Puertas lacadas de blanco

Una buena forma de cambiar el estilo de nuestras puertas es laquearlas de color blanco. Este acabado nos otorgará un cambio de estilo, luminosidad y elegancia. Además, la buena noticia es que no necesitamos de mucho dinero para poder hacerlo, tan solo paciencia y buena predisposición. A continuación, todos los pasos y recomendaciones para poder realizar el trabajo.

Puertas lacadas de blanco

Pintar ventanas de madera, restaurar ventanas de aluminio, demasiados post de ventanas en el último tiempo. Por esta razón, hoy pasaremos a las puertas y una buena forma de cambiar su aspecto, y así no tener que cambiarlas por una nueva, lo que significaría una buena cantidad de dinero ahorrado.

Se trata de incorporarles a las puertas, eso sí tienen que estar medianamente en buen estado, un acabado que nos entregue un cambio en el interior de nuestros hogares, otorgándonos luminosidad y elegancia. ¿Cómo logramos todo esto? Con las puertas lacadas en color blanco.

Generalmente, para realizar este trabajo se utilizan pistolas de pintar, sin embargo podemos también realizarlo con brocha y rodillo, algo que será mucho más sencillo y económico de conseguir.

Antes de comenzar con el trabajo, y para que el mismo resulte más cómodo de realizar, lo aconsejable es quitar la hoja de la puerta del marco y colocarla sobre dos apoyos en forma horizontal.


De esta forma, el primer paso será el de limpiar la madera con aguarrás para quitarle toda la gratitud. Una vez limpia, el siguiente trabajo será el de aplicarle una selladora sintética, con el objetivo de que el acabado agarre bien. Usaremos un rodillo de espuma y una brocha estrecha de buena calidad, para las esquinas, marcos y molduras.

Tendremos que tener en cuenta que debemos envolver los herrajes y tiradores, en el caso de que no podamos retirarlos, para que estos no se manchen, y luego aplicarle dos o tres manos de esmalte-laca blanco con rodillo y brocha.

Finalmente, para que el acabado sea aun mejor, lo conveniente es lijar cada una de las manos que le vamos dando con una lija n° 600, la cual debe estar humedecida con agua jabonosa, tomando la precaución de no pasarla por los relieves ni las esquinas. Es importante que entre mano y mano dejemos secar bien la superficie para aplicar la mano siguiente.

En el caso de la última mano, esta también puede ser lijada, aunque también podemos abrillantarla con cera incolora. En dicho caso debemos aplicarle una capa muy fina.

Como verán, el trabajo no es difícil y además resulta económico, la recomendación es tener mucha predisposición y paciencia, justamente paciencia para dejar secar cada una de las manos que le apliquemos, ya que es sumamente importante que antes de aplicar una nueva, la anterior se encuentre totalmente seca.

Fuente:Decorailumina

Foto: Puertas lacadas de blanco por Javier Scrtin en Flickr

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