Consejos para triunfar en la venta de un mueble de segunda mano

Si tienes algún mueble viejo o al que no le sacas partido desde hace tiempo y decides venderlo, aquí puedes encontrar consejos útiles para conseguir venderlo rápidamente.

Muebles segunda mano

Tenemos que admitir que los hogares están llenos de trastos, porque aunque cuando los amueblamos inicialmente lo hacemos con toda la delicadeza que requiere la primera vez, conforme pasan los años, van apareciendo más muebles, más cuadros y más objetos decorativos de los que nunca llegamos a concebir al principio. Y en esos años se produce una transformación en la decoración del hogar, puede que en parte arrastrados por las nuevas tendencias, y nos deja con un montón de muebles ocupando sitio en casa que no sabemos dónde almacenar porque, sencillamente, han dejado de sernos útiles. Y entonces decidimos venderlos.

Vender un mueble de segunda mano es todo un reto porque no todo el mundo está dispuesto a comprar objetos usados y quien está dispuesto hacerlo exige siempre unas condiciones, por otro lado bastante razonables. Así que desde aquí os voy a ofrecer algunos consejos muy básicos para que triunféis en la venta de vuestros muebles de la forma más rápida posible. La mayoría de estos consejos son los que figuran en todas esas páginas de compra-venta y que nos recomiendan mientras rellenamos nuestros datos. Yo los recopilo y actúo a modo de recordatorio.

En primer lugar la descripción. No vale eso de poner “mesa“, “silla”, “cama” y dejarlo todo en manos de la imaginación del comprador o esperar a que sea él mismo quien se decida a llamar o a contactar con vosotros para informarse con detalle. Puede que algunos lo hagan, pero otros se irán del anuncio en busca de otros más fiables porque lo de ocultar información puede ser una mala señal para el que está al otro lado. Así que os recomiendo describir lo más preciso posible aquello que estáis dispuestos a vender, destacando aquellos aspectos más importantes como el tipo concreto de objeto, el color, el material con el que está hecho, las características del mueble, su funcionalidad, sus años de uso, etc.

En segundo lugar, y esto es más que obvio: la fotografía. De nada serviría colocar una extensa descripción de nuestro objeto de venta si no adjuntamos una fotografía que apoye esa descripción, porque las palabras se las lleva el viento y ya se sabe además que una imagen vale más que todas ellas. Suprimir una fotografía es una señal alarmante para cualquier comprador que interpretará este gesto como una forma de ocultar el mal estado en que se conserva lo que se está vendiendo. Tened en cuenta que, sea cual sea el estado de nuestro mueble, es tal y como lo tenemos que vender y tarde o temprano saldrá a la luz. Mejor no llevar adelante negociaciones a ciegas que nos hagan perder el tiempo hasta el final.

Muebles de segunda mano

Vamos ahora con el tema de las medidas. Es uno de esos detalles que deben estar presente entre las informaciones que ofrezcamos en la descripción. Que no se nos olvide ponerlo. Normalmente esta información no es apreciable a simple vista como decir que es marrón o está hecho de madera de nogal, y por ahorrarnos las molestias, lo obviamos. Pero es necesario tomar un metro y coger las medidas. De nada le sirve a un comprador saber que tiene delante la mesa más bonita y nueva del mundo si no sabe si le va a caber en su salón. Piénsalo.

Continuamos con el precio. Lo más obvio de todo y a veces lo que más se oculta por miedo al rechazo. Seamos lógicos: si el precio que fijamos asusta a un comprador al ver el anuncio, seguirá asustándole aunque no lo pongamos y se lo digamos por teléfono. Las cosas tiene que ser claras y transparentes desde el principio. A este respecto cabe ser coherente con todo lo que hayamos puesto anteriormente y fijar un precio razonable, tanto para el comprador como para el vendedor. Por mucho aprecio que le tengas al mueble y todas las ganas que tengas de recuperar la inversión que hiciste en él, no olvides que sigue siendo un mueble de segunda mano.

Por último, a modo de consejo, os recomiendo facilitar las cosas a los futuros compradores en la medida de lo posible. Me refiero a la hora de contactar con vosotros. Acotar mucho el horario de llamadas, u ofrecer una única vía de comunicación puede entorpecer una negociación de éxito y echarla para atrás. Siempre es bueno dejar el e-mail y el teléfono, por si alguien quiere ahorrarse las molestias de hablar con desconocidos y prefiere hacerlo con mayor privacidad a través del correo. Al fin y al cabo, uno nunca sabe quién será el receptor de nuestro anuncio y el que acabará comprándonos.

Llegados hasta aquí, solo me falta añadir que a la hora de redactar todo el anuncio siguiendo las pautas citadas aquí, os pongáis en la piel del comprador. Así será todo mucho más fácil.

Fotos: Pinterest y momentcaptured1

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