Monta tu jardín zen

Montar un jardín Zen en nuestras casas no es difícil. Ya sea en tamaño real o miniatura, lo importante es respetar algunas pautas. El jardín Zen repele las malas energías y aporta serenidad.

Hace más de trece siglos los japoneses creaban los jardines Zen, espacios de meditación y contemplación combinados con la naturaleza, basados en una filosofía budista que propone estos sitios para relajarse e inspirar  vitalidad y tranquilidad. Un poco como os comentábamos hace unos días al hablar de la decoración de espacios con estilo Zen.

Monta tu jardín zen

Los jardines Zen no están hechos para pasear, sino que más bien para ser observados, con sus colores, texturas, y sensaciones, y entrar en estado meditativo.

Lo importante de estos espacios no son ni el tamaño ni la ubicación. Los mismos pueden estar hechos dentro o fuera de la casa, en las dimensiones que queramos convenientes. Lo importante es que el lugar represente tres aspectos fundamentales: la simplicidad, la fluidez y el espacio.

Para lograr que nuestro jardín Zen represente esos tres aspectos fundamentales necesitaremos que el mismo cuente con una serie de elementos, entre ellos nos encontramos con la madera, clavos, tornillos, pegamento, recipiente grande, herramientas, materia para protección de hierbas dañinas, arena, piedras, grava, rocas, e iluminación.

Con estos materiales y herramientas disponibles, entonces el primer paso para hacer un jardín Zen será el de localizar un espacio que sea apropiado para la contemplación. Podemos realizarlo dentro de un recipiente de madera, o cualquier otro material, con al menos 10cm de profundidad para colocar la arena.

Una vez que le coloquemos la arena, la cual deberá ser fina y liviana, lo siguiente será comenzar a hacer el diseño, el cual tendrá que tener líneas simples y limpias, utilizando elementos decorativos como piedras, grava y rocas. De todos modos, sin dudas las características fundamentales de un jardín Zen están representadas por la arena, el agua y la piedra.

Como dijimos, la armonía es uno de los aspectos fundamentales de esta clase de espacio, es por eso que al momento de realizar nuestro diseño tendremos que hacer todo lo posible para que esta esté representada. Además debemos tener en cuenta que la belleza del jardín debe estar representada en su totalidad, y no en un solo elemento.

Y hablando de elementos, las piedras son uno de los más destacados, incluso guardan su propia simbología, ya que los mismos representan  los avatares vitales, los obstáculos y las oportunidades.

En fin, el jardín Zen en nuestras casas se puede realizar en tamaño real o miniatura, lo importante es que cumpla con su objetivo, que según la tradición Zen es la de repeler las malas energías y aportar serenidad.

Foto: Jardin Zen en Fotopedia

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