¿Qué no puede faltar en una terraza perfecta?

Se acerca la primavera y el verano y hay que ir planificando las tardes de diversión, algo que en una terraza solo puede garantizarnos… ¡una buena mesa de ping-pong!

Mesa ping pong

Me pongo a pensar en esos días de verano que disfrutaba a tope en la terraza de casa de mi abuela y siempre aterriza en mi memoria la misma imagen: una gran mesa de ping pong abierta por sus dos lados, y todos los valientes dispuestos a competir en sus respectivos asientos, esperando su turno. Y es que el ping pong es una actividad a la que todo el mundo puede jugar sin maestría de ningún tipo y pasárselo en grande, especialmente porque puede disfrutarse al aire libre, hacer ejercicio e incluso jugarse a parejas para que no haya que esperar mucho tiempo.

Recuerdo incluso que en aquellas tardes cuando no tocaba visita familiar, el ping pong andaba bien amarrado a la pared, por aquello de los vientos veraniegos, y podía divertirme casi por igual utilizando la pared como rival, y os diré que es un excelente competidor, pues no hay bola que no te devuelva, ni momento en que te la devuelva con menos intensidad de la que le golpeaste. Total, que abriendo únicamente una de sus dos mitades, y dejando la otra apoyada contra la pared, la mesa de ping pong también puede ser una buena diversión para un solo jugador.

Así que cuando me pongo a ver terrazas chulas o me invitan a alguna de ellas, siempre ando buscando mi mesita de ping pong y sus respectivos recuerdos, y supongo que a muchos les pasará lo mismo. Por eso, aquellos que tengáis esta superficie extra en el hogar, os invito a que no olvidéis colocar una buena mesa de ping pong. Al fin y al cabo, recogida en una pared, apenas ocupa sitio mientras no la utilicemos, y así, siempre que queramos, podremos disfrutar de su diversión, seamos pequeños o seamos adultos, porque tampoco es una actividad con límite de edades.

¿Dónde comprar una mesa de ping pong? Podéis optar por muchas tiendas diferentes, desde las de más alta calidad como El Corte Inglés, hasta otras más económicas como las que podamos encontrar en cadenas de tiendas como Decathlon o incluso otras más ligeras en jugueterías infantiles como Toysrus. Según el tamaño, el material y sus diferentes complementos el precio puede variar notablemente, pero oscila en torno a los 100 y 200 euros. Poco dinero, al fin y al cabo, porque como decía al principio, ésta será la mejor inversión de una terraza: diversión, alegría, momentos, recuerdos, vida.

Foto: David, Bergin, Emmett and Elliott

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