Archipiélago: una mesa transgresora

Una creación extravagante elaborada por Eagle Wolf. La mesa de cristal es atravesada por una gran roca puntiaguda que actúa de soporte.

Una mesa innovadora que combina la dureza de la roca y la fragilidad del cristal.

La fragilidad de un elemento puede ser un punto flaco en su contra, pero al mismo tiempo lo convierte en un objeto de belleza indescriptible. O al menos ese es el caso del sorprendente diseño salido de las manos de Eagle Wolf, donde lo convencional no tiene lugar. La composición, la disposición de sus elementos y la increíble simbiosis entre dos materiales tan admirables como son la piedra y el cristal hacen de esta obra de arte un elemento decorativo digno de colocar en cualquier ambiente minimalista. Un ambiente, eso sí, donde reine la misma armonía que respira su composición porque da vértigo que se rompa con tan solo mirarlo.

Y es que la simple combinación de la piedra y el cristal ya parece contradictoria y espeluznante, pero ese es el reto conseguido por estos diseñadores narrativos que se pasan la vida experimentando y descubriendo. Esta creación de la que os hablo lleva por nombre Archipiélago II. Si tuviera que ofrecer una descripción de la misma bastaría decir que se trata de una mesa construida mediante un cristal rectangular que actúa de superficie y una increíble roca puntiaguda y pulida que hace de soporte. Hasta aquí todo normal sino fuera porque la roca atraviesa el cristal y su cima asoma por la parte superior, manteniendo intacto el cristal como por arte de magia.

El efecto final es sencillamente explosivo e impresionante. La piedra tallada emerge de la superficie de cristal como si se trata de un enorme peñón asomando en mitad de un mar calmo. El cristal, gracias a su transparencia, deja ver a través de su cuerpo el reflejo de la roca, como un lejano reflejo del agua. Todo un paisaje natural digno de ver. Dos elementos yuxtapuestos que crean sorpresa y belleza, convirtiendo a esta mesa de adorno en un objeto hipnótico. La dureza de la roca contra la fragilidad del cristal, en esta posición armoniosa, nos dan una bonita lección esta vez: despedirnos de los prejuicios de la simplicidad y enseñarnos la asombrosa libertad del lenguaje de diseño.

Y mientras seguimos admirando en silencio ese equilibrio inestable con el que se sostiene nuestra mesa de cristal, atravesada como si realmente fuese solo agua, únicamente queda por añadir que podemos encontrar otros diseños igual de bellos e impactantes en la web de Eagle Wolf Orca, donde nos recibirán con los brazos abiertos la extravagancia y lo transgresor.

Fuente y foto: Eagle Wolf Orca

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