Un cuarto de baño encima del abismo

El mexicano arquitecto Hernández Silva nos trae este macabra diseño en el que ha colocado un cuarto de baño, con suelo transparente, encima de un viejo foso de ascensor, regalando unas vistas espeluznantes.

suelo baño

Puede parecer una locura. Lo es. Juega entre el ingenio, la sorpresa y lo macabra. Quizá la imagen no sea muy esclarecedora esta vez de lo que tenemos delante. El arquitecto mexicano Hernández Silva ha querido colocar un abismo -sí, sí, un abismo cuya profundidad no se alcanza a ver porque las tinieblas se ciernen sobre el fondo, inescrutables; y lo ha colocado ni más ni menos que en el cuarto de baño de una casa. El abismo no nos espera en un rinconcito discreto en el que asomarse si uno quiere o pasar de largo si uno tiene miedo a las alturas. No… quien viva en esta casa, está obligado a enfrentarse al vértigo porque el abismo se abre en todo el suelo del cuarto de baño que se ha fabricado con un resistente cristal transparente, a través del cual los residentes pueden mirar hacia abajo y contemplar el enorme foso de un viejo ascensor que años atrás recorría quince plantas de altura.

El abismo a lo largo de su extensión presenta en los costados una serie de luces para poder iluminarlo bien y que no pase desapercibida su profundidad… aunque estoy seguro de que al final de ese pozo se agolpan las tinieblas. Lo más impactante de todo esto es que no se trata de ninguna mera imitación o un efecto visual como pudiéramos haber pensado de otros diseños originales y disparatados; este pedazo agujero es tan real como el propio cuarto de baño que ha sido construido justo encima de él. Así que mientras uno se lava las manos, se enjuaga los dientes o hace sus necesidades, puede contemplar un paisaje vertiginoso. A juzgar por las paredes del abismo, este nicho de ascensor ha sido restaurado y se han nivelado y arreglado cada uno de sus cuatro laterales para mostrar una cara mucho más estética y vistosa que lo que serían las cuatro sucias y repugnantes paredes de un ascensor en marcha. El diseño nos hace pensar que nos encontramos ante una mera gruta subterránea, una cueva que se hunde hacia el inframundo.

El arquitecto sin duda ha pasado de largo los convencionalismo y se ha lanzado valientemente con este diseño que genera un importante impacto visual, pero también una gran sensación de inestabilidad. Cualquiera que pise ese suelo tendrá el corazón oprimido durante su corta estancia en el cuarto del baño. La sensación de que ese trozo de cristal se rompa y uno caiga precipitadamente al vacío se apodera fácilmente del que pise suelo ahí dentro. Sinceramente, yo entraría una vez, pero dudaría usarlo diariamente. El efecto chulísimo, el diseño muy original, pero la idea descabellada, sin duda. Por lo menos han sido lo suficientemente prudentes para no colocar una bañera ahí dentro; con lo que pesa el agua eso sí que hubiera puesto en jaque la estabilidad de la sala. ¿Impresionados?

Fuente: Hernandezsilva.com
Foto: Pinterest

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