7 consejos para crear un estudio de trabajo en casa

¿Trabajas desde tu hogar? Diseña el lugar más práctico, bonito y útil para ello con estas recomendaciones que te van a encantar. No esperes más.

¿Trabajas en casa? Crea tu estancia ideal

Con Internet y el surgimiento de nuevos oficios creativos con base en él se hace cada vez más frecuente el trabajo en casa, pues bien hagamos un espacio para ello. No importa que tan grande o pequeña sea tu casa. Si se ha convertido en tu lugar de estudio o trabajo debes delimitar un espacio para ello, así no le restas importancia a otras habitaciones y te das el lujo de crear tu estancia ideal, esa donde estarán todas tus herramientas o materiales y en la que realizarás tus labores a gusto.

Si vas a poner un área de trabajo en tu hogar lo primero que debes saber es qué zona de la casa elegir y cómo decorarla para que se convierta en un lugar de trabajo. Por ello, a continuación compartimos algunos trucos o más bien consejos, que te serán de gran utilidad para conseguir tu objetivo. Son fáciles y sencillos y los agradecerás cuando te pongas a trabajar.

7 claves para tu área de trabajo

  1. La iluminación: elige una zona bien iluminada, preferiblemente con luz natural. Será de gran beneficio para tu salud visual y emotiva, lo que se traducirá en un mayor rendimiento en el trabajo. Si la luz es directa y te molesta, puedes agregar una cortina que la filtre pero que te de la iluminación adecuada. Si extiendes tus tareas al horario nocturno, necesitas integrar luz artificial, que no tendrá el mismo efecto que la natural, pero te sacará del paso. Ten en cuenta que el forzar la vista se produce fatiga y apatía.
  2. El tamaño de la estancia: este aspecto dependerá del tipo de trabajo que desempeñas y, por supuesto, de la disponibilidad de espacio que tengas en casa. Si se trata de una labor de oficina, donde necesitas solo un ordenador y alguno que otro material u objeto, puedes adecuar un rincón en la sala, debajo de la escalera o entre dos ventanas, siempre teniendo en cuenta la entrada de luz natural. Ahora, si tus labores requieren de recibir personas, atender clientes y guardar mercancía, por ejemplo, lo ideal es que destines una habitación amplia, con la suficiente holgura para colocar muebles de almacenaje, sillas de descanso, escritorio y demás. La comodidad y el orden ante todo.
  3. Instala el escritorio contra la pared: además de ahorrar espacio, el o los equipos que necesiten estar conectados a la toma corriente podrán ser organizados de forma práctica y sin cables colgando por todas partes. Esta ubicación es estratégica e invita a la concentración. Tendrás la vista en tu trabajo o en la pared, así que sin duda optarás por el trabajo.
  4. Decora para la productividad: sin olvidarte de tu confort y agrado visual. El hecho de que tu lugar de trabajo sea pequeño no quiere decir que sea feo, incómodo o improductivo. Recicla o compra muebles (escritorio y silla) con los que no comprometas tu columna vertebral, que sean ergonómicos, útiles y decorativos. Un sofá puede parecer cómodo al principio, pero terminará afectando tu postura. Añade repisas, librerías y una pizarra o cartelera si necesitas llevar una agenda específica o hacer constantes anotaciones. Incluye además plantas naturales que transmiten bienestar, fomentan la creatividad y dan color y realce a la zona. Si te distraes fácilmente, puedes idear espacios “limpios”, donde todo esté a la mano, pero oculto a la vista, organizado en gavetas o estantes con puertas.
  5. Imprime tu estilo: tal vez tu trabajo o herramientas sean los mismos de otros, pero puedes darle tu toque personal, porque al final es tu casa y tu zona de labores. La línea de los muebles no tiene que ser igual a la de otras estancias de la vivienda, tampoco la decoración debe ser simétrica. Los cuadros, fotografías, carteleras o pizarras pueden ser creadas o en todo caso modificadas por ti. Pueden de hecho estar o no estar, al igual que los librerías. Lo que si debe permanecer a mano son los lapiceros y libretas de apunte, así como las tijeras que son muy siempre útiles. Adorna a tu gusto. El grado de sobriedad o dinamismo que tenga la ambientación dependerá de tus preferencias y de como de cómodo te sientas en el espacio. Es tu rincón, que luzca como tú.
  6. Añade espacio de almacenamiento: si tu labor necesita grandes y abundantes materiales, como es el caso de quienes se dedican a la arquitectura, las manualidades, la orfebrería, el diseño e incluso la impresión, añade cajones, coloca gavetas en los escritorios, debajo de ellos, a un lado o en la parte alta de algún estante. Hay ideas de cajones que también sirven de asiento, ideales para ahorrar espacio y mantener el orden. Recuerda, esto último, el orden, es vital para tu comodidad y la calidad en la producción, hagas lo que hagas.
  7. Date ánimos: en tu zona ideal cabe bien una pared en blanco, en la que puedas colgar mensajes positivos o escribir a diario una frase que te inspire y te diga además “¡Hey! Estás en casa, pero el trabajo te espera”. Haz que esa pequeña o gran oficina tenga las condiciones en las que mereces y soñaste trabajar.

Cada uno de esos tips funciona, pero hay otro detalle que no debes olvidar y se trata del matiz. Aunque entre gustos y colores no existen los autores, debes saber que las paredes blancas y de tonos crudos transmiten armonía y tranquilidad. Si sobre eso te apetece algo vistoso, añade papel pintado en un muro o, sencillamente, píntalo de un bonito tono vibrante que le dará esa gracia y chispa que tanto anhelas. Amarillo, naranja y terracota podrían ser muy buenas opciones, pero al final serás tú quien tenga la última palabra.

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