Lavado de cara para un piso de alquiler

Si quieres alquilar tu piso y no encuentras inquilinos, quizás sea un buen momento para hacerle un lavado de cara rápido y sin arruinarte.

azulejos

Cuando pretendemos alquilar un piso en el actual mercado, sucede un poco como en el caso de las ventas. Necesitamos destacar. Si no somos capaces de captar en un primer momento la atención del inquilino por todo lo que podemos ofrecerle, difícilmente vamos a poder conseguir que salga del mercado del “Se alquila”. ¿Y cómo se consigue eso sin arruinarse antes? Pues algunos de los consejos de decoración que te hemos dado en nuestro blog pueden resultarte muy útiles en esta tarea, pero lo serán aún más los pasos que vamos a mostrarte para un lavado de cara sin demasiado esfuerzo.

La decoración podrá conseguir esos detalles con los que quedarse al visitar el piso de alquiler, pero los trucos que vamos a mostrarte lograrán que tu piso parezca mucho más nuevo, y sobre todo, que tenga un estado de conservación casi óptimo. Y tranquilo, porque no va a costarte un ojo de la cara, ni necesitarás contratar a un equipo especializado. Solo has de tomar nota de los consejos que te mostramos a continuación y procurar ponerlos en práctica cuanto antes. ¡Notarás la diferencia!

Cosas que hacer para dar un lavado de cara a tu piso de alquiler

  1. Azulejos: creo que son una de las zonas que más odiamos, pero puedes darle nueva vida repasando las juntas con un lápiz de ferretería. Cuestan menos de 5 euros y serán tu mejor aliado en el baño.
  2. Enchufes e interruptores: ya sea porque se han roto, o porque los cables están sueltos, todos los interruptores y enchufes de la casa deben mostrar un aspecto impecable. Tenlo en cuenta a la hora de cambiar las cosas que tu hogar necesita para un lavado de cara.
  3. Grifos de diseño: los grifos de diseño pueden suponerte una gran ayuda a la hora de intentar adecentar el baño. No son excesivamente caros, y por poco dinero conseguirás con unas nuevas toallas que todo parezca muy diferente a lo que era.
  4. Pintura también en el techo:  una mano de pintura siempre viene bien a la hora de presumir de piso, pero a veces se nos olvida el techo. Y esa sensación de que esté tan sucio comparado con el resto, no es una buena señal para que el inquilino se quede.
  5. Fregadero de la cocina: es uno de los detalles en los que parece que no nos fijamos, pero que llama la atención en la cocina. Cambiarlo cuesta menos de 50 euros, y podrías conseguir, con algún detalle más como por ejemplo los pomos de los estantes, que tu cocina deje de ser la misma.

Imagen: Bartosz Mikołajczyk

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