Restaurar suelos de linóleo

El linóleo es un revestimiento muy utilizado en los pisos de los distintos hogares, por contar con características muy interesantes. A pesar de que se trata de un recubrimiento de una vida útil muy larga, muchas veces, por diferentes accidentes, un sector de la superficie puede verse dañada. En este post aprenderemos a solucionar este tan común problema, colocando un parche en el sector dañado.

Restaurar pisos de linóleo

Si bien estos pisos de linóleo, sobre todo los de mayor calidad, suelen tener una vida útil muy larga, muchas veces pueden producirse algunos accidentes que dañan la superficie. La ceniza de los cigarrillos, la pata de un mueble, etc., pueden obligarnos a tener que emparchar una parte del suelo, para que  este no quede antiestético.

Para solucionar problemas como estos, lo primero que debemos tener en cuenta es que necesitaremos un pedazo de linóleo que sirva como reemplazo del dañado. En caso de que no hayamos guardado, o no nos haya quedado ningún resto al momento de su instalación, la solución será la de recortar una toma de algún sector menos visible, como puede ser por debajo de un mueble.

Dicho parche lo tendremos que colocar sobre el sector dañado, en su correcta posición (¡ojo si el diseño tiene dibujos!) y afirmarlo con cinta adhesiva por todos sus bordes. Cortaremos el parche y linóleo original con una regla metálica y un cuchillo cartonero, en forma de cuadrado, de modo que el espacio que nos quede para pegar el parche sea de las mismas dimensiones que el propio parche.



Luego colocaremos el parche en un costado, y retiraremos la superficie dañada con la ayuda de una espátula, con total cuidado de no dañar más allá de los bordes.

Al retirar la parte dañada observaremos que en el suelo quedarán restos del pegamento utilizado al momento en el que se ha colocado el recubrimiento. Estos restos los debemos retirar con una espátula, y luego pasar la aspiradora para que la zona quede completamente limpia.

Una vez limpia la superficie le aplicaremos pegamento al parche, o en caso de que utilicemos adhesivo de contacto, lo aplicaremos en ambas superficies.

De esta forma ya estamos en condiciones de instalar el parche, empalmando uno de sus lados primeros, y dejando caer el resto lentamente después. Una vez empalmado lo apretaremos con las manos fuertemente, con el objetivo de que el pegamento sobrante salga por los costados, limpiándolo con un trapo limpio lo más rápido posible.

Para finalizar lo tendremos que dejar presionado por al menos 24 horas, tarea para la que utilizaremos un balde lleno de agua sobre un trozo de madera o un libro.

Fuente: Hagalo usted mismo y Wikipedia
Foto: Piso por Daniel Greene en Flickr

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