Decoración y Feng Shui. Una íntima relación

El arte oriental del Feng Shui está íntimamente ligado a la decoración del hogar y permite la creación de espacios equilibrados

feng shui

Para hablar con propiedad de la técnica denominada Feng Shui es imprescindible pararse a entender su naturaleza y procedencia. Se trata de un arte oriental procedente de China que consigue armonizar los ambientes y espacios gracias a una disposición concreta de los muebles y elementos que conforman la decoración, el color utilizado para la misma y las formas generales, así como la estética de cada estancia del hogar.

El Feng Shui, a pesar de estar muy de moda actualmente en occidente, es aún un gran desconocido debido a la gran cantidad de mitos que relacionan estas técnicas con creencias religiosas y métodos espirituales con los cuales nada tiene que ver. Lejos de tratarse de un dogma de fe, el Feng Shui sí se fundamenta en una íntima relación con la naturaleza en un seguimiento constante del Chi o energía vital. Estas técnicas son ideadas por el gran pensador chino Confucio que las introduce en su Libro de las Mutaciones.

El espacio idóneo se crea gracias a aprovechamiento de la mencionada energía vital que se extiende de manera natural por todo el planeta a través de montañas, ríos y valles siguiendo los flujos de viento. Con los mismo criterios naturales aplicados a la decoración del hogar se puede conseguir la potenciación de los efectos positivos del Chi y la minimización de los negativos con consecuencias visibles en la calidad de vida.

El Ying y el Yang o el equilibrio de los opuestos, es uno de los fundamentos principales de la decoración basada en el Feng Shui. Según esta teoría, la casa no debe pecar por exceso ni carencia en ningún sentido, ya sea ruido, luz, oscuridad, centrar la presencia de los habitantes en una sola habitación, uso exclusivo de colores cálidos, ventilación constante o plantas de más. De igual forma, los contrarios serán igual de negativos creando una casa demasiado silenciosa, oscura, fría, cerrada o estéril. El equilibrio entre estas dos fuentes, el Ying y el Yang será lo que lleve a la perfección en la consecución de Chi.

Para conseguir esta deseada armonía que fomente una mejor calidad de vida es especialmente importante atender a la importancia del color. Con una predilección absoluta de los tonos claros y cálidos que permiten una mayor sensación comodidad y tranquilidad que hace los espacios más acogedores, es importante buscar el equilibrio en la combinación con algún color de tono más frio para crear el contrapunto perfecto.

Los espejos tienen la capacidad de reflejar la energía vital que fluye en el hogar para multiplicarla de forma equilibrada.Por su parte, los elementos de metal, tierra, madera y agua deben estar siempre presentes para conseguir el total confort y la armonía absoluta en la decoración del hogar.

La orientación de los muebles es un factor fundamental del Feng Shui que determina la dirección del flujo de energía. Según estos preceptos, los sofás y sillas de salón deben dirigirse hacia la puerta para controlar la entrada y jamás deben enfrentarse en sus posiciones para evitar la ruptura el el flujo del Chi. De igual forma, la cama no debe situarse con los pies hacia la puerta o la cabecera en una zona con ventanas.

La introducción de plantas en las diversas habitaciones, evitando siempre el exceso, supone un descanso para la vista y un acercamiento real a la naturaleza más pura.

En el campo de la iluminación, y atendiendo siempre a la teoría del ying y el yang, no deben econtrarse en el hogar zonas muy oscuras frente a otras que presenten un exceso de luz. Es interesante, por tanto, apostar por la iluminación de ambiente mediante velas, luminarias de filamento o lámparas de sal que aportan calidez y se presentan como la forma ideal de potenciar el elemento fuego.

Foto: woodleywonderworks

Via : Hogar Útil

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