Cómo hacer cubiertas de libro personalizadas

¿Se ha desgastado la cubierta de tu mejor libro? ¿Quieres personalizar la carátula de una colección de libros antiguos? Haz uso de tu imaginación y crea tus propias portadas ayudándote de los numerosos recursos de Internet.

Libros

Me encanta leer y me encantan los libros. Pero si hay algo que me da rabia son esos libros que llevan cubiertas de papel, en lugar de ir impresas directamente sobre la tapa dura, y que cuando el libro es más bien grueso y duradero de leer, de tanto abrirlo y cerrarlo en el tiempo, la cubierta se va desgastando y vemos como empiezan a romperse los bordes y poco a poco se va abriendo por los vértices hasta que la cubierta acaba medio suelta y arrugada y te toca cambiarla o bien dejar al libro sin portada. Pero claro, si te deshaces de ella, lo que suele haber en la tapa dura normalmente no es nada bonito… simplemente algún color uniforme y poco más. Por eso hoy os voy a animar a crear ¡vuestras propias portadas para libros!

Podemos tomar como referencia las numerosas ideas que hay en Internet. La idea es personalizar nuestros libros al máximo y, en caso de que se nos haya roto la cubierta original, poder sustituirla por una nueva. Ya sabéis que estas cubiertas de papel tienen una doble función: por un lado, el sentido puramente decorativo que hace que el libro sea más bonito y adquiera más interés para el lector desconocido, y por otro lado, protegen al libro del polvo y del tiempo, ya que en lugar de desgastarse la tapa dura, conseguimos desgastar la cubierta que es totalmente reemplazable.

¿Cómo hacer cubiertas para libros? Es sencillo. Primero necesitaremos papel grueso o cartulina, según el tacto que queramos que tenga la cubierta de nuestro libro, y recortarlo a medida del tamaño del libro. Nos serviremos de una regla o metro para calcular las dimensiones del libro. Para la altura no habrá problemas, pero para el ancho hay que abrir el libro por la mitad porque la longitud incluye la tapa dura delantera, la tapa trasera y la parte central que une ambas caras. Calculado el ancho y la altura, plasmamos las medidas en el papel y recortamos.

Una vez hecho esto, el resto corre a cargo de nuestra imaginación. Podemos colocar el papel ya en el libro para que adquiera los pliegues correspondientes y nos hagamos una idea de qué parte del papel conforma la portada, qué parte será la contraportada y cuál la zona de unión. Hecho esto, podemos empezar a dibujar nosotros mismos lo que convenga. Si queréis algo mucho más elaborado, recurriremos a Internet para descargar las imágenes y montar un collage, que luego imprimiremos en nuestra hoja recortada. También podemos jugar con el altorrelieve. Imprimimos imágenes sueltas en otras hojas y luego las recortamos y pegamos en nuestra cubierta. Con esto, las letras que pongamos y los dibujos estarán en un segundo plano y los sentiremos al tacto. Para el color de fondo, según cómo lo vayamos a hacer, podemos escoger desde el principio un folio o cartulina del color que queramos. Así mismo, podemos crear hasta colecciones de libros que compartan portada entre todos, sencillamente con unas cuantas letras en la zona central.

Si no confiáis en vuestro talento para dibujar y diseñar vuestras propias portadas de libro, y la idea de imprimir imágenes sueltas de Internet tampoco os acaba de convencer del todo, no pasa nada, porque existe una tercera opción muy tentadora. A poco que indaguemos por Google, veremos que se han desarrollado una gran cantidad de aplicaciones y programas para crear portadas de libro por ordenador. Son programas fáciles de manejar por el usuario que utilizan diferentes plantillas de base, con un diseño algo más trabajado que el que pudiéramos conseguir nosotros de las otras dos formas que hemos visto, y sobre el que podemos incorporar nuestras propias imágenes y nuestro propio texto, configurando y personalizando la cubierta del libro como más nos guste.

Por último, voy a hacer una llamada a los milagros del Photoshop. Si sabéis utilizar este maravilloso programa informático, veréis resueltas fácilmente vuestras necesidades, ya que se pueden trabajar las imágenes muchísimo a través de este programa y conseguiremos sin problemas diseñar nuestra propia portada. Para los menos hábiles en Photoshop, siempre existirán esos geniales videotutoriales de Youtube para ir siguiendo cada uno de los pasos. Y si ni siquiera así conseguimos la idea que llevábamos en mente, entonces aún nos queda una cuarta y última opción, aunque menos apetitosa: podemos contratar los servicios de un diseñador profesional que seguro que por un precio más o menos razonable estará encantado de hacernos una cubierta con todo lujo de detalles.

En mi opinión, si amáis mucho un libro y merece tal consideración, vale la pena que trabajéis la cubierta cueste lo que cueste y le ofrezcáis la mejor carátula posible. Pero si es un libro cualquiera que se ha ido desgastando… o sencillamente tenéis una colección de libros que queréis personalizar, no hay nada más gratificante que hacer el trabajo uno mismo y al acabar, saber que lo que tiene delante ha salido de sus propias manos, aunque no sea lo más profesional del mundo, al menos tendrá el valor de la unicidad.

Foto 1: Abee5

Vídeo: Youtube

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