Las mesas de piedra acrílica de Joel Andersson

Joel Andersson presentó en la Feria de Milán su colección de mesas BUFF, una combinación perfecta y cálida de la piedra acrílica y la madera maciza.

mesas

Recorriendo los pasillos que compusieron la Feria de Milán el mes pasado, rescatamos uno de los diseños minimalistas más cálidos de la exposición, de manos de los artistas Joel Andersson y Söner. Su trabajo se aprecia en cada una de las mesas complementarias realizadas con la característica piedra acrílica HIMACS, la misma que podéis apreciar en la fotografía. El reto de estos diseñadores era crear una mesa sólida y así nació esta combinación tan particular entre madera maciza y piedra acrílica.

La colección completa se llama BUFF. Se trata de un conjunto de mesas variadas en cuanto a tamaño y formato, ya que encontramos desde meses de superficie redonda, rectangular o irregular, hasta mesas de baja altura y otras más elevadas. Pero todas ellas tienen un denominador común: la estructura. Así, el trabajo de Karl Andersson y Söner combina un tablero resistente pero muy finito realizado con piedra acrílica y un conjunto de patas (tres o cuatro dependiendo del tamaño de la mesa), que están hechas de madera y presentan una forma cónica al estilo escandinavo, lo que refuerza la calidez de ese diseño minimalista del que hablaba al principio. Las patas están hechas de diferentes materiales que pueden escogerse entre madera de abedul, nogal, fresno o roble.

Sin lugar a duda son mesas de diseño, ideales para ambientes modernistas aunque con ese tono desenfadado que permite introducirlas también en espacios más clásicos. Todas ellas funcionan genial como mesas auxiliares, incluso mesas de centro para espacios pequeños. La piedra acrílica de la superficie les dota de personalidad propia y ofrece líneas suaves incluso en los diseños más geométricos, buscando esquinas redondeadas o perfiles difuminados. Así mismo, cada modelo de mesa puede adquirirse en diferentes colores, a saber: blanco, blanco roto, marrón tostado, azul claro, color arena… Todos ellos responden a tonalidades suaves que armonizan con la calidez de los materiales y las formas redondeadas de las patas, con el fin de crear un diseño fino y esbelto. Esa ligereza del diseño final provoca que al observar las mesas pueda producirnos una pequeña sensación de movimiento, incentivado por las curvas y las redondeces.

Al final lo que cuenta es la idea, esa genialidad de combinar los materiales adecuados para conseguir una mesa perfecta. Pero la piedra acrílica HI-MACS es de lo más costoso del mercado, así que no es de extrañar que el precio de estas mesas supere los 800 euros. Una vez más, el diseño se paga caro.

FOTO: karl-andersson.se

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