Muros de ladrillo visto: tendencia de decoración en alza

Las paredes de ladrillo visto, que así se llaman aquellas que quedan expuestas como tal, causan sensación en las tendencias decorativas. Hoy analizamos sus ventajas.

paredes ladrillo

Muchas veces hemos hablado de lo importante que resulta elegir el color con el que pintar una pared. Éste depende en muchos casos de lo grande que sea la estancia, de lo que queramos transmitir con ella, y por supuesto también del hecho de que la decoración que luego utilicemos debe ser acorde a lo que hayamos elegido. Sin embargo, no nos planteamos que en muchos casos la pintura puede ser un extra del que prescindir. De hecho, cada vez más se llevan las paredes que se quedan en ladrillo, aunque evidentemente, no se trata de un ladrillo tradicional, sino más bien de un ladrillo específico que puede quedar a la vista y que además, no se resquebraja como suele ocurrirle al normal cuando lo manipulamos.

Las paredes de ladrillo visto se llevan más que nunca. La decoración estilo escandinavo ha apostado por ellos en los pisos más minimalistas, e incluso en los espacios pequeños. De hecho, precisamente porque se ha tomado como ejemplo a los muros de ladrillo visto como una referencia a tener en cuenta independientemente del espacio que tengamos, es cada vez más frecuente verlos aparecer en proyectos de reformas. Y la verdad es que tienen una serie de ventajas, tanto estéticas como de funcionalidad a las que es difícil decirles que no.

El ladrillo a la vista es capaz de dar personalidad a cualquier rincón de la casa. Además, apostar por él, implica gastarse menos dinero en muebles, ya que será capaz de llamar la atención y justamente dónde se coloque, no hará falta llenar de estanterías el espacio para que no se vea vacío. Todo lo contrario. Lo ideal es dejar que esa pared brille con luz propia. Y por lo tanto, no exagerar de complementos o de decoración esa zona. Además, dependiendo de cómo se coloque, puede dar la sensación de que hay más espacio del que realmente hay, y de ahí que en el modelo decorativo escandinavo, para pisos pequeños, se esté abusando de él.

Pero no se terminan ahí las ventajas de contar con una pared de ladrillo visto. De hecho, van un paso más allá, ya que no se ensucia igual que una pared pintada. Y además, requiere muchos menos cuidados. Además, otorga un toque rústico a la casa que puede combinar a la perfección con todos esos objetos vintage que tanto se llevan ahora y que se pueden conseguir en mercadillos para luego restaurarlos. ¿Todavía con todo esto no te animas a apostar por las paredes de ladrillo visto?

Imagen: Montecruz Foto

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