Aglomerantes: Clases y Comportamiento

En construcción hay que tener muy en cuenta a un elemento que forma parte de la mezcla de hormigón y que determina variaciones en esta, el cual debe ser incorporado en la cantidad exacta de acuerdo al fabricante y a los cálculos de ingeniería, estamos hablando de los aglomerantes. Las mezclas ricas en aglomerante, por encima de los límites de proporción indicados que posean además la característica de contener un menor volumen de agregados, tienen la característica de tener poca trabajabilidad en estado fresco, y como resultado pueden mostrar fisuras en estado endurecido debido a la contracción natural de fragüe del aglomerante demasiado concentrado; esto se debe a que una de las funciones del agregado es la de incorporar masa a la mezcla, con los cual se disminuyen los efectos de contracción de fragüe, al reducir la concentración del aglomerante. Por su parte mezclas más pobres en aglomerante, por debajo de los límites de proporción indicados que conllevan intrínsecamente un mayor volumen de agregados, se separarán en estado fresco, no formando de esta manera una masa homogénea, con lo cual en estado endurecido, no presentarán resistencia ni adherencia.

Los aglomerantes pueden clasificarse según su necesidad de aire para fraguar, ello quiere decir que para elegir el tipo de mortero que se debe utilizar en determinada obra, es de suma importancia considerar la clase o tipo de aglomerante que lo compone; con ello el agregado pasa a segundo lugar.

Los que se encuentran dentro de esta categoría pueden ser de dos tipos; el primero de ellos los aglomerantes hidráulicos (cemento, cemento de albañilería, cal hidráulica), son los que pueden fraguar con o sin presencia del aire, incluso bajo el agua, son empleados por lo general en mampostería (instalación de cerámicos); por su parte los aglomerantes aéreos (cal aérea viva, cal aérea hidratada, yeso), requieren necesariamente la presencia del aire para fraguar y son los que empleamos en la terminación de revoques finos o acabados externos de la vivienda.

Algo a considerar es que si empleamos un aglomerante aéreo en un lugar confinado, es decir sin ingreso de aire, tardará mucho en fraguar o quizá no fraguará nunca, lo que significa que nunca endurecerá.


Los aglomerantes con características hidráulicas tienen más resistencia mecánica pero menos capacidad de adherencia que los aéreos; los aglomerantes aéreos tienen poca resistencia mecánica y mucha capacidad adherente, de ahí algunas consideraciones al momento de emplearse, hay que considerar el lugar de aplicación, temperatura, humedad, etc. Caso aparte es el asunto relacionado con las cales, que si bien es cierto la regla anterior se cumple para este material, en el caso de la cal hidráulica, esta posee una mayor resistencia mecánica una vez endurecida o fraguada, por el contrario la cal aérea posee una menor resistencia; por su parte el tema de adherencia ocurre en contrario a la regla anterior, siendo la hidráulica la menor adherencia. Muy independiente de su capacidad hidráulica esta la necesidad o no de aire en la mezcla para fraguar, por ello es necesario también considerarlos de acuerdo a su capacidad de presentar un menor o mayor grado de trabajabilidad a las mezclas.

El grado de trabajabilidad o la capacidad de una mezcla de ser maniobrada, está relacionada con la propiedad que posee una mezcla fresca de permitir al operario extenderla con facilidad con la espátula o badilejo sobre una superficie constructiva (por ejemplo una fila de ladrillos), a la vez que resiste el peso de ellos durante la colocación y facilita su alineamiento; adherirse a la superficie vertical de la estructura y salir fuera de las juntas con facilidad cuando el albañil aplica presión para ubicar la unidad en línea y a plomo. Tradicionalmente el albañil considera la trabajabilidad del mortero por la manera como se adhiere a las herramientas o resbala sobre ellas, por su comportamiento en el depósito donde se ubica y por la manera en que se comporta en la construcción.

Los cementos (cemento normal, cemento de albañilería) son más resistentes en estado endurecido, pero menos trabajables en estado fresco, en comparación con las cales, debido a su poca capacidad de retención de agua.

La capacidad de retención de agua en estado fresco determina la calidad de un aglomerante para uso en albañilería, pues hace trabajable al mortero y puede almacenar el agua que absorberá la superficie donde se aplica, generalmente muy porosa; el que un aglomerante tenga mucha capacidad de retención de agua, se debe a que la mezcla al colocarse necesita contener no sólo la cantidad de agua necesaria para el fragüe del propio aglomerante, sino también la que se precisa para que la mezcla sea plástica y se deslice fácilmente con las herramientas. Este excedente de agua también es necesario para que sea absorbido por la mampostería o paredes de tal manera que se incremente la adherencia.

Las cales y el yeso tienen mayor capacidad de retención de agua, por lo tanto son más trabajables que los cementos, pero tienen menor resistencia mecánica una vez endurecidas, acomodando los materiales de acuerdo a su resistencia mecánica tebnemos que el menos resistente es la cal aérea, seguido por el yeso, la cal hidráulica y el cemento de albañilería, mientras que el más resistente de todos es el cemento normal.

A parte de lo anterior, también podemos presentar una clasificación de los aglomerantes en base a su resistencia, de mayor a menor, es la siguiente: cemento normal, cemento de albañilería, cal hidráulica, cal aérea, yeso.

Por último es bueno mencionar como dato adicional que la adherencia y la rapidez de frague son también factores importantes para considerar en relación al comportamiento de los aglomerantes; así en el primer caso, el de mayor adherencia es la cal aérea seguido por el yeso y la cal hidráulica; los cementos son considerados de menor adherencia tanto en su presentación de albañilería como el cemento normal. Con relación a su velocidad de frague su clasificación de mayor a menor, es la siguiente: yeso, cemento, cemento de albañilería, cal hidráulica y por último la cal aérea.

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