La mesa casi flotante de Ingo Maurer

Un diseño que nos regala el impacto de una mesa antigravedad, pero a cambio nos resta ventajas como la mobilidad de las sillas.

Juzgando las ventajas e inconvenientes de este diseño aportado por Ingo Maurer, cada cual puede encontrarle su originalidad o sus carencias como punto fuerte.

Otro invento más que va desafiando la gravedad engañándonos la vista. Esta vez una mesa aparentemente flotante, sin patas, que parece suspendida en el aire por arte de magia. Luego, unos segundos más de observación son suficientes para cerciorarte de cómo es posible el milagro. La mesa se sostiene gracias a los cuatro reposabrazos de las sillas que la rodean. Este es el mueble que os presento hoy y que, según como se mire, puede brillar por su originalidad o por su fracaso. Se trata de un diseño presentado por Ingo Maurer para Established & Sons. La primera sensación que nos regala es la sorpresa: ¡una mesa que flota! Estéticamente consigue este efecto genial.

Pero si rascamos un poco más en esta aportación, nos planteamos lo siguiente: ¿es útil? Porque cuando observamos esta mesa flotante y vemos que se nos brinda la oportunidad por primera vez de renunciar a esas cuatro patas convencionales que no hacen sino estorbarnos a la hora de limpiar y a la hora de sentarnos, pensamos que nos hemos librado por fin de este inconveniente, pero no es verdad. Las cuatro patas siguen estando ahí, y lo peor de todo es que ahora son más grandes, porque ahora las patas de la mesa son las sillas. Cada una de ellas se convierte en un punto indispensable para su sujección. Y me empiezan a preocupar cosas. Me preocupan las dificultades que tendré a la hora de limpiar. Me preocupa no poder mover la silla a dónde yo quiera porque son sillas estáticas. Y, sobre todo, me preocupa pensar que el respaldo de cada una de ellas esté más atrás que la mesa y no pueda apoyarme bien porque el diseño viene de fábrica y las distancias son las que son.     

Así que de pronto el invento me resulta catastrófico. A veces la originalidad es mejor guardarla en la mente si para materializarla tenemos que renunciar a otras muchas cosas positivas. La idea de una mesa flotante es genial. Pero si tenemos en cuenta que para conseguirlo, tenemos que petrificar las sillas empieza a dejar de ser tan genial. Un diseño de este calibre tendría que dar respuesta a nuestra necesidad más primaria: comodidad a la hora de sentarse, más allá de toda estética. La belleza, la innovación y el ingenio nunca tendría que perder de vista a la funcionalidad de cada creación artística. Al menos esa es mi humilde opinión.

Fuente y foto: dornob.com

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