¿Es buena idea recurrir al césped artificial?

El césped artificial no solo sirve para los campos de deporte o las zonas residenciales y comerciales, puede ser empleado también para uso doméstico. Presta atención a sus posibilidades y aprende a diferenciar su calidad y a realizar su instalación.

¿Es buena idea recurrir al césped artificial?

El jardín es un elemento que se observa muy a menudo cuando se pasea por la calle. A mí siempre me llamó mucho la atención lo bien cuidado que estaba el jardín exterior que bordeaba una de las entidades financieras de mi ciudad, hasta que un día pude acceder a su interior paseando con mi perra, apodada Sherlock Holmes, y descubrí que se trataba de césped artificial.

Me quedé asombrado por lo natural que parecía. A mí me dio el pego, porque lo regaban todos los días (es una de las formas de mantenerlo limpio), pero a mi perra no, porque ella es experta en probar todo tipo de césped y aquel le supo a plástico; eso sí, allí dejó su huella canina, afortunadamente esa que no hace falta recoger con bolsita.

Para qué sirve el césped artificial

Además de para dar el pego a incautos entre quienes me incluyo, el césped artificial sirve para decorar espacios, pero no solo, pues puede ser utilizado también para proteger tu cuerpo de posibles daños en algunas zonas como, por ejemplo, en el entorno de pequeñas piscinas caseras asentadas sobre baldosas, cemento o tierra en la que no es posible plantar césped natural.

El césped artificial es en realidad una superficie formada por la suma de fibras sintéticas que imitan el césped natural. Nada tienen que ver los tipos de césped de primera generación de la década de 1960 (simples fibras cortas sin relleno), con los de mayor calidad disponibles ahora en el mercado, con rellenos que son mezclas de arena y caucho reciclado.

Generalmente se utiliza en estadios de deporte, en donde normalmente se juega con césped natural, pero que por las características de sus recintos, cúpulas y estadios cubiertos parcialmente, se hace difícil obtener y mantener en buenas condiciones el césped natural por falta de luz solar. (No confundir el césped artificial con los “parches” de césped natural).

Pero en la actualidad se está empleando también en zonas residenciales y comerciales. La razón principal de este fenómeno es el fácil mantenimiento del mismo, ya que se puede someter a un uso intensivo, como en el caso de los deportes y no requiere ni riegos ni recortes.

Pero el césped artificial tiene asimismo su lado negativo: la vida limitada, la limpieza periódica, el uso de petróleo y los productos químicos tóxicos de relleno, con lo que las preocupaciones y precauciones por la salud y la seguridad aumentan.

Uso doméstico del césped natural

Bueno, como yo no tengo ni un estadio, ni un centro comercial, ni una urbanización a mi cargo, ni me planteo eso del césped artificial. No vayas tan rápido, pues este tipo de productos pueden ser muy adecuados también para un uso doméstico.

¿Te imaginas el cuarto de los peques, en los que en lugar de moqueta “plantas” una superficie de césped artificial? Seguro que disfrutarán mucho de este nuevo espacio de ocio y te lo agradecen, sobre todo si les dejas meter los saltamontes y demás bichitos que suelen coleccionar, pero eso ni se te ocurra consentírselo.

¿Y qué me dices de ese balcón o esa terracita que tienes en casa que necesita una reforma? En lugar de cambiar las baldosas que ya tienes desgastadas por el agua, el hielo o el calor, prueba a superponer una plancha de césped artificial y encima de ella colocas la mesa, las sillas y las macetas. Has conseguido un pequeño jardín lleno de colorido en muy poco tiempo y con un pequeño y sencillo cambio.

Si tienes la suerte de vivir en un adosado o en una casa unifamiliar que tiene parcela y no consigues tener un césped natural en condiciones, por falta de tiempo, dinero u otro tipo de condicionantes, antes de optar por el frío y duro enlosado, puedes probar con el césped artificial, al menos en algunas zonas determinadas del terreno.

Y olvídate, de ahora en adelante, de los hongos, las malas plantas, las calvas, el resembrado… pero puedes seguir regando, que siempre hace ilusión, sobre todo cuando sabes que luego no tendrás que cortarlo, porque lo que es crecer, no va a crecer nada.

La misma decisión es aplicable para el patio de cemento de la casa del pueblo a la que vas con muy poca frecuencia. ¿Qué te impide tener en él un trocito de jardín artificial, que apenas va a necesitar mantenimiento y que, aunque tardes mucho en regresar, te estará esperando en las mismas condiciones que cuando lo dejaste?

Cuál compro, dónde lo adquiero y cómo lo pongo

Tanto si lo colocas en el interior como si lo haces en el exterior, no pienses que el césped artificial es más sucio o costoso de mantener que el cemento, el gres o la tarima, entre otras cosas porque según donde vaya colocado tendrá características diferentes. No es lo mismo un césped artificial de exterior, que necesite resistir al frío, al calor, la lluvia, las heladas y demás, que uno de interior que sufrirá bastante menos.

Por eso, lo vas a encontrar con distintos grosores y soportes, pero en cualquier caso asegúrate de que tenga algunas cualidades que te indicarán la calidad del producto que estás adquiriendo.

Procura que sea lo más parecido posible al césped natural, por lo tanto debe ser suave al tacto, agradable, que no pinche ni raspe para que no te hagas daño cuando camines por él. Con un color mate o satinado, que no sea excesivamente llamativo, que no brille, que tenga un aspecto natural. Que posea memoria, es decir que una vez pisado recupere su posición inicial y la huella desaparezca. Y que no meta ruido cuando pasas sobre él, ese chirrido que suena, como cuando llevas unos zapatos que parece que no están engrasados. Todo eso es, junto con su consistencia, lo que marca su precio final. El césped artificial puedes comprarlo en viveros de plantas grandes y en cualquier gran superficie de bricolaje, con seguridad en todas las más conocidas.

Allí verás y tocarás (Internet todavía no es bueno para esto) una buena variedad de tipos de césped artificial, con tonos, alturas y materiales diferentes; desde los más sencillos y baratos (mejor que prescindas de ellos si van a ir sobre el suelo) hasta los de mayor calidad. Los podrás encontrar desde los 3 euros el metro cuadrado hasta los 139 euros, metro cuadrado, en la calidad superior.

En cuanto a la instalación del mismo, es parecida a la de la moqueta. Primero te toca medir y luego a tirar de cuchilla y adhesivos o fijadores tipo clavijas galvanizadas, dependiendo de si va sobre superficie rígida o sobre tierra, procurando siempre, que no queden irregularidades debajo o las menos posibles para que el resultado final quede lo mejor posible.

Por supuesto, si te falta tiempo, maña o paciencia, no dudes en pedir presupuesto y recurrir a la instalación por parte de un profesional, sobre todo si va montado sobre tierra que necesita bastante preparación previa y más de una persona para poder hacerlo, especialmente si el espacio a cubrir es un poco extenso.

Por si te animas con su instalación, te dejo el siguiente video tutorial que explica como realizar el proceso, aunque, al igual que con el césped artificial, hay muchos, para todos los gustos:

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