El poder de los colores: del ‘Feng Shui’ a la Cromoterapia

Los colores dicen mucho de nosotros mismos y de nuestro hogar. Por ello es necesario hacer un uso óptimo de las distintas tonalidades, al tiempo que les sacamos el máximo partido. Y es que cuando hablamos de decoración, hay que tener en cuenta que no todo vale. En este artículo te enseñamos a elegir los colores que más convienen a cada estancia, siempre en función de su utilidad o de tus propias necesidades. Aprende a combinar colores y haz de tu hogar un lugar perfecto y armonizado.

La gama cromática, a tu entera disposición.

  • En casos de enfermedades relacionadas con cuadros de estrés o ansiedad se puede recurrir a la Cromoterapia como ayuda complementaria
  • El color de las paredes es la base sobre la que se sustenta el alma de una habitación
  • El cuarto del niño requerirá un ambiente de descanso al tiempo que un color que le invite a la actividad intelectual

Tu mejor amigo acaba de decorar su recién comprado apartamento y necesita conocer tu opinión. Es lo normal, los amigos hacen esas cosas. Entras en su casa con las mejores intenciones pero… ¡menudo espanto! En teoría todo está en orden: los muebles, las cortinas, las flores, el papel de las paredes. De la mejor calidad, el chico no ha reparado en gastos. ¿Qué es lo que ocurre entonces? ¿Por qué no pareces sentirte a gusto? Sucede que, ni más ni menos, no se han elegido los colores adecuados para cada estancia. O puede que no se hayan combinado convenientemente. Es posible, incluso, que  tu personalidad no canalice bien determinadas tonalidades. Algo que a simple vista puede parecer tan aleatorio o sujeto a gustos personales como la utilización activa de la gama cromática, tiene la capacidad de transformar el carácter de tu hogar. Hablamos del poder de los colores, mucho más importante de lo que te imaginas.

La importancia de los sentidos
¿Has pensado alguna vez por qué las clínicas de belleza, los spas o los gimnasios eligen tonos como el blanco o el beige? Los colores sirven para crear espacios. Transmiten estados de ánimo, inciden en nuestros sentidos y pueden hacer que experimentemos sensaciones negativas o positivas. O por lo menos esa es la teoría que defiende la Cromoterapia, una disciplina mediante la cual es posible ayudar a sanar determinadas enfermedades.

Cada uno irradia algo distinto.

La Cromoterapia concede una importancia capital a los sentidos, asociando cada color a una función concreta. La información relacionada a cada tonalidad depende de unas vibraciones sutiles que inciden en la sanación de aquello que llamamos aura. En definitiva, nuestro campo bioenergético puede verse modificado por la utilización del color. Cuando elegimos un tono de rojo, por ejemplo, lo hacemos motivados por las sensaciones que éste nos despierta, seamos consciente o no. Sin embargo, la Cromoterapia aboga por utilizar los colores en nuestro propio beneficio. En casos de enfermedades relacionadas con cuadros de estrés o ansiedad se puede recurrir a la Cromoterapia como ayuda complementaria.

Cómo sanan los colores
En Cromoterapia, los colores sirven para armonizar nuestro campo energético y ayudar en la curación de determinados estados anímicos o enfermedades. El rojo, por ejemplo, estimula la circulación de la sangre. Pero esto no acaba aquí, tenemos una paleta entera de paliativos cromáticos:

Naranja. Combate la fatiga y mejora el nivel de optimismo.

Amarillo. Como color energético que es, mejora la mente y el tono muscular.

Verde. Es un color tranquilizante, ideal para los problemas de insomnio y los nervios.

Azul. Refrescante y con propiedades antisépticas. Proporciona paz y tranquilidad.

Violeta. Se suele emplear para luchar contra la angustia o el miedo.

Púrpura. Tiene propiedades hipnóticas.

Magenta. Aumenta la tensión arterial y combate los estados de tristeza.

En esta misma línea parece dirigirse el Feng Shui, una milenaria pseudociencia china que se aplica en decoración con el objetivo de atraer energía positiva para nuestros hogares. De este modo, el Feng Shui relaciona los colores con el compendio de nuestros sentidos. Cuando aplicamos esta filosofía a la decoración, lo que hacemos es jugar con los simbolismos y las asociaciones cromáticas. Así, los colores representan los cinco elementos (fuego, tierra, metal, agua y madera) y cuando elegimos uno de ellos estamos dotando a la atmósfera de un determinado carácter (estimulante, creativo, pacífico, relajado). Sin embargo, no todas las personas tienen las mismas necesidades. Saber elegir es, por lo tanto, lo más importante.

