Texturas para conseguir un hogar con personalidad y estilo

Las texturas en suelo, paredes, techos e incluso en los muebles pueden aportar mucha personalidad a tu hogar. ¡Hoy te enseñamos cómo!

texturas

Decorar con gusto un hogar puede hacerse de muchas maneras. Sin embargo, hay ciertas técnicas que casi siempre utilizan los profesionales que consiguen diferenciar espacios y aportarles una personalidad que no tienen aquellos creados por amateurs. Hoy queremos hablarte de uno de esos trucos que mires a donde mires en proyectos profesionales, es probable que lo encuentres en cualquier estancia. A veces, las texturas de las que te vamos a hablar hoy se muestran sutiles. Otras, son simplemente una imitación. Pero sea como sea, la textura en los materiales que utilizas puede aportar mucho a un proyecto de reforma en tu hogar. ¿Quieres descubrir cómo?

Para empezar, creo que es conveniente definir el término texturas en decoración. Tal y como te avanzamos en el primero de los párrafos, habría que considerar que se trata de texturas cuando los elementos que componen la decoración y el mobiliario de un hogar muestran ciertas características al tacto. Piensa por ejemplo en la madera rústica y en sus rugosidades características. En lo frío que resulta el mármol. O incluso en la sensación que tienes cuando tocas un ladrillo o una piedra. Esas sensaciones que causan todos esos objetos no pasan desapercibidas a la vista, y se convierten en una manera fácil de distinguir espacios dentro de una misma habitación, dar la sensación de mayor amplitud o, crear un sitio en el que el material es el que otorga la personalidad y el estilo decorativo.

Texturas para decorar: elementos naturales

Los elementos naturales se convierten en las mejores texturas con las que conseguir la decoración ideal en tu casa. La cuestión es saber cómo colocarlos para lograr que sean un foco de atención. Por ejemplo, una pared de ladrillo en un salón en el que todo lo demás es rústico puede resultar muy llamativo. Lo mismo ocurre en el caso de la piedra, por ejemplo. En el suelo, o en los techos, también se puede apostar por ellos, y aunque resulten mucho menos vistosos por no encontrarse directamente en el campo visual, son realmente llamativos y consiguen un efecto positivo en el conjunto de la habitación.

Sin embargo, cuando hablamos de texturas, hablamos también de otros materiales en los que quizás no se piensa a primera vista. Así, por ejemplo, habría que considerar los tejidos y las telas que utilizamos en las alfombras, en los tapizados de asientos y sillas, o incluso en complementos del hogar. Si bien el algodón sin más puede parecer la opción más adecuada, los flecos, los tejidos que sobresalen, e incluso los materiales reciclados con diferentes texturas que se unen para crear nuevos elementos resultan realmente diferenciadores y con ellos se pueden obtener muy buenos resultados a la hora de decorar el hogar.

Texturas para decorar: colocando materiales donde no estaban

Otra de las opciones por la que se puede optar a la hora de colocar texturas en la casa pasa precisamente por revestir muebles y mobiliario que habitualmente no tienen ese aspecto. Por ejemplo ¿te has fijado alguna vez en esas mesas cuya superficie es un mosaico? ¿Qué hay de los cabezales que tanto se llevan ahora con piel e imitaciones de polipiel? ¿Qué dices de esos auxiliares a los que se le aplican barnices que crean efectos escarchados en sus cajones o en su superficie? Todas esas fórmulas permiten conseguir texturas donde antes no estaban, y este hecho en sí mismo ya las convierte en realmente llamativas.

Texturas que se imitan

Las texturas que se imitan son todos esos cuadros, alfombras, e incluso muebles estampados que buscan mostrarnos un objeto animado o inanimado al que asociamos con una textura específica. Por ejemplo, justo encima de estas líneas puedes ver uno de esos cuadros de cebras que tan clásicos fueron una vez como objetos decorativos. Además de lo llamativo del estampado, en ocasiones pueden imitar esa misma textura, ya sea real al tacto o no. Este tipo de elementos, aún sin aportarla realmente, consiguen crear ese efecto visual que logra por un lado ser llamativo y, por otro lado, crear sensaciones agradables a quien disfruta de la estancia.

Como ves, el uso de las texturas para decorar el hogar puede ser realmente amplio y depende de tu propio gusto el hecho de sacarles o no el máximo partido. ¿Qué te parece la idea? ¿Crees que en tu caso te vendría bien apostar por este concepto para mejorar tu vivienda?

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