Maqueta y Diseño una Relación Actual

En tiempo modernos los diseñadores comprendieron que la maqueta debía formar parte de la fase de desarrollo del diseño, y ello se debió a que la arquitectura dejo de ser un simple devenir de actividades constructivas por instinto y paso a ser un proceso creativo.

En tiempos pasados y actuales, la maqueta ha sido empleada en arquitectura más como un medio de propaganda y comunicación visual que como una herramienta de diseño. Como muchas veces hemos apreciado, en obras públicas mayormente, se recurre a ella una vez acabado el diseño, con el objeto de complementar la presentación del proyecto e informar a la gente sobre su construcción, elementos, presentación, posibles ampliaciones, etc. De manera tradicional esta era encargada a maquetistas y talleres especializados pero ahora poco a poco la cosa va y se esta dando un giro más para presentarla como un elemento crucial en el diseño arquitectónico y estructural.

En estos talleres de arquitectos proyectistas, el proyecto de maqueta relacionado con la obra en sí, es entendido como un proceso en el que el dibujo y la maqueta son componentes interactivos. El proceso de diseño se aborda desde dos sistemas complementarios: el croquis, que conforma el diagrama inicial del proyecto y las maquetas de trabajo, en las que se modela la forma tridimensiaonal y se construye el espacio proyectado.

Una concepción del dibujo como medio de representación autosuficiente, relegó a la maqueta, en la generalidad de los casos a un papel secundario, perdiéndose una valiosa herramienta de diseño; que cuando fue introducida desde antes de comenzar la obra civil, proporcionó al diseñador un poderoso medio para crear y analizar formas y espacios. Cuando el gran constructor italiano del renacimiento, Filippo Brunelleschi advirtió que la resolución estructural de la cúpula para Santa María de Fiori escapaba a las posibilidades de la tecnología de la época, estudió en Roma las soluciones estructurales adoptadas por los romanos 1,500 años antes, y desarrolló varios modelos a escala en madera, a orillas del Arno, que le dieron, tal como lo señalamos con anterioridad, no solamente el medio para ensayar la solución estructural que había proyectado, sino de demostrar a los más escépticos que la cúpula proyectada se sostendría; asimismo empleo la maqueta para ensayar y proyectar las fabulosas máquinas que permitieron construir su idea, maquinas que por cierto estuvieron muy adelantadas a su tiempo.


A pesar de estas exitosas experiencia antiguas, la mayoría de diseñadores obviaron su importancia en épocas posteriores, aunque este elemento formó parte de los recursos de los ingenieros y arquitectos, se prefirió su empleo para mostrar los proyectos, relegándola a esta fase (la final) y no considerándola en la fase de concepción del proyecto, en las que los dibujos geométricos, las perspectivas y los diseños a mano alzada, constituían las herramientas esenciales en las que se basaban los productos obtenidos de los tableros de dibujo y talleres de diseño. Ello dio como resultado que la maqueta apareciera solo una vez que todas las fases del proyecto se habían concluido, con el fin de mostrar el proyecto en forma visual y hacerlo más entendible para el público, algo así como una concepción tridimensional que es de más fácil comprensión para la mente humana, de esta forma también se obviaba tener que explicar diagramas complicados y códigos arquitectónicos o de ingeniería no comprensibles para la mayoría de mortales; así el observador no entrenado en la interpretación de representaciones dimensionales gráficas veía en la maqueta un medio para comprender mejor y fácilmente la obra.

Sin embargo en tiempo modernos los diseñadores comprendieron que la maqueta debía formar parte de la fase de desarrollo del diseño, y ello se debió a que la arquitectura dejo de ser un simple devenir de actividades constructivas por instinto y paso a ser un proceso creativo en el cual la forma “no es la mera consecuencia del levantamiento de una planta, o de traducir los dibujos a un modelo tridimensional”, como afirma Knoll, sino el producto de un proceso estético, en el que son trabajadas libremente por las manos del diseñador, quien va encajando las partes, en una secuencia similar a aquella con que se construye la obra. El considerar a la ciencia arquitectónica como un proceso estético y creativo, presentó a la maqueta la oportunidad de ser el elemento idóneo que se puede emplear para analizar los espacios, formas y características de los proyectos constructivos; aquí cabe una gran diferencia con el dibujo, en el cual la obra se presenta en forma bidimensional; la maqueta en cambio nos entrega una visión de conjunto, la reconstrucción del proyecto a escala y en tres dimensiones, para de estar manera visualizarlo desde todos los ángulos para su verificación y posterior modificación si fuera el caso.

Maqueta del Proyecto Mercado-Barcelo para el Corte Ingles

Con lo anterior nos damos cuenta que las maquetas “estéticas” dieron paso a las utilitarias o “de trabajo”, ya no como simples presentaciones sino más como herramientas de diseño y de análisis en el taller; si hacemos un paralelo con el dibujo esta se constituyen en una especia de radiografía o borrador del proyecto, no es la demostración final de cómo quedará, ya que la maqueta vista de acuerdo a la nueva concepción de la arquitectura es más una prueba, un bosquejo susceptible de cambiar.

Lo expuesto demuestra que la maqueta tiene algunas ventajas tanto económicas como utilitarias en relación al dibujo (entiéndase que aquí señalo dibujo y no plano). Sin embargo no vayamos a pensar que por ello la maqueta suprime y elimina al dibujo, más bien diría que se complementan, ambos son un sistema integrado en el que cada componente es interdependiente y complementario con respecto al otro.

Como punto final señalaré que la maqueta nos entrega una representación tridimensional del espacio, permitiéndonos una visión integral del conjunto de obra y ayudando al diseñador en lo que respecta al ajuste del proyecto, asimismo permite economizar tiempo, costo-beneficio y nos entrega vistas, axiometrías y perspectivas, así como infinitas visualizaciones de nuestro proyecto que nos permiten determinar y analizar infinitas posibilidades de las cuales escoger.

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