tonos rosas y salmones, sin olvidarte, en ningún caso, de los blancos.

Y, qué hay mejor que una pizarra, ¿por qué no destinar un espacio de pared para esa misma finalidad? El lienzo pictórico puede ir creciendo en altura con la edad, y en capacidad creativa. Lo que al principio será un fondo para pintar y borrar, con tizas o rotuladores, puede convertirse con el tiempo en un paño de pared apto para graffitis acrílicos, indultando periódicamente los mejores y eliminando el resto para seguir generando obras de arte. Todos tenemos algo, o mucho, de niños, pero no te pongas a pintar tú, aunque te consideres artista consumado o consumido, que seguro que te pillan.

Si tienes niños o vienen en camino apunta estas ideas para su nueva habitación, ellos te lo agradecerán pero para ti también será una buena opción.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...