Que no falte el belén por Navidad

Recrea el famoso escenario bíblico con todas las figuritas más representativas y adorna tu hogar estas Navidades de una forma especial. Cómo, dónde y qué, podrás saberlo aquí.

Belen navideño

Si hay algo que no suele faltar en una casa cuando llega final de año eso es el famoso Árbol de Navidad, con sus bolas, adornos y luces de colores, es un símbolo tan representativo navideño que si falta en una casa, es como si no acabaran de vivirse del todo estas fechas tan señaladas. Sin embargo, también es otro elemento muy navideño -aunque indudablemente religioso- el popular belén del nacimiento del niño Jesús. Belenes que podemos encontrar tanto en los hogares como en los lugares públicos más concurridos, y siendo Navidad, ciertamente me apetecía hablar sobre ellos y algunas ideas básicas.

A la hora de montar un belén, podemos recurrir a lo más básico o bien a lo más elaborado. Es decir, podemos colocar las figuras fundamentales de la Virgen, San José y el niño Jesús, y con eso casi ya bastaría, o podemos ir añadiendo figuras y toda la ceremonia. ¿Figuras clave que vamos a encontrar en el Corte Inglés o en el Todo a Cien? Las hay. Algunas como el pobre cagón, retirado en una esquina haciendo sus necesidades. La vieja sentada frente a la hoguera. Los tres reyes magos montados en camello. Y luego podremos añadir más personajes variados: desde las mujeres que van al río a recoger agua con el botijo a cuestas, los peregrinos que van a ver al niño, los que se postran en el portal, los animalitos de granja… Si a ello le sumamos, las casitas de Belén, el molino, los árboles y matorrales, el río y las paredes montañosas, al final recreamos todo un escenario que corresponde al lugar y la época del Oriente Próximo en los albores del siglo I. Tan digno de admiración como el propio Árbol de Navidad.

Tipos de belenes

Ahora bien, el belén puede ser de muchas formas diferentes. Antiguamente, solían ser unas figuritas de plástico que eran de lo más cómodo porque si se te caían al suelo no pasaba nada y podías manejarlas mucho mejor a la hora de montar el escenario. Pero actualmente, hay algunos belenes más originales que han ido más allá y han apostado por la plastelina, aunque en estos casos el resultado no suele ser tan bonito y llamativo, dada la dificultad que conlleva. También hay figuras ya elaboradas con piedra. Estas últimas son mucho más realistas, más detalladas, más elegantes y, en consecuencia, más bonitas, aunque tienen el inconveniente de la fragilidad, así que a la hora de guardarlas en su correspondiente caja, os recomiendo utilizar corcho o envolverlas en papel de periódico para no encontrarlas partidas al año siguiente. Finalmente, hablando de tipos de belenes, también nos puede surgir una nueva división entre aquellos de tamaño estándar y aquellos otros que ya apuestan por dimensiones más grandes y vistosas.

Belen grande

Si indagamos un poco más, observaremos que cada país y cada región ha acabado adaptando el belén de una forma diferente según su cultura. Incluso, hay belenes totalmente desvinculados de contenido religioso y ligado a la más pura expresión del arte. En mi opinión este tipo de montajes dejan de ser auténticos belenes de Navidad para convertirse en obras de arte, así que no los tendré en cuenta en este artículo.

¿Dónde se monta el belén?

Normalmente, a no ser que nos acabemos de independizar, cada uno ya suele tener su antiguo belén en casa, así que lo que nos preocupa más no es qué tipo de belén queremos sino dónde lo vamos a montar. Pese a todo, es recomendable echar un vistazo cada año a las novedades que van surgiendo de tema figuritas porque podemos aprovechar para renovar algunos personajes muy gastados o sencillamente adquirir otras figuritas que nos falten para reconstruir el auténtico Belén. Dicho esto, el Belén puede montarse en muchos sitios diferentes. Dependiendo lógicamente de la cantidad de figuras que tengamos, necesitaremos más o menos espacio. Pero a este respecto nos va a servir tanto una mesa, como una estantería, un burón, o cualquier mueble con una superficie lisa y plana. Si no contamos con nada de esto, siempre podemos conseguir un tablerito de madera -que con un poco de ojo se consigue gratis- y montar una mesa improvisada con dos caballetes. Se coloca un mantelito encima para tapar la parte inferior y listo. Finalmente, cabe decir que el belén suele montarse en el recibidor de la casa, dado que está expuesto más que para nosotros para nuestros propios visitantes, así que es ideal tenerlo en la entrada o cerca de ella, y no en un lugar muy escondido.

Trucos a la hora de montar el belén

Cuando ya tenemos nuestro belén y el lugar donde montarlo, solo nos queda ponernos manos a la obra y recrear todo el escenario, que es la parte más divertida. Algunos trucos: el río podemos crearlo a partir de papel albal, colocando en las orillas unas cuantas piedrecitas y colocando un puente encima si tuviéramos. La hoguera, para hacerla más realista, debe tener justo debajo una lucecita de color rojo, a modo de fuego. Luego, para realzar el efecto final de la escena, podemos dejar caer por encima de todo el belén unos cuantos copos de nieve -esas bolsitas que venden en el Todo a Cien nos servirán. Las luces serán igualmente importante e incluso alguna cinta de espumillón alrededor también puede quedar chula. Y al final, ya sabéis, los Reyes Magos van al final del todo y cada día que pasa de Navidad se van acercando hacia el portal, de forma que el 6 de enero, los hayamos situado justo a tiempo frente al portal de Belén.

Fotos: Michel Mercier

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