La escalera metálica de Francesco Librizzi

La increíble belleza del diseño puede haberle jugado una mala pasada a esta escalera en términos de practicidad. ¿Os atreveríais a subir por sus peldaños?

Escalera metálica

Hoy quiero compartir con vosotros este curioso diseño que me parece una genialidad y al mismo tiempo un pequeño desastre. Se trata de una escalera de metal que ha sido diseñada por el italiano Francesco Librizzi para incorporar en una antigua casa en restauración de 1900. La escalera une dos pisos de la vivienda y pese a la vejez de sus cimientos, el artista se ha atrevido con este diseño minimalista, desligado totalmente de su entorno original, para conectar el salón con el dormitorio superior. El valiente que se atreva a ascender o descender por este conjunto escultural, debe ir sujetándose de los diferentes hierros que encuentra a su paso -algunos diseñados a propósito para el agarre de las manos- y facilitar así su escalada porque, como digo, los escalones no ofrecen estabilidad alguna.

La escalera está elaborada a base de un metal de color negro e indudablemente enamora a la vista, no solo por su geometría y sus líneas agresivamente rectas, sino también por la innovación de su estructura que alcanza desde el suelo hasta el techo, aunque los escalones solo deban dar acceso a mitad altura. Bueno, escalones… en realidad estamos hablando de simples varillas de hierro fundidas de parte a parte que debes ir escalando con cuidado para poder llegar al piso superior, tal y como describe gráficamente la fotografía.

Se trata pues de una escalera totalmente abierta al espacio exterior, que cumple su función como cualquier otra permitiendo la conexión entre dos estancias a diferente altura, pero al mismo tiempo que esto embellece la estética, se convierte en un factor negativo en términos de practicidad y, sobre todo, seguridad. Porque subir y bajar por ese entramado de tubos de metal no debe ser tarea fácil ni mucho menos segura, pese a todos los agarres que puedas tener en tu trayectoria, dado que un simple resbalón o paso en falso y no hay superficie llana ni lisa que te salve del apuro.

Sin duda, la escalera es una genialidad y una obra de arte para ser admirada desde cierta distancia e, incluso, para disfrutar de la experiencia de usarla una o dos veces, pero no creo que sea un diseño acertado para su uso habitual. No sé si estaréis de acuerdo conmigo, pero esta escalera es más propia de un museo de arte que de una vivienda recién restaurada, así que por esta vez me reservo los aplausos para otra ocasión.

Fuente: Francesco Librizzi

Foto: Giovanna Silva

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