Abducidos por una silla: Object-O

Este diseño de Seung Yong Song incorpora una gran esfera de papel en la parte superior de una silla convencional, para ofrecernos la oportunidad de esconder la cabeza en su interior y evadirnos de la realidad.

sillas

Seguimos con esta alocada misión de recopilar los inventos más originales del mundo y hoy le toca una medalla de distinción al diseñador Seung Yong Song, aunque a pesar de su ingenio, pocos le encontrarán gracia y utilidad, porque como ya sabemos la imaginación a veces nos lleva a caminos sin salida. Sin salida como esta esfera que os presento aquí: un espacio privado que Yong Song ha querido regalarnos insertándola en el diseño tradicional de una silla. Se trata pues de un asiento convencional -con un respaldo, eso sí, alargado y un tanto especial- en el que se ha incorporado en la parte superior una extravagante “bola” de papel de seda, pensada para nuestra evasión del mundo.

Así, esta gran esfera blanca, elegante donde las haya, nos recuerda un poco a esas sillas de peluquería con secadoras de pie. En la misma línea, el afortunado -si es que no eres claustrofóbico- que se siente en esta silla, puede introducir la parte superior del cuerpo -especialmente la cabeza- en el interior de esta gran bola y esconderse de los problemas durante horas. En el interior de la esfera podemos activar una agradable luz artificial para no sentirnos demasiado oprimidos ahí dentro. También cabe añadir que la silla cuenta con un mecanismo de apertura y cierre de la bola, de manera que tanto cuando queramos sentarnos como cuando nos agobiemos de estar encerrados, podamos escapar de esta cápsula fácilmente: con una simple cuerda, la bola se pliega hacia arriba como un estor. Esto nos permite disfrutar de varias posiciones diferentes: encerrarnos completamente hasta el torso como si nos abdujera; introducir solo un poco la cabeza, o sencillamente dejar la esfera por encima de nosotros, a modo decorativo.

A mí personalmente eso de esconderme y encerrar la cabeza no me parece muy agradable ni tampoco excesivamente útil, ni siquiera para echar una cabezadita. Como silla original tiene algo de cabida, pero más allá de esto el diseño pierde todo el encanto. Hay muchas formas de ganar un espacio privado sin renunciar a la libertad de movimiento y sin llegar a rozar esta sensación de claustrofobia, porque pese al material tan vistoso y agradable con el que está hecha la esfera, pocos se quedarían unas horitas con la cabeza abducida. Aunque hay gustos para todos, y si alguien lo ha llegado a diseñar, es más que seguro que a alguien le resultará el diseño más original del planeta. ¿Algunos de mis lectores, tal vez?

Fuente: Seungyongsong.com
Foto: www.seungyongsong.com

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