Características de los Aridos

Los áridos están conformador por arenas y gravas existentes en yacimientos naturales, rocas machacadas o escorias siderúrgicas apropiadas para la mezcla de hormigón.

Los áridos están conformador por arenas y gravas existentes en yacimientos naturales, rocas machacadas o escorias siderúrgicas apropiadas para la mezcla de hormigón, así como otros productos cuyo empleo se encuentre probado por la práctica o resulte aconsejable como consecuencia de estudios realizados en laboratorio con características especiales granulométricas. Según la norma EHE su naturaleza debe ser tal que permita garantizar la adecuada resistencia y durabilidad del hormigón, así como las restantes características que se exijan a éste en el proyecto de construcción particular.

Uno de los más utilizados en construcción son las arenas de río, las cuales son de origen silíceo y se obtienen por bombeo desde el lecho del río; por lo general son comercializadas en el mercado en tres tamaños de acuerdo a su granulometría: fina, mediana y gruesa. Las arenas gruesas y medianas son por lo general empleadas en el hormigón estructural, como parte de los diferentes tipos de concretos y se emplea en paredes, columnas, vigas, etc. Las arenas finas por su estructura de granos compactos se emplean en el hormigón para acabados, de empleo difundido en cubrimientos tales como los enlucidos de paredes y pisos.

Existen también arenas de río de montaña, las cuales están compuestas por granulometrías variadas y se obtienen en excavaciones a cielo abierto. Su característica fundamental es que no pueden ser separadas en tamaños sino que llevan mezclados todos los tamaños, predominando las granulometrías grandes con un origen mineral variado; estas arenas pueden ser tamizadas por medio de una máquina de tamiz, obteniéndose con ello arenas más finas.

Un tercer tipo son las arenas por trituración, la cuales se obtiene a partir de la piedra partida granítica, como este es un método mecánico, pueden obtenerse diversos tipos de arenas en tamaño granulométrico.

Otros agregados distintos a la arena que son empleados en menor proporción en la actualidad son el polvo de ladrillos, el cual se obtiene producto de las moliendas de los cascotes desechados de ladrillo; es más recomendable obtener el polvo de ladrillo en obra para evitar uno de calidad inferior o adulterado, para ello se debe contar con una moledora-mezcladora, que tritura cascotes de ladrillos a medida que elabora el hormigón de albañilería; esta forma es la más económica y viable para incorporar polvo de ladrillos de buena calidad a la mezcla, dado que en algunos casos el polvo de ladrillos puede venir mezclado con arcillas y tierra, lo que determina problemas estructurales posteriores y rajaduras en el hormigón fraguado.


Puesto que los tamaños de los cascotes pueden ser muy variados, no se pueden dar proporciones de volumen de polvo de ladrillos para mezclas en base a cascotes. La equivalencia cascotes-polvo deberá hacerse en obra, triturando a mano una muestra de cascotes y midiendo el volumen resultante.

Existen otros tipos de agregados para morteros entre los que se encuentran la vermiculita y la perlita; ambos de origen mineral, se emplean para obtener propiedades térmicas aislantes a la mezcla de hormigón; asimismo puede emplearse vidrio molido en la mezcla para disipar el calor en el caso de lozas que estén en contacto por ejemplo, con hornos.

Cuando no se tengan antecedentes sobre la naturaleza de los áridos disponibles, o se vayan a emplear para otras aplicaciones distintas de las ya sancionadas por la práctica, se realizarán ensayos de identificación mediante análisis mineralógicos, petrográficos, físicos o químicos, según convenga a cada caso.

En el caso de utilizar escorias siderúrgicas como árido, se comprobará previamente que son estables, es decir, que no contienen silicatos inestables ni compuestos ferrosos; aquellos áridos que contengan sulfuros oxidables estarán prohibidos ya que estos degeneran la composición del hormigón y debido a sus características facilitan la distensión creando rajaduras.

Una característica importante en un árido es su limpieza, para ello deben ser transportados y acopiados de manera que se evite su segregación y contaminación, debiendo mantener las características granulométricas de cada una de sus fracciones hasta su incorporación a la mezcla.

Designación y tamaños del árido

Según lo establecido en el Capítulo 6 de la norma EHE Propiedades Tecnológicas de los Materiales, los áridos se designarán por su tamaño mínimo d y máximo D en mm para cada grano, la expresión que determina su tamaño es: árido d/D. Vemos por tanto que el tamaño máximo D de un árido representa la mínima abertura de tamiz según norma UNE EN 933-2:96 por el que pase más del 90% en peso (% desclasificados superiores a D menor que el 10%), cuando además pase el total por el tamiz de abertura doble (% desclasificados superiores a 2D igual al 0%). Se denomina tamaño mínimo d de un árido, la máxima abertura de tamiz según UNE EN 933-2:96 por el que pase menos del 10% en peso (% desclasificados inferiores a d menor que el 10%).

Se entiende por arena o árido fino, el árido o fracción del mismo que pasa por un tamiz de 4 mm de luz de malla (tamiz 4 UNE EN 933-2:96); por grava o árido grueso, el que resulta retenido por dicho tamiz, y por árido total, aquel que posee las proporciones de arena y grava adecuadas para fabricar el hormigón. En el caso de áridos gruesos, estos deben tener dimensiones menores a 0,8 de la distancia horizontal libre entre vainas o armaduras que no formen grupo, o entre un borde de la pieza y una vaina o armadura que forme un ángulo mayor que 45o con la dirección de hormigonado, 1,25 de la distancia entre un borde de la pieza y una vaina o armadura que forme un ángulo no mayor que 45o con la dirección de hormigonado o 0,25 de la dimensión mínima de la pieza.

La cantidad de sustancias perjudiciales que pueden presentar los áridos no debe exceder los límites de entre el 0.03 y 5 por ciento de la mezcla total dependiendo del tipo de hormigón que se esta preparando; por ejemplo en el caso del hormigón armado que emplea árido grueso como componente de su mezcla la cantidad de sustancias perjudiciales no deberá exceder del 0.03 por ciento. Se consideran como sustancias perjudiciales los terrones de arcilla, el azufre, los sulfatos solubles en ácidos y los cloruros pesados.

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