Cómo crear espacios de trabajo productivos

Mejorar la productividad en el trabajo es algo que nos atañe a todos, aquí puedes encontrar algunas ideas para conseguirlo.

espacios de trabajo

Andaba dándole vueltas a eso de hacer que el trabajo fuera productivo, hasta que descubrí que lo que yo quería era que fuera eficaz. El descubrimiento me costó dos cafés con un conocido (el suyo y el mío). Resumiendo lo que me dijo, muy entendido él, en eso de la economía del trabajo, es que, técnicamente hablando, hay trabajo productivo y trabajo improductivo; con este último yo alucinaba en colores.

Más de una vez te habrás encontrado a ti mismo haciendo un montón de cosas sin terminar ninguna. O literalmente sentado un montón de horas frente al ordenador sin que salga nada productivo de todo ese día. Aunque son muchos los factores que influyen en la productividad en el trabajo, así como en su efectividad, no es menos cierto que el estudio u oficina es uno de los que más importancia tiene.

Trabajo productivo es el que transforma las mercancías, o genera servicios. Hay muchos que consideran trabajo improductivo es el que está orientado al mantenimiento del orden social y que no genera riqueza en sí mismo: las fuerzas armadas, las instituciones financieras, el gobierno… ¿Qué no generan riqueza? Que se lo digan a los chorizos de turno.

La productividad en el trabajo

Bueno, lo que me quedó claro es que cuando yo hablaba de trabajo productivo me refería en realidad a la productividad en el trabajo. Eso, que nos repiten de vez en cuando, de que otros países tienen mayor y mejor productividad que el nuestro, que con el mismo tiempo dedicado al trabajo le sacan mucho más rendimiento.

¿Y cómo podemos aumentar la productividad y ser más eficaces en nuestro trabajo? Para conseguirlo nos solemos referir al lugar, al espacio en el que trabajamos y que influye en el desarrollo del mismo, pero no es este el único aspecto a tener en cuenta. Puedo tener la oficina, el despacho o el tractor más bonito del mundo, y ser un perfecto patán en el trabajo.

Cuatro aspectos que aportan eficacia en el trabajo

El espacio

No es lo mismo trabajar en el campo o a la intemperie, que hacerlo en una fábrica, en una oficina, o incluso en mi propia casa.

Pero cuando se trata de mejorar el espacio para que nos ayude a ser más eficaces, siempre se puede hacer algo. Los tractores, por ejemplo, hoy, además de ser amarillos, tienen aire acondicionado, hilo musical y hasta wifi. Los empleados de la construcción se las apañan para tener su hoguera para calentarse, o su botijo o equivalente, con el agua fresca. Y hasta puedes oír su “loro” o verlos con sus pinganillos escuchando su música favorita. Y, atención, porque los elementos que mejoran nuestro espacio para conseguir que un trabajo sea más eficaz están también relacionados con los otros aspectos.

Relacionado con las herramientas está todo aquello que nos ayuda a mantener el orden. Ya lo decían los clásicos: guarda el orden y el orden te guardará a ti. No se trata de ser minuciosos, pero sí de saber dónde está cada cosa y poder acceder a ella; por eso si al orden le unimos la limpieza mejor que mejor. El colocar estanterías o cajones o bandejas, dependerá ya del tipo de trabajo y herramientas.

Relacionado con los conocimientos, y porque no podemos confiar siempre en nuestra memoria, está el contar con aquellos manuales, libros, notas personales, que en un momento dado podamos necesitar, sin tener que hacer kilómetros para encontrarlos. Y, por supuesto, hoy día es necesario estar informados y comunicados; nos guste o no, no nos queda otra: carretera y manta, es decir, teléfono e Internet.

Y relacionado con la motivación se encuentra todo aquello que influya en nuestra afectividad, que nos haga sentirnos más a gusto en nuestro trabajo. Vestir de forma confortable y adecuada. Mantener una temperatura que ayude. Y aspectos que quizá no estén al alcance de nuestra mano porque no dependan de nosotros, pero que también son importantes para crear una atmósfera propicia, a la vez relajante y motivadora: desde el color de las paredes, hasta el aroma del local, pasando por un fondo musical o el silencio, según lo requiera la tarea que estemos realizando.

Y lo que todos podemos hacer, trabajemos donde trabajemos, es buscar algo que nos haga sentir el lugar como propio: una foto, un adorno, una planta, un objeto, cualquier cosa que tenga un gran significado para nosotros; pero que nos motive, no que nos distraiga, no vayamos a colocar ahora en el lugar de trabajo los pósters de buscar a Wally.

Junto al espacio podemos cuidar y tener en cuenta también estos otros aspectos:motivación, conocimientos y herramientas

La motivación

Veamos lo que pasa en la enseñanza: ya puede uno ser el mejor lector del mundo, tener los mejores medios materiales de consulta a su alcance y hasta los mejores profesores, que si no está motivado difícilmente conseguirá algo. En el ámbito del trabajo sucede lo mismo, la motivación es fundamental. La mejor motivación sin duda es que nos guste aquello que estamos realizando (aunque pueda suponer esfuerzo).

Como esto no siempre ocurre, tendremos que recurrir a otras fuentes de motivación: el trabajo me sirve para la subsistencia propia o la de la familia; tengo la suerte de tener trabajo, y no tanto por la remuneración que supone, cuanto por la gratificación personal, porque cualquier trabajo por insignificante y poco cualificado que sea, es siempre una contribución a la sociedad. Aunque, es evidente, que un trabajo con un contrato de calidad, estable, bien remunerado, es siempre una buena motivación.

Otra buena dosis de motivación es aquella que viene del trato recibido: no es lo mismo sentirse objeto que sentirse persona en el mundo del trabajo. La calidad en las relaciones personales y con la empresa, ya sean por el trato, por la creatividad, por la posibilidad de participar de algún modo en la toma de decisiones o marcha de la empresa, hacen posible sentir el trabajo como propio.

Los conocimientos

Volvamos al ejemplo de la enseñanza: puedo estar muy motivado, tener los mejores profesores, pero si no sé leer, escribir… No basta con estar muy motivado para el trabajo, ni que este sea el trabajo que uno siempre había soñado realizar, si quiero ser eficaz tengo que saber cómo realizarlo. La formación continua, aunque no nos guste, la actualización, el conocimiento, la habilidad necesaria para aquello en lo que estamos trabajando es fundamental.

Ninguno nacemos aprendidos y en una sociedad tan cambiante y globalizada como la nuestra esta capacidad de mejora es imprescindible si queremos ser eficaces y mantener la eficacia en nuestro trabajo.

Las herramientas

De nuevo el ámbito de la enseñanza: estoy motivado, tengo buenos profesores, sé leer y escribir, pero no tengo papel, ni lapiceros, ni ordenador, ni tablet. Me faltan las herramientas. En realidad todo está relacionado. Cuántas veces nos encontramos con un buen trabajador, motivado, habilidoso, competente, preparado, pero al que la faltan los medios, las herramientas para poder desplegar todo su potencial. Invertir en herramientas es invertir también en eficacia.

Tampoco hace falta estar en todo a la última hora, pero no es lo mismo trabajar con un buen ordenador, que con un ordenador a pedales. Y, si no, que les pregunten a los agricultores lo que tardaban antes en arar un campo con un tractor normal, de los primeros, a lo que tardan ahora con uno que automáticamente visualiza el campo y va trazando los surcos en función de sus dimensiones.

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