5 tendencias en el alquiler de casas para 2017

¿Por qué aumenta cada vez más el alquiler de viviendas? ¿Ha terminado el ciclo de considerar la compra de un inmueble como un bien apetecible? Descubre su pro y su contra.

alquiler

Ya ha sido aprobado el nuevo Plan Estatal de Vivienda para el período 2017-2020, cuyos ejes principales son: impulsar el alquiler de viviendas, la eficiencia energética y la accesibilidad. Cada tres años, el gobierno diseña un Plan Estatal de Vivienda para definir las necesidades del país en este ámbito, así como las ayudas públicas que se destinarán al sector.

El plan en vigor potenciará por lo tanto el alquiler, fomentando que las viviendas no ocupadas, que sean titularidad de las administraciones públicas, empresas públicas, entidades financieras u otros propietarios, puedan ser habitadas por la población más vulnerable. Así mismo incluirá un programa específico de ayudas para las personas en situación de desahucio. También tiene previsto mantener las ayudas al alquiler, pero con una novedad: serán las comunidades autónomas quienes fijen las condiciones de acceso y el pago no será mensual, sino anual.

En estas líneas vamos a centrarnos en las expectativas que genera el alquiler de viviendas. ¿Predomina el alquiler o la compra? ¿Se han invertido las tendencias? Veamos en el artículo de hoy qué es lo que está pasando en el mercado inmobiliario.

Prefiero alquilar que comprar una casa

Durante el pasado año, 2016, el alquiler en España creció de manera imparable. Nos referimos el alquiler residencial, dejando a un lado el alquiler turístico que también se vio incrementado. El alquiler residencial es más estable, seguro y rentable para el arrendador, si cuenta con el asesoramiento adecuado.

Muchos jóvenes y familias de nueva creación, pero también otros afectados por la crisis económica, se han decido, y siguen apostando, por el arrendamiento como modelo de alojamiento. El alquiler les facilita el acceso a la vivienda pues requiere, hablando de alquileres económicos, menos ingresos y ahorro. Les permite mayor flexibilidad, al adaptarse mejor a las nuevas necesidades que pueden ir surgiendo si cambian las circunstancias personales: traslados de lugar, cambios de empleo, creación de una familia o incremento de la misma.

Con el alquiler se pueden optar a más beneficios fiscales y ayudas por parte de las administraciones, y ahorrase algunos gastos, según y cómo se formalice el contrato: la comunidad de vecinos, el seguro, el IBI o el mantenimiento del piso. Tal es la situación, que el sector inmobiliario habla ya, para el 2017, de cambio de paradigma, pasando de la compra al alquiler, acercándose cada vez más a la tónica europea, donde predomina el alquiler.

Pero no todo son ventajas, ni para los inquilinos, ni para los arrendadores. Los primeros pueden encontrarse con un propietario que se desentienda por completo del estado de la vivienda, necesitada de mejoras, y que nunca se haga cargo de los gastos que suponga. También tienen que tener en cuenta que la mensualidad que pagan inicialmente se irá incrementando con el tiempo, aumento que puede llegar a ser considerable, aunque siempre puede uno mudarse a otra vivienda más barata, pero ya hay que desplazarse. Y, por último, aunque no suele suceder, el inquilino podría verse obligado a abandonar el domicilio en un espacio corto de tiempo por causas ajenas a su voluntad. Uno no tiene garantizado poder vivir toda la vida en la misma vivienda alquilada.

En el caso de los propietarios, los mayores problemas suelen venir de la morosidad de los inquilinos y del deterioro que estos puedan ocasionar en el inmueble si no son mínimamente cuidadosos. La morosidad puede atajarse tomando medidas preventivas previas a la formalización del contrato de arrendamiento y con mayor protección jurídica para los propietarios. La justicia es muy lenta en estos casos, como en casi todos. Y en cuanto a los destrozos que puedan ocasionarse en la vivienda, podrían compensarse subiendo los precios de arrendamiento o el monto de la fianza inicial, pero esto podría obstaculizar los alquileres.

Pasando del alquiler a la compra

Puede uno vivir en arriendo durante un tiempo y luego pensar en la adquisición de una vivienda en propiedad. Los expertos dicen que el alquiler es una cuestión de tiempo. Supone una buena opción a corto y medio plazo, pues no requiere una inversión para entrar a vivir en un piso. Pero, más a largo plazo, y cuando se tiene ya una familia y un trabajo estable, la mayoría se decanta por la compra, ya que una estancia prolongada en alquiler (unos cinco u ocho años como media) equivaldría a la amortización del gasto inicial que afronta quien adquiere una casa.

Los defensores de la compra suelen argumentar que lo peor de vivir arrendado es que uno paga una renta todos los meses pero, con el paso de los años, no tendrá ninguna propiedad a cambio. La vivienda siempre ha sido un valor refugio en España pero cambiar esta mentalidad no significa necesariamente tener que alquilar. Puedo adquirir una vivienda sin intención de rentabilizarla, simplemente para vivir, con el deseo de mejorar mi calidad de vida.

No compro con intención de vender la casa en el futuro por más dinero, la crisis actual nos ha enseñado que la vivienda puede perder valor. La compro por que a la larga me saldrá más rentable que vivir en alquiler, el pago mensual de un hipoteca puede ser similar o menor que el de un alquiler.

Y si en un momento dado quiero o necesito vender la casa, siempre obtendré algo de dinero, aunque sea menos del empleado en su compra, pero ya he disfrutado de ella durante el tiempo que la he habitado, ya he amortizado parte del gasto que realicé para adquirirla. Y, sin necesidad de venderla, también podría ponerla en alquiler, tan demandado, sacándole así un beneficio.

Compensa comprar casa, pese a la tendencia en aumento del alquiler

Los tipos de interés aplicados por las entidades de crédito están en mínimos históricos, lo que ha ampliado la oferta de hipotecas competitivas. Como contrapartida se necesita una aportación inicial considerable del valor del inmueble para acceder a la concesión del préstamo. Y esto es un inconveniente para la mayoría de posibles compradores en un momento en el que escasean los puestos de trabajo, tanto estables como precarios, y los sueldos son bajos.

La capacidad de ahorro es casi inexistente, por eso a la mayoría de los jóvenes les resulta imposible la compra de una vivienda a no ser que se acojan a modos de venta solidarios que ya se están empezando a realizar como la venta de vivienda con pago aplazado, esta fórmula supone para el comprador, en la práctica, la concesión, por parte del vendedor, de un crédito, por llamarlo de alguna forma, que no genera intereses, ni requiere una fuerte aportación inicial, únicamente la pactada entre las partes.

Alquilar o comprar, por lo tanto y afortunadamente, no son decisiones irreversibles. Puedo vivir en alquiler y luego decidir comprar una vivienda. O puedo ser propietario de un inmueble y preferir más adelante vivir en alquiler. Dependerá de las circunstancias o de los deseos. Pero no olvidemos, alquilemos o compremos, que algunas personas todavía ni siquiera pueden optar a una vivienda digna. Eso sí nos exige un cambio de paradigma.

Foto: © archideaphoto

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