Una guitarra de muñecas

El autor de esta genial idea, un padre emocionado por la entrada de su hija a la universidad, decidió sacrificar su guitarra y convertirla en una magnífica casa de muñecas con todo tipo de detalles.

Guitarra de muñecas

Si tenemos alguna niña en casa, y nos falta ese detalle único para coronar su habitación de pricesa de cuento, acabo de encontrar algo que os enamorará, aunque necesitaréis tiempo y dedicación. Es muy habitual encontrar en este tipo de dormitorios infantiles alguna casa de muñecas, especialmente esas que van saliendo de vez en cuando en forma de coleccionables y que no solo pequeños, sino también mayores se aficionan porque, sin duda alguna, muchas de ellas son admirables. Y cuando vi la imagen que os presento en este artículo, estuve seguro de que yo también querría una de esas.

En esta ocasión no se trata de ninguna gran empresa con imaginación ni de ningún producto oficial, sino del amor de un padre que decidió regalarle a su hija esta preciosa guitarra convertida en una casa de muñecas para celebrar que iba a iniciarse en el mundo universitario. ¿Y por qué utilizar una guitarra como soporte? Además de que es indudablemente una iniciativa muy original, todo tiene su propio sentido y es que su hija era una apasionada de la música y concretamente de los acordes de guitarra. Con lo cual, nada más acertado que este magnífico detalle paternal que seguramente emocionó a su hija. El autor se llama Lorraine y trabaja en Fairy Meadow Miniatures, una pequeña tienda de miniaturas en Wollongong.

Y a nosotros nos regala la fotografía, magnífica e impecable, para servirnos de inspiración. Aunque no tengamos los mismos motivos para celebrarlo de esta manera, estoy seguro de que a nadie le importaría tener esta guitarra embelleciendo alguna pared de su casa. Porque no se trata de un mera casa de muñecas, sino de algo más especial, gracias a la peculiaridad de su tejado, lo que la convierte en un elemento decorativo digno de cualquier espacio del hogar.

Llevarlo a cabo por nuestra cuenta supondrá tener que sacrificar alguna guitarra, arrancarle las cuerdas y agrandar su orificio central para aprovechar mejor el interior de la caja. Después, podremos dividir en varios pisos nuestra casa-guitarra incorporando una leja horizontal de parte a parte. El resto formará parte de nuestra imaginación y podremos empezar a decorarla con todo tipo de detalles. La verdad es que una vez acabada, con todo el dinero, el tiempo y el empeño que debe haber costado, a mí personalmente me costaría mucho deshacerme de ella y regalarla. Pero seguramente será porque yo, todavía, no soy padre.

Fuente: Laughingsquid

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