Agregados, Aditivos y Aglomerantes

El cemento para albañilería es un material que por si solo no trabajaría bien en una construcción, necesita para ello combinarse con agregados y emplear aglomerantes y aditivos que aumenten su resistencia, mejoren su trabajabilidad y agreguen durabilidad o propiedades especiales.

El cemento para albañilería es un material que por si solo no trabajaría bien en una construcción, necesita para ello agruparse con otros materiales para formar mezclas que permitan optimizar sus propiedades, es un material de una gran resistencia una vez seco, con un tiempo de fraguado menor al de otros materiales como la cal, lo que lo hace adecuado para el trabajo de levantamiento vertical de mampostería con rapidez. Debido a su acelerado fraguado su tiempo de trabajo es menor, situación que la podemos corregir, sino mejorar agregando una muy pequeña proporción de cal aérea, lo que aumentará el tiempo que se requiere para el mezclado y amasado.

Una mezcla común que hace fuerte al cemento y demuestra sus buenas cualidades es el mortero para albañilería conocido como hormigón o concreto, estas mezclas se obtienen amalgamando compuestos hechos de materiales aglomerantes los cuales tienen capacidad ligante; es decir permiten la unión de materiales, como son el cemento y las cales, y complementando con agregados inertes o pasivos que cumplen la función de complementar la mezcla y darle consistencia, estos materiales también llamados áridos o agregados son por ejemplo la arena en todos sus tipos y algunas veces la arcilla o el polvo de ladrillo. La función de estos últimos son dar volumen al conjunto de la mezcla, permitiendo que los aglomerantes llenen los vacíos que quedan entre los granos de arena (o polvo e ladrillo) los cuales poseen una granulometría más fina.

Según las normas EHE, la naturaleza de los áridos y su preparación serán tales que permitan garantizar la adecuada resistencia y durabilidad del hormigón, puediendo emplearse arenas y gravas existentes en yacimientos naturales, rocas machacadas o escorias siderúrgicas apropiadas, así como otros productos cuyo empleo se encuentre sancionado por la práctica o resulte aconsejable como consecuencia de estudios realizados en laboratorio.

Resultado de ello se obtiene que el volumen final del hormigón es menor que la suma de los volúmenes de los componentes, algo bastante extraño, ya que hemos agregado kilos de varios materiales que deberían ocupar un mayor volumen (no me referiero al peso), pero tiene su explicación en que gran parte de los componentes muy finos (sean aglomerantes o agregados) ocupan los vacíos que quedan entre los granos de los agregados, cuyas partículas son de mayor tamaño.


El agua que se adiciona a la mezcla hace las veces de posibilitar el proceso químico de endurecimiento, por lo tanto se constituye en un componente activo de la mezcla, este proceso también conocido como fraguado o frague de los aglomerantes, depende mucho de factores climáticos del entorno donde se trabaje y del uso que se quiera dar a la mezcla; puede retardarse o acelerarse, si, empleando aditivos retardantes o acelerantes, y ello de acuerdo al uso de la mezcla; también puede convertirse la mezcla en hidrófuga, agregándole para este fin aditivos líquidos que contengan esta propiedad. Según lo establecido en las normas EHE (Capítulo 6 Propiedades Tecnológicas de los Materiales Real Decreto 2661/1998), los aditivos son aquellas sustancias o productos que, incorporados al hormigón antes del amasado (o durante el mismo o en el transcurso de un amasado suplementario) en una proporción no superior al 5% del peso del cemento, producen la modificación deseada, en estado fresco o endurecido, de alguna de sus características, de sus propiedades habituales o de su comportamiento; por tanto ellos confieren una cualidad especial al hormigón.

Los efectos que se obtienen con este tipo de mezcla durante el proceso de aplicación son que la pasta formada por el aglomerante y el agua servirá de lubricante para los puntos de contacto entre sí de las partículas de agregados, lo que permitirá un desplazamiento más efectivo de las mismas, facilitando su deslizamiento e impidiendo su separación. Por ello es algo fundamental que el conjunto de aglomerantes más los agregados, lo que compone el hormigón en sí, esté adecuadamente dosificado, de tal forma que componga una masa plástica, homogénea, elástica y maniobrable, que tenga la propiedad de amalgamarse. Debido a ello cuando lleguemos a la etapa de fraguado o de endurecimiento de la mezcla, la pasta aglomerante se adherirá no sólo entre sí a las partículas de agregados, sino también a todo el mortero con la mampostería (ladrillos o bloques) o con la superficie del paramento (en el caso de los revoques).

Tal como habíamos comentado en algún artículo anterior, las proporciones en volumen de los diferentes tipos de aglomerantes y de agregados, que integran el hormigón, están establecidas por costumbre, pero debido a esta experiencia se han realizado experimentaciones que han establecido ciertas normas de mezclado, las cuales ahora se basan en fundamentos técnicos y pruebas de ensayo, las cuales se sustentan en diversos usos, aplicaciones y lugares de empleo.

Por ejemplo si deseamos obtener un concreto del tipo f’c=200 kg/cm2 o f’c=210 kg/cm2, el cual es empleado comúnmente para losas de entrepiso, asentado de ladrillos, fraguado de columnas, etc; se ha establecido que son necesarios 293 kgs. Cemento, 800 Kgs de arena (unos 31 botes), 1,105 Kgs de piedra chancada de 3/8 (unos 41 botes) y 175 litros de agua limpia (un aproximado de 25 lts por bolsa de cemento); con ello obtendrás una mezcla de 1000 lts., equivalente a 1 m3 aproximadamente, el peso total de la mezcla será de unos 2,400 Kgs. Como vemos, las cifras anteriores se desprenden de un enfoque tradicional basado en la costumbre que sin embargo las nuevas normas EHE no descartan pero si señalan al respecto que la composición elegida para la preparación de las mezclas destinadas a la construcción de estructuras o elementos estructurales deberá estudiarse previamente, con el fin de asegurarse de que es capaz de proporcionar hormigones cuyas características mecánicas y de durabilidad que satisfagan las exigencias de un proyecto constructivo; hay que considerar para ello las condiciones de la obra real (diámetros, características superficiales y distribución de armaduras, modo de compactación, dimensiones de las piezas, etc.).

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