Una lámpara de pared con forma de trasero femenino

Tembolat Gugkaev es un diseñador ruso que tiende a buscar la sorpresa y el humor en sus creaciones y esta vez ha dado un paso también en el morbo, al convertir esta lámpara de pared en dos hemisferios: los glúteos de una mujer.

Lámpara con forma de trasero

Ya era extraño que entre tantos diseños originales no saliera a la luz algo que tuviera relación con el humor, pero también con el morbo. Como hay gustos para todo, supongo que esta extravagante lámpara del diseñador ruso Tembolat Gugkaev a alguien le puede resultar divertida y digna de colocar en alguna parte de la casa. El objeto que os presento es, ni más ni menos, que una lámpara de pared bautizada como “Hemispheres”. La traducción es bastante intuitiva, hemisferios, como intuitivos son también esos dos hemisferios que presenta la lámpara y que no son sino los dos glúteos de un trasero femenino. Y digo femenino porque entre medias de los dos hemisferios se entrevé un tanguita negro.

Como decía, hay que tener un sentido del humor peculiar para comprar una lámpara de este estilo y colocarla en la pared. El diseño roza la originalidad y es totalmente lícito, pero tiene ese rasgo provocador que puede despertar rechazo. También dependerá mucho del tipo de decoración que tengamos en casa. Colocar un culo al aire en la pared no encajaría demasiado en un estilo retro, vintage, industrial ni minimalista, así que hay que valorar bien dónde colocaríamos esta lámpara.

Si nos fijamos, vemos que tiene como dos puntos distintos de iluminación. Aunque realmente la luz es toda una, el hecho de estar dividida por la mitad por ese “tanga” negro, hace que la luz parezca reflejar en dos direcciones opuestas: derecha e izquierda, a través de cada uno de los “hemisferios” por los que está compuesta. Esta estructuración hace que sea una lámpara de pared ideal para colocar en un pasillo, por ejemplo, iluminando bien la longitud del mismo.

El diseñador Tembolat Gugkaev se caracteriza precisamente por darle un toque de humor a todas sus obras de arte, que suelen guardar un impecable diseño, aunque algunas como ésta puedan resultar algo escandalosas. Tal vez, si ya no hablamos del hogar, sino de otro espacio, como una tienda, un centro comercial, una oficina… esta lámpara puede encajar mejor según el ambiente que la rodee. En cualquier caso, se trata de una luminaria que busca arrancarnos una sonrisa más que despertar en nosotros una provocación. ¿Qué decís? ¿Cuál de estas dos sensaciones os ha provocado a vosotros? ¿La colocaríais en alguna parte del hogar? ¿Dónde? ¡Compartid vuestras opiniones con nosotros!

Más información y foto: Tembolat Gugkaev

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