El lavabo: ese lugar de nuestro día a día

Es necesario saber combinar practicidad y estética para evitar ese horrible maremagno de efectos personales sobre la encimera

Lavabo

Mucho se ha dicho sobre las decoraciones perfectas de nuestro cuarto de baño, se ha hablado de los espejos, con y sin iluminación; se ha escrito sobre las mejores cortinas, sobre los mejores jacuzzi, sobre el tipo de suelo; se ha explicado con detalle los mejores consejos para mantenerlo impecable, incluso se ha hablado de las últimas tecnologías, como altavoces de radio incrustados en el techo e innovaciones similares. Pero a veces nos olvidamos de un elemento esencial de nuestra vida, del que hacemos uso entre mañana y mañana, y cuyo cuidado y evolución, si rascamos, no pasa desapercibido. Estoy hablando del lavabo, o más coloquialmente dicho: la pila. 

Parece una tontería pero su cuidado y diseño es algo indispensable para facilitar y hacer mucho más ameno nuestro día a día. Encontramos esos lavabos con  su bonita encimera alrededor, atestada de objetos, vayas a saber: la máquina de afeitar, el jabón de mano, una cestita con el secador, un bote con los cepillos y la pasta de dientes, un jarrón con flores, un recipiente con peines… y no voy a pensar mucho más porque sufriría solo de imaginarlo. Todos esos utensilios que necesitamos unos y otros cada mañana y que, por comodidad y dejadez, acaban la mayoría olvidados en el lavabo para ser utilizados de nuevo al día siguiente.

Luego nos aparecen en imágenes de revistas esos baños modernos en los que todo parece estar escondido y nos invade una sensación de espacio y orden increíble, pero nos preguntamos dónde habrán ido a parar nuestros queridos efectos personales y si será cómoda su disposición a la hora de hacer uso de ellos. Por eso de lo que os voy a hablar aquí es de los detalles que pueden convertir nuestro lavabo en algo mucho más práctico y vistoso. Por ejemplo, existen unos ganchos metalizados que armonizan con el color del grifo, y que colocados disimuladamente en los laterales de una pila cuadrada o rectangular, nos vendrán perfectos para colgar toallas o bolsitas de baño con nuestros efectos personales. Incluso también bolsitas ambientadoras.

Si contamos con la típica pila ovalada o redonda, podemos hacer uso de la pared con un estante blanco o acristalado, por ejempo, debajo justo del espejo donde podemos depositar unas cuantas cosas. O una pequeña estantería en un lateral. O un armario cercano a la pila. Estas ideas tratan de rescatar la importancia de la estética, frente a la funcionalidad. Se trata de aunar ambos aspectos; es decir, buscar la practicidad del día a día sin renunciar a la moda que ha venido imperando hasta hoy. Por ejemplo hablo de los pies de lavabo que antes era común verlos desnudos, generando una sensación mucho más espaciosa, y que en cambio ha ido sustituyéndose por encimeras y muebles bajo lavabo, como consecuencia de la falta de espacio. Es importante saber combinar esos dos factores, estética y utilidad, para que nuestro baño sea cada mañana un lugar ordenado, práctico y elegante. La fotografía que acompaña al post, nos ofrece una imagen implacable sobre ello.

Foto: Wikipedia

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