Los buenos jardines del Norte

El clima atlántico favorece el desarrollo de una flora magnífica que, bien seleccionada, puede dar lugar a jardines románticamente bellos.

El clima atlántico favorece el desarrollo de una flora magnífica que, bien seleccionada, puede dar lugar a jardines románticamente bellos.

Todos los jardines son bonitos: con sus colores, sus decenas de plantas, sus enredaderas, sus banquitos de piedra, su alfombra verde elaborada a base de césped, sus arbustos altos flanqueando el camino, sus maceteros con rosales… jardines que lucen de forma espectacular ofreciendo a la vista un auténtico paraíso natural de colores explosivos.  Pero claro, un jardín bonito requiere sus cuidados. Difícilmente conseguiremos mantener nuestro jardín con una preciosidad extema, sino le dedicamos un mínimo tiempo a las labores de jardinería. Ahora bien, si vives en el norte y sabes seleccionar bien tus plantas, puedes ahorrarte mucha faena. Y puedes ganar mucha belleza a cambio. Los mejores jardines son los buenos jardines del norte.

Y tiene su explicación. La humedad y las temperaturas de las ciudades situadas en las zonas superiores del mapa conforman un ambiente idóneo para el desarrollo y el crecimiento de la flora. Así es como nace el jardín atlántico, ese jardín típico de la cornisa cantábrica y Galicia que se adapta perfectamente al clima oceánico. Es un tipo de jardín de carácter totalmente romántico, donde predomina el verde del follaje, salpicado por multitud de especies ornamentales con flor. Toda una pradera de césped que crece de forma natural sin apenas riesgo y un conjunto de plantas que se cultivan sin necesidad de grandes cuidados. Hortensias, camelias, magnolias, laurel… con presencia aquí y allí, ofreciendo vida a cada rincón del jardín, como pequeños focos de luz en la oscuridad. Así es el jardín atlántico. Un jardín privilegiado donde también crecen árboles adaptados a la abundancia de lluvias como los abedules, los fresnos, las hayas, los robles, y cuando no las palmeras. Luego para rematar vemos que los árboles y los muros laterales han sido invadidos por trepadoras como la buganvilla, convirtiendo el jardín en un auténtico Patrimonio de la Humanidad.

Los jardines del norte son excepcionalmente bellos. Únicamente hay que tener cuidado con esos fuerte vientos que predominan en la zona, así como la salinidad del suelo que origina la brisa marina. Para sortear estos contratiempos, siempre podemos optar por especies vegetales que sean “inmunes” a las inclemencias del tiempo, desde setos hasta pantallas de cipreses o acacias, vallas cubiertas de trepadoras, etc. Si lo que nos preocupa es la sal que puede acabar quemando las plantas, entonces no tendremos más que regarlas bien a base de manguera para barrer la sal.

Cuando ya tengamos las mejores plantas seleccionadas para nuestro jardín atlántico, solo nos quedará acabar de decorarlo añadiendo piedras, algún sendero, algún cercado de madera, un parasol, algo de mobiliario y unas pérgolas de madera. Sumado todo junto en un mismo espacio puede dar como resultado una pequeña réplica del paraíso del Edén.

Fuente y foto: guiaverde.com

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