Así cambia tu casa cuando tienes hijos

Con el nacimiento de los hijos la vida cambia y las prioridades también. Desde el punto de vista doméstico se suscitan muchas transformación que llegan a inferir en la decoración del hogar.

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Muchas de las decisiones que se toman están sujetas a las etapas de vida. Ocurre en el trabajo, en las relaciones de pareja e incluso en la decoración del hogar. Todo en el entorno va cambiando y acoplándose a las prioridades y necesidades de cada momento. Cuando llega un bebé, por ejemplo, todo se transforma: los hábitos, los horarios, las responsabilidades y hasta la forma de concebir o diseñar las distintas estancias del hogar.

Incluso antes de su nacimiento se comienza a evaluar qué tan aptos están los espacios y qué mobiliario podría estar sobrando o faltando para cubrir sus necesidades y favorecer su comodidad. Más que en la ambientación se piensa en todo aquello que pueda requerir el pequeño para sentirse a gusto y resguardado. La experiencia va dejando enseñanzas que sólo se aprenden cuando toca enfrentar el rol de padres.

Comienzan las transformaciones

Cuando estás en la dulce espera empiezas a entender que tienes que ceder espacio al bebé. De ser necesario, iniciarás una serie de remodelaciones que probablemente te hagan cambiar el concepto o funcionalidad de algunas habitaciones. Es normal, pero con el tiempo te vas dando cuenta de que no es suficiente. Vendrán nuevos escenarios, planteamientos y lecciones como estas:

  • Las paredes estarán “adornadas” por algo más que tus pinturas. Uno que otro graffiti fluirá de su imaginación y no habrá más lienzo que los pasillos, el comedor o el salón. De eso no hay escapatoria. Cuando menos te lo esperes notarás sus obras de arte.
  • El recibidor dejará de ser tu espacio de visitas predilecto, para convertirse en su salón de juegos preferido, ese lugar donde vivirá incontables aventuras que lo llenará de emoción. Las bicicletas, los muñecos y los artículos electrónicos pasarán a ser parte de tus complementos decorativos.
  • La habitación que había sido tu oficina posiblemente deba albergar ahora una biblioteca, un cuarto de estudios o el dormitorio de tu hijo. Tus labores quedarán relegadas a un rincón o a un pequeño trozo de la sala. Tal vez ya no con un escritorio modular como el que tenías antes, sino con una mesa de ordenador y una silla. Eso será suficiente.
  • Tendrás que compartir el baño con tu pareja, pero no tiene que ser algo traumático. Un truco para facilitar la convivencia es adaptar cajones, lavabos y gavetas separados. Así cada uno podrá tener todo a la mano, sin sentir que se están invadiendo su espacio.
  • Necesitarás adquirir un sofá más amplio para compartir en familia. Un modelo grande y mullido será una gran opción para sus actividades y para la de tus hijos con sus amigos.
  • La cocina o el comedor, depende de cómo tengas su distribución, tendrá que adquirir una personalidad renovada, con una isla o una mesa para que puedas ayudarlo con su tarea.
  • Si habías desestimado la terraza, comenzarás a darle valor y a verla como el sitio idóneo para el disfrute del pequeño. Si las dimensiones te lo permiten considerarás armar un parque o colocar una piscina. Sacrificarás tus plantas y tu huerto, pero su felicidad será tu gran recompensa.

La seguridad cuenta

Los niños son sumamente curiosos. Suelen meter el dedo en los enchufes desocupados y corren riesgo de electrocutarse. El instinto te llevará a colocar protectores para los enchufes e incluso a ubicar muebles delante de ellos para que tu chico no corra peligro. También instalarás esquineros en las mesas o muebles con orillas filosas para que recorra la casa sin traumas ni tropiezos.

Su recinto privado

La recámara del bebé se convertirá en el punto focal. Notarás que debe ser un lugar tranquilo y limpio, preferiblemente cerca del dormitorio principal, para que puedas mantenerlo supervisado. Será preciso instalar cortinas o personas para controlar la entrada de luz y añadir mobiliario que faciliten tareas como el cambiado del pañal y, por supuesto, que garanticen el descanso del niño. En principio será un moisés, posteriormente una cuna y cuando haya avanzado en edad una cama.

No olvidarás el coche, la silla de paseo, la del auto y la de comer para cuando sea necesario. Todo irá renovándose a medida que van cambiando sus requerimientos. Lo irás notando paso a paso.

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