Uniones en Tableros Aglomerados

Las consideraciones para uniones en materiales aglomerados no son las mismas para uniones en madera sólida, aunque se llevan a cabo procedimientos similares, debe tenerse en cuenta que este material no es tan sólido como una madera que contiene hebras largas. Sin embargo una vez observados los procedimientos y empleando el material adecuado se obtienen uniones sólidos, fuertes y duraderas; capaces de soportar peso y cierta deformación.

Las consideraciones para uniones en materiales aglomerados no son las mismas para uniones en madera sólida, aunque se llevan a cabo procedimientos similares, debe tenerse en cuenta que este material no es tan sólido como una madera que contiene hebras largas. Sin embargo una vez observados los procedimientos y empleando el material adecuado se obtienen uniones sólidos, fuertes y duraderas; capaces de soportar peso y cierta deformación.

Los mejores resultados en uniones de tableros aglomerados se obtienen con tornillos de cuerpo recto, los hay de dos tipos: los llamados “soberbio” o tornillos sin punta y los del tipo “autorroscante” con punta, generalmente deben emplearse tornillos de alta velocidad, que so aquellos que tienen las helicoidales separadas.

Es recomendable que la relación del diámetro externo del tornillo con respecto a su diámetro interior sea lo más alta posible, es decir de hilo profundo hasta el tope de la cabeza. Esto garantiza uniones de mayor firmeza y duración.

Al trabajar con tornillos de cuerpo recto sin punta, siempre se requerirá una perforación guía cuando se esté trabajando con tableros MDF, la cual debe ser con una broca de madera (aquellas que tienen una punta guía en la cabeza de broca) de un diámetro menor en aproximadamente uno o dos milímetros al diámetro del tornillo, de esta manera se asegura una presión suficiente en la unión. Por otro lado se recomienda que la perforación guía sea más profunda que lo que penetrará el tornillo en el tablero.

Diámetro de tornillos.

El diámetro del tornillo debe ser seleccionado de acuerdo al espesor del tablero con que se esté trabajando. Por ejemplo para tableros de 12 mm se emplearán tornillos de 3.5 mm de diámetro exterior y 2.4 mm de diámetro interior, si empleamos tableros de 15 mm el diámetro exterior será de 4.1 mm y el interior de 2.7 mm; por su parte para tableros de 19 mm se considerarán tornillos de 4.9 mm de diámetro exterior y 3.4 mm de diámetro interior. Recuerden que sus diámetros interiores, son los que deben considerar al realizar la perforación guía.

Colocación de los tornillos.

Una consideración importante es que los tornillos insertados tanto en la superficie como en la cara del tablero no deben estar a menos de 50 mm de las esquinas, ni tampoco ubicarse cerca de los bordes del tablero; asimismo en uniones de 90 grados, el tornillo debe perforar el centro de la tabla vertical, la parte interior de la unión puede reforzarse si se desea con una esquinera plástica.

Las reglas que determinan las uniones en este tipo de madera son bien claras y sencillas. La primera de ellas indica que mientras más grueso sea el tablero, más firme será la unión, la segunda indica que si empleamos adhesivo mejoraremos sustancialmente la resistencia de la unión y la tercera considera el empleo adecuado de las técnicas.

Tipos de uniones.

Junta de empalme simple: Este tipo de uniones (el borde de un tablero en contacto con la cara del otro), están expuestas a que el canto se abra, por lo cual se recomienda enchapar el canto lo que evita la abertura del tablero por simple roce. Es más conveniente emplear tapacantos de PVC gruesos, aplicados a máquina, los que garantizan un adecuado trabajo de prensado y complementan esta unión.

Junta de empalme entarugada: Esta unión es bastante resistente, pero implica que si queremos obtener buenos resultados se deben emplear tarugos estriados de madera a una distancia de separación entre ellos de 15 cm y embutidos 25 mm en el canto del tablero y a no menos de 50 mm de la esquina del tablero. Esto permite una distribución homogénea del adhesivo; asimismo el diámetro de la perforación debe permitir que el tarugo sea insertado en forma ajustada manualmente. Si el tarugo entra demasiado ajustado, o debe ser martillado para su introducción, el adhesivo podría ser desplazado, debilitándose la unión, y en casos extremos el canto del tablero se podría abrir.

La cola para fijar este tipo de unión debe ir sólo en los tarugos y sus perforaciones. Si esta se aplica en toda la unión, el esfuerzo de tracción al que pueda someterse la pieza puede ocasionar la rajadura del extremo del tablero.

Junta en esquina con ingletes: Uniones a ingletes simples resultan resistentes, cuando el fresado de las piezas se ha efectuado con cuidado, para el posterior encolado. Debido a que el ángulo que se forma al realizar la unión es bastante grande, la superficie bien encolada permite formar uniones resistentes para ciertas aplicaciones.

Junta en esquina con ingletes y lengüeta recta: Una buena forma de reforzar la unión, es a través del uso de lengüetas. El adhesivo debe aplicarse a la lengüeta en el momento de instalar ésta. La unión con inglete y lengüeta es tan efectiva como cualquier unión encolada a excepción del ensamble de Cola Milano.

Junta trabada con inglete en esquina: Esta junta requiere fresas especiales para su ejecución y permite combinar la apariencia limpia de una unión con inglete y la resistencia de una unión ranurada.

Juntas rebajadas: Para este tipo de junta, se realiza un rebaje en forma de L en uno de los extremos del tablero. La otra pieza es ajustada en ese rebaje, siendo la profundidad del rebaje de entre 1/2 y 1/3 del tablero a cortar; el ancho debe ser igual al de la pieza a ajustar.

En general este tipo de uniones son encoladas, aunque, dependiendo de la aplicación (si ésta es o no visible), puede asegurarse con tornillos, corchetes o puntas.

Junta a inglete con rebaje: Esta unión combina las características de un inglete (junta limpia) y la resistencia de una junta con rebaje. Para un ajuste perfecto, necesita de fresas especiales para su ejecución.

Junta ranurada: Similar a la junta rebajada, se realiza en una de las piezas una ranura para que la segunda pieza encaje en ella.

Junta de ranura y lengüeta: Combina la unión de ranura en un panel y con rebaje en el otro.

Junta a cola de Milano: Esta es la junta más resistente de todas, ello se debe a su forma, la cual permite un aislamiento perfecto de las piezas a unir. También requiere de un maquinado especial para un ajuste perfecto.

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