El sofá que te arropa

La diseñadora polaca Aga Brzostek ha creado un magnífico sofá tapizado con tela extra que permite enrollarse con ella a falta de mantas.

Se trata de un maravilloso sillón tapizado con una tela mullida y calentita, con unos metros de más, que permite al que se sienta taparse con ella antes de iniciarse en un bonito sueño.

Es invierno. Estamos en el sofá acurrucados, con la cabeza inclinada hacia atrás y en frente dan una de esas películas taciturnas que no pueden luchar contra nuestra somnolencia después de comer. Poco a poco nos entregamos a los brazos de Morfeo y acabamos torrándonos en el sofá, con alguna que otra cabezada de lado. Pero a los cinco minutos nos despertamos con un escalofrío que nos acaba de dejar el cuerpo helado: tenemos frío. Nos frotamos los brazos y buscamos una manta bajo la que refugiarnos, y de pronto recordamos que hay una muy calentita en el armario de la habitación. Entonces, o maldecimos nuestra suerte y seguimos durmiendo, o nos levantamos a por ella y nos arriesgamos a que el sueño se esfume yendo y viniendo.

Ahora ha llegado la solución perfecta para este tipo de ocasiones en las que nos tumbamos en el sofá y al cabo de un rato nos acoge un escalofrío. Se trata de un sofá-manta, a la vista un sofá convencional, creado por la diseñadora polaca Aga Brzostek, pero con una peculiaridad, y es precisamente ese aspecto de jersey enorme que enfunda el sillón y que parece estar esperando a que nos sentemos para cobrar vida y abrazarnos con la extensión de su tela. Una tela acogedora y mullida con la que la diseñadora se ha permitido el lujo de tapizar el sofá en exceso, permitiendo a los comodones taparse con ella cuando así lo deseen. Además, si nos fijamos, el sofá cuenta con un detalle en el lateral: un bolsillo discreto para guardar revistas, libros o los mandos de la televisión.

Podremos disfrutar de una agradable manta calentita mientras vemos la televisión, mientras leemos un libro o simplemente mientras dormimos. No tendremos que estar preocupándonos por esa manta guardada en algún rincón de la casa, ni tampoco tener bultos innecesarios encima del sofá para estos momentos relax. Una idea sencilla que resuelve esta situación tan cotidiana en nuestras vidas. Luego nos quedará ese problema que nos traen también las alfombras: que en invierno son una maravilla, pero en verano pueden hacernos pasar buena calor. Para este caso, cabe decir que la funda del sofá es extraíble y ajustable, lo que nos permite cambiarla por otra más apropiada para el verano o, si nos hiciera falta, por alguna de aspecto diferente según la estética de nuestro salón.

Fuente y foto: Dezeen.com

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