Mudándonos a la nueva casa, he aquí algunos consejos

El momento ha ññegado, por fin tendremos casa propia; sin embargo hay una serie de cosas a considerar antes de habitar comodamente nuestro hogar. El mudarse primero y adaptarse después no es un proceso sencillo, he aquí algunos sencillos consejos.

Juan y Maria, una familia de clase media por fin lograban concretar el sueño de toda su vida:  adquirir su casa propia, atrás quedaron las idas y venidas en pisos de alquiler, la poca estabilidad, los cambios constantes de usos y costumbres, la incomodidad de trasladarse de un lugar a otro; acababan de dar un gran paso y tal como el hombre paso del errantismo a convertirse en sedentario y asentarse en una tierra, ellos por fin podían vivir como se debe, en un solo lugar y en un techo que les pertenece.

Muchos de nosotros, que no tenemos casa propia, quizá quisiéramos ser como Juan y Maria; sin embargo no crean que la cosa es fácil, un largo camino hay que recorrer, que empieza con la decisión de comprar un piso y pasa por lo difícil que es ahorrar con lo que esta la economía y luego buscar el lugar adecuado para vivir que se adapte a nuestras necesidades.

Ahora lo que les quiero trasmitir es que el problema no termina ahí, contar con la vivienda es el primer paso, lo segundo es adaptarnos nosotros y ayudar a nuestros hijos a que se sientan cómodos con esta nueva vida.

Un traslado puede ser una experiencia complicada y delicada para una familia, sobre todo cuando se tiene niños, implica muchos cambios, algunos sencillos y otros realmente complicados, inclusive va hasta el terreno de lo psicológico. Las mudanzas siempre afectan, molestan un poco, incomodan a algunos, nos dan trabajo extra, necesitamos tiempo, invertimos dinero y por sobre todas las cosas fastidiamos la vida de nuestros hijos.

A los niños les cuesta más que a un adulto adaptarse a un nuevo ambiente, para ellos no sólo es la aceptación en el nuevo “barrio”, sino también sentirse incluidos en el ambiente escolar, o si son mayores, en el instituto o universidad. Por ello les aconsejo que un primer paso antes de mudarse a la nueva casa es posicionar en las mentes de nuestros hijos el ¿porqué?, ellos tendrán la pregunta latente en todo momento, porque mudarnos, porque a esa casa, porque a ese barrio, etc…la verdad es lo mejor, explicarles claramente la verdadera razón y las mejoras que esto conllevará en su estilo de vida.

Viviendas nuevas de Emvisesa Sevilla – Imagen obtenida de Wikimedia, autor: Feliciano (Frobles).

Una manera de salir del embrollo anterior es decir por ejemplo, “nos mudamos porque por fin tendremos nuestra propia casa, ya no tendremos que mudarnos nunca más y podrás llevar una vida mejor y tener amigos por el tiempo que quieras”. También podemos agregar las “ganancias” que se obtienen al tener una casa más grande, propia y si se puede nueva, una de ellas es mencionar el detalle de “tendrás tu cuarto propio” o “la casa tiene un lindo patio para jugar”.

El dialogo familiar es también importante, si la familia es más o menos numerosa, digamos unos cinco miembros, hay que promover una “mesa de diálogo”, intercambiando opiniones acerca de lo bueno y lo malo de la casa nueva. Como jefes de familia tomen note de las cosas que se consideran malas, para así buscar la mejor solución a ellas, una vez que estén habitando la nueva casa.

Hay que ir ambientando a nuestros hijos hacia esta nueva vida y por su puesto ambientarnos también nosotros. Es bueno darse una vueltecita por el lugar en donde está nuestra nueva vivienda, visualizar las rutas hacia los lugares importantes, visitar el centro comercial, la tienda de la esquina, los lugares de recreo para niños, el cine, ver que nos acomoda y que no. Los lugares para niños fotografíenlos con la digital, de esta forma podrán enseñarles a sus hijos cuando regresen, los beneficios de la nueva zona en donde vivirán.

Una típica viviendas unifamiliar – Imagen obtenida de Wikimedia, autor: JDVillalobos.

Antes de comenzar con el proceso real de mudanza, recuerde que este toma algún tiempo y requiere cierta planificación. Es bueno y sano hacer un cronograma de ejecución del proceso, así como establecer un presupuesto y los contactos necesarios con la agencia de mudanzas para llevarlo a cabo. Se debe presupuestar desde la cinta para embalaje, pasando por las cajas, plumones, bolsas, y demás.

Otro asunto aparte es el proceso de empaque, el trabajo debe ser conjunto, es bueno que los más chicos participen de este proceso, tome en cuenta las cosas “favoritas” de sus hijos, embálelas aparte y considere que estas cosas son lo primero que debe ser desempacado en sus nuevas habitaciones.  Lo favorito de nuestros hijos debe formar parte de la decoración en sus dormitorios; si es posible recrear algunos ambientes familiares de la vieja casa o lugares que hayan sido preferidos, la idea es hacer sentir a los niños “como en casa”.

Al momento de empacar las cosas consideren efectuar un inventario de lo que empacan en cada caja. Dicho inventario deberá estar pegado a cada embalaje con una copia que se quedarán Uds., indicando tanto en la caja como en la hoja copia, el número de caja que corresponde.

Por último no olvidarse que una nueva casa es motivo de celebración, aunque les cause gracia, hagan una fiesta, celebren con la familia y si es posible inviten a los nuevos vecinos, tal vez ellos también tengan hijos. Este primer encuentro es una manera de interactuar con el nuevo vecindario e integrarse a la vida social de este que será su nuevo mundo.

Recuerde siempre que en un proceso de mudanza lo más importante no son las cosas, ni la nueva casa, son sus hijos el tema central, a ellos deberá dedicar más tiempo y estar atentos a las dudas, preguntas o inquietudes que puedan tener respecto al proceso de adaptarse a esta nueva vida.

Créditos de Imagen:

Imagen 1: Imagen obtenida de Wikimedia, autor: FelipesIp81.

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