Bombillas de bajo consumo disfrazadas a la vieja usanza

Bulb Fiction son las nuevas bombillas de bajo consumo que permiten ahorrar energía, sin renunciar a la forma tradicional que inventara el señor Edison.

Bombillas

La economía aprieta y hay que tomar medidas de ahorro y una de las que nos vienen persiguiendo desde hace ya varios años es la de sustituir las viejas bombillas que inventara Thomas Alva Edison por las nuevas bombillas de bajo consumo. La idea es fascinante, ante todo, pero cuando alguien se aventura a preguntar al prójimo que le parece esta nueva forma de iluminación, sale a la luz la misma queja de siempre: “son un poco feas”, replicamos todos. Y lo cierto es que lo son, aunque los defensores acérrimos siempre se aferran a eso de “para gustos colores” o “la belleza es subjetiva”. Desconozco qué opinión les merecería a los del siglo XIX la bombilla de Edison con su forma de tubérculo, pero cuando convives mucho tiempo con algo o con alguien acabas aceptando su compañía y es precisamente lo que a nosotros, después de dos siglos, nos ha ocurrido con las bombillas tradicionales: que ahora intentan sustituírnoslas, y a nadie nos acaba de agradar la idea.

Pero sí, es cierto: no tiene pies ni cabeza defender la estética de nuestras bombillas frente al consumo que puedan producir a final de cada mes, así que todos hemos asumido esta repentina sustitución por las bombillas de bajo consumo, cual indígena convertido sin opciones al cristianismo. Sin embargo, era cuestión de tiempo que algún entendido, aburrido en su casa, acabara hallando una solución a esta tragedia. Ahora, todos podemos empezar a disfrazar nuestras bombillas de bajo consumo con la forma original que heredáramos de Edison, gracias al curioso diseño de Bulb Fiction que a pesar del nombre, no es el título de ningún éxito taquillero del cine americano.

Y literalmente digo disfrazar porque no se tratan de bombillas de bajo consumo que vienen fabricadas ya con esa forma tradicional, sino que este invento consiste en una serie de piezas y accesorios que se colocan encima de la bombilla de bajo consumo, formando una segunda bombilla externa con la clásica forma de bulbo. De manera que esos horribles tubos incandescentes quedan totalmente ocultos en el interior de la nueva bombilla. Visitando la web de Kibisi entenderemos rápidamente y de una forma gráfica esta explicación que yo apenas he podido balbucear aquí. Pero quedémonos con lo importante: ahora podemos consumir poco conservando la forma de nuestras viejas bombillas. Al fin y al cabo, eso era lo que todos queríamos, ¿no

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