Lo rústico vuelve a estar de moda

El dormitorio es quizás uno de los rincones de la casa en el que mejor se puede introducir este estilo, simplemente siguiendo algunos consejos de decoración.

Es un hecho. Lo rústico vuelve a estar de moda -si es que algún día dejó de estarlo-. Pero como en la ropa, para diferenciar lo “viejo” de lo “vintage”, siempre queda mejor acuñar un nuevo término y englobar este actual resurgir del estilo campestre bajo el lema de lo neorústico. Y es que la estética con reminiscencias rurales ya hace un tiempo que se ha instalado en los hogares de mucha gente, y no sólo en territorio propiamente del campo o de la alta montaña -dónde lógicamente tiene más razón de ser-, sino incluso en las grandes ciudades.

Lo que antes denotaba un punto anticuado, como tener cestas de mimbre con fruta en la cocina o muebles de madera mal pulidos, ahora es tendencia y sinónimo de buen gusto. Bien sea por lo de los ciclos de las modas, en los que todo vuelve, o porqué realmente lo clásico nos atrae hoy porqué el presente se ha vuelto cada vez más frío. No despierta el mismo sentimiento una mesa Lack del Ikea que una mesa de madera bien trabajada.

Y es que lo cierto es que ante tanta tecnología deshumanizante que se respira hoy en día en todos lados, cada vez se despiertan más movimientos alternativos que recuperan el legado de otros tiempos, bien sea en cultura, alimentación, estilo de vida, etc. Y sin lugar a dudas, el interiorismo es uno de los ámbitos en los que más sentido tiene volver a nuestras raíces para intentar reconciliarnos con unos tiempos pasados más “reales” o “más naturales”.

En cualquier caso, lo neorústico ha saltado a la decoración de muchos hogares, y aunque sus referencias estéticas se perciben en cualquier lugar de la casa, desde el salón hasta en la cocina o la terraza, es en el dormitorio dónde hace el máximo despliegue de recursos. Vamos pues a ver algunas referencias decorativas en las que el carácter rústico se ha impregnado en las habitaciones.

Empezando de pies a cabeza, cabe decir que un punto fundamental es el suelo de madera rústica, formado principalmente por lamas anchas. No obstante, los suelos hechos con madera no son la única alternativa, y es que el microcemento pulido es otra opción muy válida, con mucha tirada hoy en día y que ofrece belleza y calidez al conjunto.

La madera está presente sin duda en el ADN de lo neorústico. Sin llegar a ponernos barrocos, cuanta más madera incluyamos a nuestra propuesta decorativa, más rústica ésta será. Así pues, está claro que los muebles también deberán ser de madera natural, sin que estén pulidos y con muchos nudos. La tonalidad de la misma no es muy determinante, aunque lo ideal es que los colores combinen entre ellos, como en cualquier decoración que e precie. Las piezas de mobiliario vintage también casarán muy bien con una estética que pretenda emular lo rústico, no en vano, la mayoría de lo antiguo huele a rústico, a menos que sea mobiliario de diseño al estilo La Naranja Mecánica.

En cuanto a la ropa de cama y demás elementos de téxtil, como las cortinas, podemos recomendaros algún tipo de lencería texturada, y si es en tonos crema, veige o blanco roto mucho mejor. También podemos contar con detalles que acabarán de acomodar el espacio como alfombras o mantas de pelo largo, de imitación de pieles de animal si nos gustan. No pueden faltar, pero, los cojines de inspiración arábiga, alguna cortina de hilo muy fina para decorar alguna ventana y siempre resulta seductora la mosquitera alta cayendo sobre la cama.

Aunque cuando pensamos en una casa campestre antigua nos puedan venir a la cabeza un paisaje muy recargado y casi polvoriento, en lo neorústico se ha filtrado esta concepción, y siguiendo los cánones estéticos de hoy en día, “el menos es más”. Así pues, es mejor contar con pocos accesorios en la habitación y que las paredes sean principalmente blancas, para reflejar mucha luz y dar vida al espacio. La intención es conseguir una habitación limpia, simplificada y que beba tan sólo la esencia de lo rural.

Si la vivienda a decorar es una construcción ya de aire rural, como una masía antigua, lo mejor es mantener la estructura original y sacar buen partido de todos los elementos que ya había en la casa y que nos transmitirán la esencia rústica. Se trata de conservar lo original pero estilizandolo. Por ejemplo, pintando las paredes nuevamente, pero manteniendo algunos desperfectos de su textura.

Foto: Wicker Paradise

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