¿Qué color elegimos?
Dice el Feng Shui que tu color preferido indica ciertos rasgos de personalidad. Precisamente por ello no es conveniente que lo utilices con mucho empeño. Por poner un ejemplo te diremos que si eres de los que prefieren los tonos fuego (rojos, amarillos intensos, naranjas), ello significa que tiendes a mostrarte como una persona dinámica y extrovertida. Sin embargo, también es muy probable que la balanza se equilibre hacia estados anímicos cercanos al estrés. Tu casa, que es tu lugar de reposo, necesitará de tonos ocres y azules, más acordes con estados pasivos que te ayuden a tranquilizarte.

Esta información ya puede servir para orientarnos respecto a algo tan elemental como el color de las paredes, la base sobre la que se sustenta el alma de una habitación. Los colores neutros, como el blanco o el beige, nos aportan una calma especial y nos ayudan a canalizar el estrés. Los llamados colores activos, como el amarillo intenso o el rojo, emanan vitalidad y luminosidad, por lo que son convenientes en estancias en las que no entre demasiada luz. Otra recomendación interesante es emplear los colores activos para lugares donde se necesite un plus de energía. O bien en los puntos neurálgicos de la actividad familiar, como cocinas o comedores. Los colores pasivos, el azul celeste o el verde claro, son ideales para crear espacios acogedores donde vayas a pasar tiempos sosegados. El cuarto de juego de los niños, el dormitorio o incluso el cuarto de baño son lugares que facilitan el uso de dichos colores.

El dormitorio de un adolescente refleja su personalidad y suele ser más extremista.

Combinar las distintas tonalidades, remedio contra la monotonía
Lo monocromático va en contra de las reglas esenciales de una buena decoración. Evidentemente, si sólo combinas uno o dos colores no cometerás aberraciones… pero resultará de lo más aburrido. Abre cualquier revista de decoración que se precie y empieza a fijarte en las combinaciones de colores que proponen. Después de un tiempo te darás cuenta de que hay una regla básica que se repite: la ley de la tríada cromática. Normalmente se eligen secuencias de tres colores que responden a la cadena Feng Shui, basada en los elementos.

Un salón en tonos gris/blanco/beige es una apuesta segura y acertada… pero si además incluyes un elemento que rompa el cromatismo y que pertenezca a un elemento distinto, el efecto será mucho más moderno. Añade un detalle en rojo o verde al conjunto y la combinación resultará menos aburrida. Cuando hablamos de detalles nos estamos refiriendo a accesorios como cojines, lámparas o cuadros, pero también a apuestas más arriesgadas como un sofá, unas cortinas, una mesita o incluso un escritorio. Es aquí cuando entra en juego, evidentemente, nuestro talento para la distribución.

En la cocina, atrévete con un color más atrevido.

Las cocinas suelen prestarse a combinaciones más arriesgadas, incluyendo tonos realmente intensos, que se alejen de la monotonía. Al ser un lugar de actividad y no de relax, puedes permitirte romper el equilibrio del socorrido blanco y negro con un rojo, azul o naranja intenso sin que el efecto resulte estresante. Los colores metálicos de las cocinas de estilo profesional, combinados con rosas, violetas o incluso azules también suelen ser una apuesta interesante y muy de moda.

El tema dormitorios es más peliagudo ya que nuestros gustos y necesidades cambian con el paso de los años. Un niño, por ejemplo, requerirá un ambiente de descanso al tiempo que un color que le invite a la actividad intelectual (los tonos agua, el verde y el azul, son buenos para ello). Un adolescente, en cambio, precisará de tonos más intensos porque su habitación es también su reducto de independencia. Para los matrimonios el dormitorio es, eminentemente, un lugar de descanso. Es en función de estas variables que debes elegir los colores. Desde tonos ocres, dorados y beiges para los más clásicos hasta un original salmón combinado con blancos y negros. Colores como el violeta, el rosa, el verde o el naranja también son comunes en los dormitorios.

Como has podido comprobar, los colores son parte esencial de la decoración de interiores. Los propios catálogos de las tiendas de muebles te proponen interesantes combinaciones que pueden servirte como apoyo hasta que te sientas lo suficientemente seguro como para lanzarte al ruedo sin miedo alguno. Tu casa es tu lugar de pertenencia por lo que, siguiendo estos consejos, no tengas ningún miedo a arriesgar con combinaciones que te aporten lo que necesites en cada caso.

Si hay algo bueno en todo esto, es que siempre se puede desandar el camino andado.

Fotos:

Lápices de colores por Wikipedia en Wikipedia Commons

Cocina por Moncho Rey en Flickr

Colors por josef. stuefer en Flickr

After-pink bedroom por nolaclutterbuster en Flickr

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...