Otro increíble estudio con solo 36 metros cuadrados

El tamaño de una vivienda no es el mayor condicionante para poder habitarla, así nos lo demuestra este estudio de menos de 40 metros cuadrados, equipado con todo lujo de detalles. ¡No te lo pierdas!

estudio nordico

Cada vez queda más demostrado que las pequeñas viviendas tipo loft o estudio son una modalidad de vida completamente compatibles con nuestra rutina diaria, sin importar cuántos metros cuadrados sean de los que disponemos. Lo hemos visto con ejemplos sorprendentes como el del estudio de 22 metros cuadrados realizado por el arquitecto Tim Seggerhan. Hoy os traigo otro estudio, algo más amplio, decorado de forma impecable y con otra lección magistral de cómo amueblar un pequeño espacio de menos de 40 metros cuadrados con todo lo necesario para vivir cómodamente. Por supuesto, no se tratan de las mismas comodidades que encontraríamos en una vivienda tradicional con todo tipo de lujos, especialmente entendiendo por ello el mayor espacio, pero sí que es un agradable lugar en el que una persona o una joven pareja puede hallar su independencia. ¡Echemos un vistazo!

La vivienda está ubicada en el centro de Gotemburgo en un edificio que data de 1800, así que podéis imaginaros ya que el entorno es un lugar precioso y la finca una joya histórica. El estudio, claro está, fue diseñado por Stadshem para distribuir el espacio de tal forma que pudiese contar con buena iluminación, cocina, salón y baño, y un altillo con la zona de descanso. En eso, como veis, no le falta ningún detalle. Tampoco en decoración.

Una entrada amplia y bonita

No es precisamente en la entrada donde el estudio va dejar perder muchos de sus metros cuadrados, pero aun así, encontramos una zona despejada, donde el efecto de luz y colores y la distribución del mobiliario, permiten fácilmente diferenciar esta primera zona de llegada al hogar, con una buena amplitud visual, algo que es imprescindible en todo buen recibidor, dado que es el primer contacto de la vivienda al entrar. Encontramos pues una hermosa cómoda con espejo, unas perchas para colgar los abrigos y otros enseres personales en la pared, y también un armario escondido en un recodo de la pared, tapado por una tela moderna de formas geométricas, amueblado con distintos estantes y una percha para que se puede organizar toda la ropa. Sin duda, indispensable.

Un salón acogedor

Frente a la entrada encontramos la primera puerta con acceso a un pequeño cuarto de baño con lavabo e inodoro y, contigua a esta primera estancia, otra puerta da paso a una ducha aislada para ganar privacidad: ya sabéis que en muchos países existe esta tradición de separar el retrete del puro aseo personal.

Dejando a un lado el cuarto de baño, a mano derecha entramos en el salón. Aunque no es el salón más grande que hayamos visto jamás, sí que consigue destacar por tamaño en relación con el resto de estancias de este mini estudio. Además, los techos son muy altos y ofrecen esa sensación de despeje en toda la casa. La iluminación está bien conseguida durante el día gracias al enorme ventanal sin cortinas, en el centro de la pared, que inunda todo el salón con su luz natural. El resto del espacio lo ocupa un sofá de dos plazas anchas, una pequeña mesa auxiliar al frente para colocar algún libro, el mando de la televisión o el vasito de agua en verano, y, en la pared opuesta, encontramos el mueble principal con la televisión: un rectángulo minimalista que acompaña en estilo a la alfombra blanca del suelo y los tres cuadros organizados encima del sofá.

salon

Contrasta con todo ello las distintas macetas que decoran el espacio de la ventana como la planta algo más alta, junto al mueble de la tele. Las paredes son blancas, para ganar toda la amplitud visual posible, pero al sofá le acompaña una butaca de flores rosa que aporta un bonito toque de color al salón. Y ya para rematar, buscando un estilo diferente y rompedor, se ha colocado entre el sofá y la butaca una lámpara de pie de estilo clásico. Todo ello está encajado en un salón rectangular, donde la calidez tampoco falta gracias al parqué de madera del suelo y, durante las noches de invierno, también la estufa bajo la ventana.

En la otra parte del salón, encontramos un rincón desde el que podemos acceder al altillo superior mediante unas bonitas escaleras blancas inclinadas ligeramente. Por supuesto, el arquitecto ha sabido sacar provecho del hueco bajo la escalera y ha colocado una cajonera amplia y un colgador de perchas, sostenidos por dos cuerdas colgantes del techo, siguiendo el hilo minimalista de la decoración. Así pues, ¡más sitio para guardar ropa y otras pertenencias personales!

Un dormitorio en lo alto

En todo este tipo de viviendas diminutas, el dormitorio se destina al altillo porque se aprovecha muy bien así la gran altura de la vivienda, creando ambientes completamente separados y se consigue ganar la privacidad que merece esta zona de descanso personal, situándola en una segunda altura. En este caso, el techo superior es plano (no como en otras ocasiones donde la buhardilla cuenta con formas puntiagudas o alguna bóveda especial), esto provoca que la cama se ubique a una distancia pequeña respecto al techo, por lo que si fuésemos claustrofóbicos, quizá encontráremos algún inconveniente.

dormitorio

Por lo demás, es un rincón perfecto para leer y dormir. El altillo no es especialmente grande: únicamente se ha destinado para colocar la cama, una mesita de noche pequeñita al lado junto a un enchufe y dos alfombras decorativas en el suelo. La anchura es favorable para colocar una cama matrimonial, por lo que caben dos personas sin problema. Aunque el dormitorio no es el punto fuerte de esta reforma, podemos encontrar un encanto especial en este altillo, ¿no creéis?

Y la cocina, ¡lo mejor!

Me he reservado este último espacio porque es la gran sorpresa de este mini estudio. La cocina tiene de todo. Volviendo al hall principal donde antes nos metimos por la puerta de la derecha para acceder al salón y al altillo, ahora nos dirigimos hacia la izquierda donde la cocina tiene un espacio propio que casi supera al del salón, lo que me parece una genialidad porque muchas veces pasamos más tiempo en la cocina que en el comedor.

cocina

Por primera vez encontramos un pequeño loft que no recurre al famoso salón-cocina unificado en el mismo espacio a través de una simple barra americana, sino que cada una de estas dos estancias principales del hogar tiene su propio espacio. Así es como nos encontramos esta gran cocina equipada con todos los electrodomésticos necesarios, una amplia superficie de trabajo, su respectiva encimera para cocinar y ¡hasta una mesa con cuatro sillas en un rincón!

El mobiliario, lacado en blanco y de estilo minimalista, incluye armarios muy grandes colgados en la pared para almacenar todos los utensilios de cocina y la vajilla. También aquí encontramos otro gran ventanal similar al del salón por el que entra toda la luz haciendo que el blanco de las paredes y de la decoración multipliquen la amplitud del lugar. Una vez más, lo moderno y lo clásico se combinan a la perfección.

Y, llegados hasta aquí, solo nos falta volver a plantearnos si realmente necesitamos tantos metros cuadrados en una vivienda tradicional y, en tal caso, si los estamos aprovechando debidamente.

Fuente: stadshem.se

Fotos: grandcity.mx 

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