Esta flor huele a chocolate 48 horas seguidas

Quienes disfrutan de la belleza de las plantas y sus flores pueden visitar un orquidario único en suelo español. La protagonista en estos momentos es una flor efímera, pero que cautiva a quienes tienen la dicha de verla y olerla.

El encanto de la tigrina

Foto: en Pinterest

El reino vegetal esconde bellezas y sorpresas inigualables. Admirar de primera mano plantas hermosas y raras es un espectáculo imperdible. Es por ello que en Málaga, España, el ” Orquidario de Estepona” exhibe al público sus cultivos. Entre sus majestuosas orquídeas destaca la Stanhopea tigrina, una flor que huele a chocolate 48 horas seguidas. 

Ver florecer a esta rarísima especie es una experiencia que inunda los sentidos. La flor solo dura dos días, pero en ese tiempo regala su beldad y particular aroma. La Stanhopea tigrina tiene la particularidad de desprender un olor a chocolate y toques de vainilla. Sin duda, una cualidad que conquista a sus admiradores.

El vivero alberga 3.714 orquídeas pertenecientes a unas 1.500 especies, y es el único de ese tipo que existe en el país ibérico. Sus encargados han dicho que funcionan desde hace tres años, pero que es la primera vez que exponen esta flor.

La flor que huele a chocolate

La tigrina florece como si se tratara de un paraguas que se abre, y dura abierta dos días para luego morir. Su aroma achocolatado se percibe hasta varios kilómetros de distancia. Su tono es amarillento con puntitos o manchas de color rojo potente. No siempre brota, pues requiere condiciones muy especiales, pero cuando lo hace deleita a más no poder.

Esta planta es nativa de la zona fresca y seca de México. Los dos ejemplares que crecieron en el orquidario medían unos 20 centímetros.  Una persona puede encontrarse a más de tres metros y notar su perfume. Sin embargo, los insectos lo hacen a kilómetros de distancia. Otra especie parecida es la stanhopea oculata, una orquídea que huele a chocolate blanco y cuya fragancia se percibe intensamente.

Sobre su corta duración, el botánico y director del lugar, Manuel Lucas, ha explicado que se debe al enorme esfuerzo que hace la planta para “procrear”. Para que la flor emerja con un colorido y perfume tan intenso, ella “trabaja” a toda “marcha”, por lo que muere rápidamente. Lo mismo ocurre con otras especies de igual belleza y potencia aromática.

Otros atractivos

La inflorescencia suele colgar de las cestas en las que se cultiva. En la naturaleza crece en las orillas de los ríos o inmersa en la sombría profundidad de los bosques. Claro, no de cualquier bosque. Éstos deben ser ricos en sustrato rocoso y humedad. Por ello su cuidado es muy delicado cuando está en los viveros.

Aunque las orquídeas son las reinas del centro malagueño, allí también hay otras plantas. Tilandsias, carnívoras, helechos y aráceas figuran en el inmenso jardín botánico. En total hay unos 1500 variedades.

En 2017 la atracción fue una arácea con una flor con forma de un pene. La misma es considerada la más alta del mundo, llegando a medir unos 3 metros. Otra inflorescencia particular que actualmente es visible en el lugar, es la Amorphophallus prainii. Pero a diferencia de la tigrina su perfume es intolerable. Se percibe como una mezcla de mariscos podridos con ajo. Sin duda, sus espectadores son escasos.

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