Tazas utilizadas como alzapaños

Una idea original para sujetar las cortinas del comedor o de la cocina de forma elegante: podremos personalizar la taza a nuestro gusto y encajarla fácilmente en nuestra decoración.

Taza

Hace algún tiempo que vengo buscando algún alzapaño original para colocar en mi comedor, porque nada de lo que he encontrado hasta ahora me había convencido. Ya sabéis a lo que me refiero: esos acoples, enganches o como queráis llamarlos que se colocan en los laterales de una cortina para sujetarla cuando la queremos de par en par. También se pueden colocar tiradores o abrazaderas que tienen el mismo objetivo. Es cierto que las cortinas pueden retirarse sin necesidad de estos acoples, pero si no queremos que acaben en recto, sino que buscamos una forma más elegante de recogerlas, entonces es más que aconsejable recurrir a estos alzapaños. Y si lo que buscáis, como es mi caso, es elegancia y también originalidad, entonces ¡mirad lo que he encontrado!

A alguna mente prodigiosa se le ha ocurrido que las tazas descabaldas, estas maravillosas piezas de vajilla hechas de porcelana, pueden utilizarse a modo de sujetacortinas. Y la verdad que el resultado es auténtico e innovador. Es cierto que será difícil encontrar una taza que presente ya los dos orificios, uno por la parte superior y otro en la base, para que podamos introducir la cortina por ellos, pero si no solo tendremos que perforar el agujero inferior nosotros mismos o con la ayuda de algún profesional. Lo mejor de esta idea es que permite la personalización del objeto, ya que las tazas -si son blancas- podemos pintarlas y decorarlas como mejor nos convenga. Podemos comprar la taza acorde a nuestra decoración o, si queremos ahorrarnos ese dinero, podemos utilizar alguna de esas piezas de vajilla que se van quedando atrás en los armarios porque sus hermanas gemelas de la colección se han ido rompiendo con el paso del tiempo y nos hemos quedado sin el juego completo de tazas.

Una vez seleccionada la taza ganadora y una vez perforada su base con un agujero de suficiente diámetro para pasar la cortina a través, solo nos quedará fijarla a la pared. Tan sencillo como hacer un taladro y colocar un gancho en la pared. El asa de la taza nos servirá para dejarla allí colgada, sin necesidad de más artilugios de por medio. Los inconvenientes: que el gancho queda a la vista y que la fragilidad de la taza y su sujeción nos obligan a tratarla con sumo cuidado. Se me ocurre que podríamos pintar el gancho del color de la pared para que no brille ese gris metalizado detrás y pase más desapercibido. Respecto a la fragilidad de la taza… solo os recomiendo seguir esta idea si no tenéis pensado correr las cortinas a menudo, pero si vamos a tener que ir abriéndolas y cerrándolas cada día entonces estos alzapaños representarán un incordio.

Foto: Dgbury

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