Cómo cuidar tu jardín

Llega la primavera y con ella la explosión de vida, sobre todo en plantas y jardines. Si quieres que esa vida se mantenga y dure, tienes que aplicarles un tratamiento preventivo para evitar que les afecten las plagas de temporada.

El sitio de mi recreo

“Del patio de mi casa es particular” a “El sitio de mi recreo”, hay una distancia que toca trabajar en primavera. Todo el mundo quiere tener un bonito patio, jardín particular o balcón florido, para poder disfrutar de estos espacios cuando las temperaturas suben y llegua el buen tiempo, pero pocos saben que eso se consigue cuando las plantas se cuidan en primavera.

Es algo que cuesta asimilar, pues todavía las ves sin flores, sin bichos, sin manchas y es fácil pensar que no necesitan ningún tipo de atención. Pero nada más equivocado, es el momento de enriquecerlas con abono de floración y de hacer algunos tratamientos preventivos que las plantas agradecerán más adelante. Si quieres saber exactamente cuáles son los cuidados que deben recibir las plantas, sigue leyendo este artículo.

Plagas y enfermedades latentes

En primavera las plagas también renacen con ganas, se ceban con los brotes tiernos y suponen un quebradero de cabeza, de ahí, que sean necesarios tratamientos preventivos, para no tener que curar posteriormente. Las condiciones de humedad y el aumento prolongado de altas temperaturas, provocan su aparición y las hacen más fuertes.

Las plagas más habituales que pueden afectar a las plantas de tu patio o balcón son:

  • Los pulgones: existen plagas de insectos chupadores. Una de las más comunes cuando empieza el calor, es la de los pulgones. Pequeños insectos verdes, negros o amarillos. Se localizan en los capullos de las flores y el reverso de las hojas nuevas, absorbiendo la savia de las plantas. Sueltan una melaza pringosa, se reproducen rápidamente y si no se eliminan con celeridad, evitan la floración de la planta y frenan su crecimiento hasta que mueren. La aparición de hormigas suele ser una clara señal de su presencia porque los pulgones son cultivados y protegidos por ellas.
  • La cochinilla: esta es otra de las plagas habituales. Son parásitos en forma de pequeñas conchas algodonosas que van poblando los tallos y las hojas pudiendo llegar a matar la planta si se extienden mucho.
  • La mosca blanca: este tipo de mosca es muy parecida al pulgón pero mucho más pequeña, blanca y con alas. Requiere, también, altas temperaturas y humedad. Se asienta y pone los huevos en el envés de las hojas, donde pica y se alimenta de la savia, con lo que la hoja se deforma y le sirve para esconderse.
  • Los masticadores: otro tipo de insectos que provoca plagas son los masticadores. Estos se comen los tejidos de las plantas: hojas, flores, yemas y brotes. De este tipo es la avispa serradora, que ataca las hojas de plantas abonadas en exceso y en ambientes secos, dejando mordeduras simétricas.
  • La mariposa del geranio: dentro de la misma categoría hay que colocar a la mariposa del geranio, ella no es la que se come la planta, sino los gusanos que nacen de sus huevos al introducirse en los tallos que llegan a horadar por completo hasta que vuelven a salir a la superficie, más gorditos.

También hay que prestar especial atención a los moluscos que actúan por el suelo y la tierra. Los caracoles y las babosas se centran en los brotes más tiernos y van dejando un rastro mucoso y tóxico para las plantas. Ojo, porque los hay muy pequeños pero dañinos.

Los hongos

Los hongos aunque no son bichos también hay que combatirlos. El oidio es un hongo que se posa en la hoja y acaba matándola, debilitando completamente la planta. Suele prosperar cuando las temperaturas son altas y el clima seco. Las hojas presentan unas manchas blancas con un pequeño fieltro. Ataca especialmente a los rosales, pensamientos, dalias…

La roya es otra enfermedad causada por hongos que surge por exceso de agua o humedad y calor, en la zona aérea de las plantas: hojas, tallos, frutos y flores. En la parte del haz (la cara de la hoja que mira al cielo) aparecen puntitos amarillos acompañados de una decoloración general de la hoja y en el envés (la cara que mira al suelo) destacan unos puntitos marrones, rojizos o anaranjados con relieve.

La clorosis férrica no es propiamente un hongo, pero es otro de los problemas con los que nos podemos encontrar a la hora de cultivar plantas que necesitan tierra ácida para absorber el hierro presente en ella. Es el caso de los rododendros, las azaleas, las camelias o las hortensias. Si se presenta la enfermedad hay que procurar acidificar la tierra y añadir componentes y abono ricos en hierro para combatirla.

Mejor prevenir que curar

En el ámbito doméstico es relativamente fácil llevar el control de cómo van evolucionando las plantas y tratarlas de manera conveniente, con productos que puedes encontrar en cualquier vivero o tienda de plantas, donde además te sabrán orientar.

En general, tanto para las plagas de insectos como para las enfermedades provocadas por hongos, lo mejor es aplicar un insecticida polivalente, sistémico, o un fungicida de amplio espectro en el caso de hongos; pero también existen específicos para a cada tipo de afección. Te los puedes encontrar ya preparados, incorporados a un pulverizador o en botecitos con el dosificador incluido (a la larga resultan más económicos), para que tú mismo añadas en el agua de tu fumigador doméstico la cantidad indicada.

Eso sí, después de terminar la aplicación del producto, limpia bien el envase enjuagándolo con agua limpia y volviendo a pulverizar un poco sobre el fregadero, para que la boca no se obstruya y quede inservible para la siguiente ocasión. Si ya se te ha atascado, prueba a tenerla un rato en agua, puede que así se solucione el problema y vuelva a funcionar.

Cómo combatir algunas plagas

Una precisión, por si te toca combatir la mariposa del geranio, que ya sabes que en realidad lo perjudicial es el gusano que nace de sus huevos. Fíjate en que el insecticida que compres tenga el dibujo, no de una mariposa, sino de una oruga; y, lo más importante, fumiga bien las flores y los capullos, pues es donde las mariposas ponen sus huevos. Mejor cada quince días, pero al menos una vez al mes.

Para combatir la avispa serradora, además del insecticida específico, tendrás que tratar también el suelo al rededor de la planta. La plaga de mosca blanca suele responder bien a los insecticidas y aerosoles normales contra moscas. Las de caracol y babosas se eliminan echando grano adecuado en la propia tierra.

Una opción relativamente ecológica para acabar con algunas plagas es fumigar con una solución jabonosa compuesta por dos cucharadas de escamas de jabón y dos de alcohol en un litro de agua. También se puede aplicar una solución de limón y detergente o agua con lavavajillas Fairy (dicen que funciona con el de esta marca en concreto).

En cualquier caso, te recuerdo la conveniencia del tratamiento preventivo, no esperes a que se produzca el desastre, aunque tus plantas parezcan gozar de perfecta salud, hazles un tratamiento preventivo en primavera. Así conseguirás tener un patio muy particular, aunque se moje como el de los demás, y hacer de él, el sitio de tu recreo.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...