Inodoros con cisterna empotrada: el futuro de la estética

Todo sobre las cisternas empotradas: instalación, mantenimiento, modelos y precios. Gana espacio en el cuarto de baño y consigue un gran impacto visual.

inodoro geberit

Al entrar en un cuarto de baño, hay un elemento que es probablemente el más antiestético de todos, aunque muy necesario. Estoy hablando del inodoro, pero más concretamente de la cisterna. Un bulto en la pared cuya única función es la de mantener la cantidad de agua requerida para limpiar la taza. Antiguamente, todos recordaréis -porque todavía existen algunos modelos-, que esta cisterna estaba situada en alto, próxima al techo, y conectaba con el váter mediante una tubería. Este sistema era más engorroso y el más antiestético de todos. Poco después, los inodoros modernos se concibieron como unidades compactas, en las que la cisterna quedaba totalmente adosada a la taza, eliminando distancias y tuberías de por medio. Pero, ¿conocéis la tercera opción? Desde hace un tiempo, los inodoros más modernos decidieron emplear cisternas empotradas, dejando únicamente a la vista la taza del váter. Puede que hayáis oído hablar ya de este modelo tan innovador o puede que no, pero veamos uno a uno todos los puntos que nos interesan al respecto:

INSTALACIÓN

Os preguntaréis de qué forma puede llevarse a cabo la instalación de una cisterna empotrada y aunque a simple vista parece muy complejo, el proceso es tan sencillo que dan ganas de ponerse a montarlo en este mismo instante. Necesitaremos normalmente algún profesional cualificado, pero si sois muy manitas podríais intentar hacerlo vosotros mismos, dado que en Youtube y en otras partes de Internet ofrecen cursos gratuitos para instaladores. En el vídeo que os adjunto podéis observar que la cisterna se instala en la pared con dos simples taladros, se aprietan unas cuantas tuercas del mecanismo y después se levanta un muro de ladrillos sobre la pared para empotrar la cisterna. Supongo que otra forma de realizarlo sería creando un hueco directamente en la pared inicial. Sea como sea, cualquiera que tenga conocimientos de bricolaje sabrá que hay muebles más difíciles de ensamblar que la instalación de una cisterna empotrada.

MANTENIMIENTO

Que todo quede oculto a la vista, tras la pared, está muy bien estéticamente hablando y también en términos de espacio, pero siempre hay que realizar algún tipo de mantenimiento o puede que se produzca algún fallo técnico en la cisterna. ¿Cómo accedemos a ella después? ¿Funciona igual que una cisterna convencional? Ya sabéis que las cisternas tradicionales, basta levantar la tapa superior para acceder a todo el sistema de funcionamiento. En el caso de una cisterna empotrada, desmontarla -con su muro y todo- resulta tan sencillo como instalarla. Desde un pulsador, que se retira con un simple movimiento, accedemos a una gran apertura donde aparecen todos los mecanismos de la cisterna, para que podamos manejarnos con soltura. Una vez hemos accedido al mecanismo, observaremos que existen unas instrucciones en la tapa de guía y, para ahorrarnos dolores de cabeza, os diré que las únicas piezas que debemos tocar son las de color azul. De esta forma, nos aseguramos de que no tocaremos nada que no debamos. ¿Fácil, verdad?

MODELOS Y TAMAÑOS

Cualquiera de los posibles modelos que encontremos de cisternas empotradas nos va a suponer un importante ahorro de espacio en el cuarto de baño. Básicamente hay dos tipos de modelos: podemos encontrar inodoros de toda la vida que apoyan en el suelo (con la cisterna empotrada), o bien inodoros suspendidos que están fijados a la pared (con la cisterna también empotrada). Según si queremos inodoros a suelo o inodoros suspendidos, cambiará el grosor que necesitaremos en el tabique de la pared para colocarlos. Los tradicionales requieren un tabique de 7 centímetros de grueso. Los suspendidos, 12 centímetros.

PRECIOS

Aunque todos los aspectos que hemos tratado son igual de importantes a la hora de decidirnos por un inodoro de estas características, el precio muchas veces es el factor determinante en una compra como ésta. Contra vuestras estimaciones, os diré que no son excesivamente caros estos modelos que hemos ido viendo hasta aquí, aunque tampoco son a precios del todo a cien. Un inodoro a suelo con cisterna empotrada arranca desde los 150 euros, y si es suspendido, la cifra asciende a los 300. A este coste, hay que sumarle los 50 o 100 euros extra de instalación, si finalmente requerimos de algún profesional cualificado. Si tenemos en cuenta que un inodoro normal y corriente de gama media suele costar unos 200 euros, vemos que la diferencia tampoco es tan escandalosa, y si valoramos todas las ventajas de las cisternas empotradas posiblemente acabaremos por convencernos del todo.

CONCLUSIONES

Esta alternativa para el cuarto de baño es sencillamente una nueva solución estética. No nos reportará nada nuevo más allá de espacio y la belleza de un buen diseño. Según qué casos, tendremos que valorar si nos conviene apostar por este modelo tan innovador por un coste mínimamente superior, o tal vez todo encaje mejor colocando un inodoro tradicional. Pero al menos, con este artículo, que todos sepamos de la existencia de las cisternas empotradas.

Fuente: Geberit.es

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