¿Debo elegir luces LED o de bajo consumo?

Es fácil confundir los LED con las lámparas de bajo consumo, pero las diferencias entre ellas son notables, con sus ventajas y sus inconvenientes

Luces para cuidar la Tierra

Hoy he tenido una idea de lo más luminosa: he decido cambiar las bombillas de mi casa. Están ya muy obsoletas, y con estos sobresaltos de subidas inesperadas y fortuitas en el precio de la luz, creo que ya ha llegado el momento.

Hasta no hace mucho tenía más o menos claro que llegado este momento me decantaría por lámparas de bajo consumo, pero desde hace una temporada empezaron con eso de los LED: en los museos, en las tiendas, en la tele, en los juguetes, en la ropa, en los apliques de luz de casa… y ahora mismo estoy hecho un lío y tratando de deshojar la margarita ¿LED o bajo consumo?

Hermanas bastante parecidas

Bueno, la verdad es que de bajo consumo son las dos: de bajo consumo económico y de bajo consumo energético, que es más importante. Porque el ahorro económico afecta a nuestro bolsillo, pero en el ahorro energético, no lo olvidemos, nos va la vida, la nuestra y la de nuestro planeta.

Ambas resultan más rentables que las tradicionales incandescentes de toda la vida (con lo que a mí me gustan las halógenas). Consumen entre un 50 % y un 80 % menos de energía, lo que supone una reducción notable de las emisiones de gases nocivos de efecto invernadero.

Son más eficientes, con una vida útil de entre 6 y 8 veces mayor que las bombillas convencionales y proporcionan la misma luminosidad, y de varios colores, utilizando menos potencia. Eso les convierte en la mejor opción para aquellos lugares donde se requiere una luz encendida durante mucho tiempo.

Todo este ahorro energético lleva consigo una reducción del uso de fuentes contaminantes y caras, como los combustibles fósiles y las plantas nucleares, utilizadas para la generación de energía eléctrica.

Y aterrizando en nuestro bolsillo, y teniendo en cuenta sólo la iluminación de nuestras viviendas, podemos conseguir como mínimo un ahorro del 20 % en la factura de la luz.

No todo son ventajas, hay un pequeño o gran inconveniente, estas lámparas son inicialmente más caras que las de toda la vida, aunque como ya hemos indicado antes ese superior desembolso inicial será rápidamente amortizado, y con creces.

Bueno, en todo esto estamos de acuerdo, pero entonces sigo con la margarita sin deshojar: ¿LED o bajo consumo?

Ventajas e inconvenientes de luces LED y lámparas de bajo consumo

Las bombillas de bajo consumo, técnicamente llamadas lámparas compactas fluorescentes, CFL en inglés (como farda esto), funcionan de manera similar a las lámparas fluorescentes de tubo y son de menor tamaño.

Cuentan con bastantes ventajas, ya indicadas, frente a las incandescentes, y algunas otras respecto a los LED.

  • Por lo pronto su precio es menor al de las LED. Por su rosca, se pueden adaptar a casi todos los aparatos de iluminación. Y distribuyen la luz mejor al ser menos concentrada que la que emiten los LED.
  • En contra, su principal inconveniente es su toxicidad: contienen en su interior de 2 a 5 mg de mercurio que puede resultar muy perjudicial para la salud en caso de rotura, lo que complica además su reciclado, ya que no pueden tirarse en los contenedores de basura convencional ni en el de cristales, sino que requieren un tratamiento de residuos peligrosos.
  • Su luz resulta un tanto fría, artificial y bastante distinta a la de las bombillas halógenas, aunque últimamente también se fabrican en tonos cálidos. Una vez encendidas, tardan hasta 15 minutos en alcanzar su máxima potencia luminosa. Y no es posible regular su intensidad.
  • Su vida útil se va desgastando con los encendidos y apagados. Con el tiempo, su luz se vuelve menos intensa y brillante. Como su potencia está en relación a la longitud de su espiral, las versiones habituales no resultan muy estéticas.

Analicemos ahora las luces con tecnología LED, Light Emitting Diode, diodo semiconductor que emite luz al ser atravesado por una corriente eléctrica (otra fardada). Estas presentan también sus ventajas con respecto a las denominadas lámparas de bajo consumo.

  • Son menos contaminantes, porque no contienen mercurio ni tungsteno y están hechas a partir de materiales que pueden ser reciclados.
  • Son más eficientes aún y consumen menos que las de bajo consumo. Mantienen su calidad luminosa inicial durante casi toda su vida útil y su larga duración implica gastar menos en lámparas de sustitución.
  • Su encendido, con el 100 % del flujo luminoso, es inmediato por lo que se recomienda colocar especialmente en áreas como el cuarto de baño o el escritorio. Emiten una luz parecida a las lámparas incandescentes (¡como mis halógenas!)
  • La cantidad de veces que se encienden y apagan no reduce su vida útil y podemos regular su intensidad, ajustando la iluminación a nuestras necesidades, con diferentes tonos de luz (fría, cálida). Sin radiación infrarroja ni ultravioleta, no generan apenas calor, con el consiguiente ahorro en climatización y sin riesgo de quemaduras.
  • Los LED no tienen problemas de encendido en ambientes fríos y son fuentes de luz fiables en el exterior. Resisten mejor la humedad y las vibraciones. La dispersión de luz fuera de donde se desea es mínima, debido a la direccionalidad de los LED, disminuyendo la contaminación lumínica.
  • Otra ventaja importante es su capacidad para reproducir fielmente los colores, intercambiables en una misma lámpara. Y la máxima flexibilidad en el diseño, existen LED de todos los tamaños con múltiples posibilidades para decoración. Tiene formas similares a las de las lámparas más tradicionales o pasan desapercibidas en tiras colocadas en estantes, escalones o enfosados.

Pero también presentan desventajas. Su mayor enemigo son las altas temperaturas, a partir de 65º C la mayoría de ellos se estropean. No solo debemos vigilar el LED, también la electrónica que lleva asociada, que suele romperse antes.

  • Tienen un ángulo de apertura menor que las de bajo consumo. El haz de luz se centra en un punto, aunque cada vez se hacen con mayor apertura. Se puede regular su intensidad pero requiere un dispositivo adecuado.
  • Existe una gran oferta de este tipo de productos pero se debe tener cuidado con los proveedores seleccionados ya que existe un gran intrusismo en el sector. El precio en comparación con las convencionales es bastante elevado y pueden costar hasta el doble de las de bajo consumo.

Bueno, pues después de todo este recorrido creo que lo voy teniendo más claro, y estoy ahorrando un poco porque ya sólo le queda una hoja a mi margarita, ¿LED digo cual es o no es necesario?

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