Crea tus propias fundas de sofá fácilmente

Además de proteger tus asientos, los forros de tela son una alternativa para renovar la decoración de tus ambientes. Si tienes habilidad para la costura, elaborarlos es sencillo, solo basta con seguir algunos pasos

Consejos para crear fundas para sofá

Si el paso del tiempo ha hecho estragos en tus sillones y la compra de unos nuevos no entra en tu presupuesto, las cubiertas de tela son una buena opción para renovarlos. Con ellas protegerás los muebles y le darás un nuevo aire a tu estancia. Estos forros se pueden comprar en tiendas especializadas, pero si eres hábil con las manualidades, puedes crear tus propias fundas de sofá fácilmente.

Muchas personas utilizan este recurso cuando tienen niños pequeños o mascotas, para así prevenir los daños en la tapicería. Y aunque lo tomen como un simple sistema de protección, se esmeran porque luzca bonito y armonioso. Lo ideal para ello es prestar atención al tipo de textil, el diseño, el color, la resistencia y el estilo. De esta manera podrás hacer que combine o contraste con el resto de la decoración, según sea el caso.

A la hora de elegir, conviene decantarse por tonos neutros y oscuros, que se adecúen a cualquier ambiente. Los colores claros también se ven geniales, pero hay que tomar en cuenta que si se manchan, se notará enseguida. Los estampados disimulan los estragos del roce continuo y se ven estupendos en habitaciones monocromátivas. Las figuras geométricas o florales están de moda y resaltan en este tipo de entornos.

Elabora tus propias fundas para tus asientos

Adquirir las fundas en una tienda no es tan costoso, todo dependerá de las dimensiones y el tipo de tela. Por lo general vienen en medidas estandarizadas, por lo que si tu sofá es de un modelo o tamaño peculiar, puede que no se ajusten a tus necesidades. Elaborarlas no es tan complicado, así que puedes aventurarte a hacerlas en casa.

Lo primero será comprar una tela acorde a tu estilo, pero que no sea tan fina. Las que son más estructuradas tienen mejor caída y no se arrugan mucho al sentarse. Opta por las microfibras, la lona o la chenilla. Asegúrate de que sea lavable, para darle el mantenimiento adecuado. Verifica además que sea de calidad, que no destiña ni se encoja, y que no tenga adornos que se desprendan durante su aseo.

Lo siguiente será tomar muy bien las medidas del mueble. Precisa el alto y ancho de toda la pieza, así como el de los almohadones y apoyabrazos. Siempre se debe añadir unos centímetros extra, para poder encajar la tela en los pliegues de los almohadones. Con estas dimensiones deberás elaborar un patrón, para luego continuar.

Cortar y coser

Guiándote por el patrón corta las piezas que posteriormente deberás ensamblar. Serán cinco retazos. Dos para los apoyabrazos, dos para la parte frontal y uno para el centro. Si no eres muy experta en la costura, es recomendable usar una sábana o tela vieja para practicar y ver que el patrón haya quedado bien. Tras ajustar, usa esos cortes para orientarte.

Con una máquina de coser une las piezas. No olvides hacer los dobladillos para los bordes. Las costuras deben ser fuertes para que resistan el uso. Al terminar, coloca la funda e introduce el excedente entre los almohadones. No será necesario planchar, pues la tela debería quedar estirada al ajustarla al sofá.

Retira el forro regularmente para lavarlo. Utiliza productos suaves para que no se decolore o estropee la tela. Lo mejor siempre será ponerlo a secar al aire (pero sin que le dé el sol directamente), para que se conserven mejor durante más tiempo. Si compraste las fundas para tu sofá, sigue al pie de la letra las indicaciones para su limpieza. Vienen señaladas en la etiqueta o empaque.

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