Los ingenios de Michael Hilgers

Este diseñador alemán nos presenta proyectos llenos de innovación, como un mueble escritorio discreto a la vista, o una mesa colgante para el balcón.

Si estás pensando en adquirir un escritorio original o te apetece disfrutar del buen tiempo veraniego mientras trabajas, este diseñador alemán ha creado tus muebles ideales.

Michael Hilgers se formó como ebanista y estudió arquitectura en 2001 en la bonita ciudad de Berlín. Con esa formación y experiencia a sus espaldas, hoy son muchos los diseños que nos enamoran de este artista, cuyas obras han sido galardonadas como mejor premio a la innovación. Pero yo me voy a quedar con una de ellas, mi favorita. Y es que hasta ahora habíamos visto muchas mesas de escritorio amplias y lujosas, habíamos hablado de esos estudios maravillosos y de esas oficinas magníficas, pensadas exclusivamente para trabajar. Pero lo que nos aporta el nuevo diseño de Hilgers es sencillez, practicidad, elegancia, minimalismo, innovación. Y, sobre todo, discrección.

Se trata de un mueble discreto, en cuanto a color y en cuanto a tamaño. No brilla por ser el escritorio más grande del mundo, ni tampoco por ser el más bonito y llamativo, pero hay algo en su diseño que resulta acogedor y nos invita de alguna manera a utilizarlo en nuestro día a día. Pintado totalmente de blanco, es un mueble que encaja a la perfección en cualquier espacio tanto de oficina como de casa. Se sujeta únicamente por dos patas en su base inferior, suficiente para soportar el peso de toda la estructura que apenas alcanzará los 15 cm de anchura. Es por ello que se trata de un mueble estilizado, con la altura de una persona, y la anchura justa y adecuada. A simple vista, parece un muro blanco, apoyado contra la pared, o quizás un pilar… pero en su interior esconde el ingenio de su creador.

Como se puede apreciar en la fotografía, uno de sus laterales se abre como una especie de puertecita oculta para dejar a la vista tres estantes, estrechos, de diferentes alturas, muy útiles para guardar todo tipo de documentos, libros, carpetas o archivos que necesitemos tener a mano en nuestra mesa de despacho. Al otro lado, asoma otra puertecita oculta con la misma función, así que se duplican las posibilidades de guardar cosas, todo con total secretismo, pues apenas se pueden apreciar estos dos compartimentos, salvo esos remates en color madera que marcan los bordes por donde abrir las puertecitas.

Todo esto está muy bien, ¿pero donde trabajamos? Ahora es cuando desplegamos la tercera y última puerta, mucho más grande, situada en la parte frontal, y abrimos una especie de mueble bar. Su interior dispara nuestra imaginación porque allí dentro se reúne la tecnología que tanto nos hace feliz, y lo hace al estilo de un expositor. El móvil, el iPad, un par de bolígrafos… todo colocado de manera independiente a través de unas bandejitas metálicas que cuelgan a diferentes alturas en la parte trasera. Y lo que antes había sido la parte frontal del mueble, que después había resultado ser una puerta, ahora se convierte en mesa. Una mesa para colocar el portátil y empezar a trabajar. ¿No es maravilloso?

A este ingenioso espacio de trabajo, o casi más bien podríamos decir de evasión, todavía se le añade otro detallito que se agradece y es precisamente el enchufe que presenta en una esquina superior para poder conectar a la corriente cualquier aparato electrónico, evitando así tener que buscar una toma en la pared, levantarse de la silla o tener que retirar el mueble a un lado porque el único enchufe que teníamos ha ido a parar sin otro remedio detrás del escritorio. Así, se nos ahorran estos pequeños inconvenientes de nuestro día a día  y se crea un ambiente idóneo de trabajo. Por un segundo, se me ocurre y empiezo a echar de menos en este diseño un sistema de luz integrado junto a todo lo demás. Esto nos permitiría poder hacer uso de nuestro mueble incluso hasta por la noche, sin necesidad de dar grandes luces o de colocar una lámpara cercana. Una forma perfecta de tenerlo todo a mano.

Muebles originales de Michael Hilgers

Si este mueble os ha gustado, podéis visitar la web de este diseñador y disfrutar de otros proyectos muy chulos enfocados también a crear ambientes de trabajo idóneos. Por ejemplo, otro mueble ingenioso que me parece muy acertado para la estación del verano es este que os presento a continuación: una mesa sencilla con un sistema de enganche para colgarla en la barandilla de nuestro balcón. Así pues, cuando llegue el calor y queramos trabajar o sencillamente estar pasando el rato con el ordenador, disfrutando del clima, solamente tendremos que coger una buena silla y ponernos frente a nuestra mesa colgante, en la que, si cabe, podemos darnos hasta el lujo de servirnos un vasito de agua. Además del uso como escritorio, esta mesa también nos servirá como macetero cuando no vayamos a usarla. Y todo por un precio de 139 euros, con el que podemos escoger libremente uno de los cinco colores disponibles, a saber: gris, lima, azul, rojo o naranja.

Michael Hilgers ya ha aportado su innovación. Ahora solo falta que hagas lo propio en tu hogar.

Fuente y fotos: MichaelHilgers

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