Eames Lounge: distingue una copia de un original

La silla Eames Lounge de Herman Miller ha sufrido todo tipo de variaciones, copias e inspiraciones en otros productos del mercado por el gran acierto de su diseño

silla

En no pocas ocasiones, la belleza, la originalidad o la innovación de un diseño hacen que alcance un gran éxito ante el público llegando a convertirse en un objeto de coleccionismo. Este es el caso de la conocida y popular silla Eames Lounge de Herman Miller, un diseño de gran calidad cuya fabricación se inició en el año 1956 y, desde entonces, se ha convertido en todo un referentes de modernidad y estilo.

Debido a la enorme popularidad que el diseño de Miller alcanzó desde sus inicios, han sido muy numerosas las reproducciones, copias, así como la creación de sillas muy similares bajo la afirmación basado en. Se trata, en ocasiones, de copias baratas que aprovechan la línea formal y el diseño inicial para configurar un objeto que poco tiene que ver con el original. Sin embargo, en otros muchos casos las copias son realmente similares y se hace difícil su distinción de la verdadera Eames Lounge sin una comparativa física y real con ambos modelos, original y copia, presentes de forma simultánea.

Las reproducciones cumplen una función de democratización del producto ya que permite acercar el buen diseño a todos los hogares al ofrecer el estilo y la clase de las grandes creaciones a un precio mucho más asequible. Este hecho es una ventaja cuando se comercializan abiertamente como copias sin un engaño al consumidor que, ante el desconocimiento, pudiese pretender la adquisición de un producto original. Sin embargo, en muchas ocasiones, los usuarios creen comprar un producto de coleccionista y, aunque pagan por ello, reciben una pieza de escaso valor.

Para evitar este problema la mejor arma es la información completa y pormenorizada del producto que se desea comprar. Esta precaución es necesaria siempre que se va a hacer un desembolso considerable y se hace especialmente importante ante la compra de productos de diseño que han sido asiduamente reproducidos y copiados de diversas formas. Conocer a fondo el producto y tener unas nociones básicas de qué características no se encontrarán nunca en un original puede evitar muchos disgustos, así como innecesarios y excesivos gastos económicos.

Es importante señalar que, ante la duda, la mejor alternativa es recurrir a un profesional que avale la autenticidad de la pieza o, en cualquier caso, no comprar nunca un producto imposible de verificar como original a pesar de las afirmaciones del vendedor a ese respecto.

En caso de comprar la Eames Lounge de primera mano es muy fácil conocer la autenticidad del diseño. Bastará con adquirir el producto en una tienda de Herman Miller o asegurarse de que aparezca el nombre en la parte inferior de la carcasa.

El problema real aparece cuando se trata de un artículo vintage. En este caso, la primera evidencia a buscar será también la etiqueta en la carcasa inferior, sin embargo, es común que esta etiqueta no esté y sera necesario recurrir a otras pistas para determinar que se trata de una silla Eames Lounge original de Herman Miller.

El tipo de madera utilizado para la fabricación es fundamental en la determinación de un original. Hay que olvidarse de las maderas de pino o chapados baratos, una verdadera Eames Lounge estará fabricada con nogal, cerezo o, en los modelos más caros, palo de rosa y palisandro. Si la pieza a la venta no cuenta con estos tipos de maderas hay que desconfiar seriamente de su autenticidad.

Por su parte, los cojines deben estar rellenos de espuma de uretano y cubiertos con un cuero suave de calidad. Los apoyabrazos serán siempre curvados y se tapizan con dos piezas diferenciadas de cuero para la superficie y el contorno. Los modelos falsificados suelen presentar una sola pieza de cuero que cubre todo el apoyabrazos.

La otomana puede ser un elemento fundamental en la distinción de una copia ya que, además de las características señaladas en la base, es fundamental que la altura y el tamaño sean idénticos a los de la base del asiento en la silla. Los cojines de ambas son intercambiables en los modelos originales.

La base de la silla, de aluminio fundido, pintado en negro y con detalles pulidos, conformará una estrella de cinco puntas mientras que la otomana que la acompaña sólo deberá tener cuatro ramificaciones. En ambas piezas los amortiguadores de caucho natural con piezas de acero inoxidables como deslizadores siempre ajustables. También habrá que buscar aluminio fundido en los corsés que ajustan el respaldo evitando siempre las piezas de tubos de aluminio fabricados con medidas estándar.

El perfecto y liso acabado de las superficies es imprescindible en una pieza de Herman Miller. No deberá ser visible ningún tornillo o pieza de ajuste bajo ningún concepto. Igualmente, las sillas reclinables serán siempre copias, reproducciones o falsificaciones ya que el modelo original es siempre fijo.

Imagen: Herman Miller

Vía: JetSetRnv8r

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